Jack Nicholson dio un recital de galanteos, incluidos los dirigidos a su trasero, en la presentación ante el Festival de Cine de Berlín de "Something's Gotta Give", mientras su compañera de filme, Diane Keaton, aparecía ante la Berlinale como desconcertada bajo la lluvia de flashes.
"Por supuesto estoy orgulloso de mi trasero. Incluso propuse que lo utilizasen para el cartel de la película. Pero se me dijo que era ilegal...", bromeó el actor sobre la escena en que aparece con una bata de enfermo que deja al aire esa comprometida parte del cuerpo.
Pletórico de facultades, parapetado tras sus inseparables gafas de sol y luciendo corbata gansteril sobre camisa a cuadros, Nicholson se metió en el bolsillo a la Berlinale, a la que su filme acude con carácter de exhibición.
"Something's Gotta Give", de Nancy Meyers, es una comedia sentimental de corte convencional sobre un hombre de 63 años al que sólo le gustan las mujeres jóvenes, pero que de repente sufre un infarto y debe ser atendido por la madre de su última novia.
Al margen del trasero, en el filme exhibe ese característico sonreír sardónico, su señal de identidad interpretativa.
"Estoy muy contento con mi sonrisa. Amo a mi dentista, lástima que ahora se jubile. �Sabe usted de un buen dentista?", prosiguió, mostrando casi automáticamente -y en ocasiones al vacío- ese gesto.
Nicholson, quien en los dos días que llevaba en Berlín se había prodigado ya en festejos y visitas a restaurantes, respondió a cuantas preguntas le lanzaron los centenares de periodistas antes de la proyección de gala del filme.
Muchos menos soberana apareció Keaton, quien en la película interpreta a una dramaturga de éxito, segura de sí misma y en perfecta forma, pero que en Berlín casi se desmoronó ante lo que consideraba "excesiva presión" de tantas "preguntas difíciles".
Con guantes rojos -en la mayoría de las entrevistas de estos días aparece asimismo con las manos enfundadas- y elegantes gafas, Keaton respondió sin problemas a la inevitable pregunta sobre su desnudo.
"Fue un placer rodar desnuda", dijo, desafiante, respecto de uno de los momentos más hilarantes de la comedia, en que Nicholson se tropieza con ella, en cueros de pies a cabeza, para horror mutuo.
"En todas las tomas nos reímos mucho, siempre a costa mía. Fue un placer", aseguró con buen humor, mientras tomaba algún que otro sorbo de una copa de vino.
"A menudo conseguí que se sonrojara. Es muy fácil, es una delicia", apuntó Nicholson, derrochando galantería a su compañera, al resto del equipo, al público de Berlín y a toda Alemania.
"Nosotros no votamos en Alemania, los alemanes no votan en EE.UU. Pero entendemos la posición de (el jefe del gobierno germano Gerhard) Schroeder. También la de (el presidente francés Jacques) Chirac, que trata de lograr la cuadratura del círculo", dijo, al ser preguntado sobre las relaciones transatlánticas. (EFE).