El académico español Ricardo Escudero Rodríguez consideró que los permanentes cambios que afectan a la sociedad y las relaciones que en ella se desarrollan, obligan a que las normas laborales, para poder cumplir con su misión, propicien el equilibrio de fuerzas en la negociación.
Escudero Rodríguez es catedrático de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social en la Universidad de Alcalá (Madrid) y profesor en la Universidad de Cagliari (Italia). Llegó a Santa Fe para participar de las Jornadas Internacionales sobre Temas Centrales del Derecho del Trabajo Actual, organizado por la Filial Litoral de la Asociación Argentina de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Santa Fe, con el auspicio de la Asociación de Magistrados del Trabajo de la República Argentina (Amtra).
Según anticiparon a El Litoral los organizadores del encuentro, Dres. Juan Alfredo Binetti (Amtra), Juan Carlos Martire (coordinador de la filial Litoral) y Juan José Salvadores (decano de la facultad de Derecho UCSF), en la jornada de hoy se abordará, a partir de las 19, La estabilidad laboral en Europa y mañana, a la misma hora y con la modalidad de taller-debate, la descentralización productiva y la negociación colectiva de cara a un nuevo derecho del trabajo.
En diálogo con este diario, Escudero Rodríguez dio cuenta de la dificultad para establecer de antemano cuál será el rumbo que deberá tomar en el futuro inmediato el Derecho del Trabajo, en enfatizando la importancia de contar con un diagnóstico ajustado de la realidad sobre la que le tocará operar.
"La sociedad está sujeta permanentemente a cambios muy profundos. La necesidad de crear puestos de trabajo ha llevado en muchos casos a flexibilizar las normas que rigen la relación entre empleado y empleador", cambiando criterios o preceptos que rigieron de manera apropiada para otros contextos históricos.
A esto, el especialista agregó los efectos de la "fragmentación productiva, que nos muestra una dispersión de las actividades", descentralizando en numerosas sedes especializadas lo que antes se centralizaba en un mismo punto.
Pero también, consignó lo que definió como la "huida del Derecho del Trabajo", en el sentido de que el aumento del cuentapropismo o las actividades no formales escapan a la regulación general de la actividad. "Si bien no pasa esto con la seguridad social, sí ocurre con la contemplación de las relaciones laborales. Creo que, en el futuro, el Derecho del Trabajo deberá tener un alcance más abarcativo y contemplar también a todas las personas que, aunque no tengan una relación de dependencia formal, su actividad depende de la relación con determinadas empresas".
"Se debe buscar formas alternativas para financiar la seguridad social, de modo que no se esté actuando de manera imperativa y en alguna medida castigando a las empresas que tienen mayor número de trabajadores", agregó.
Escudero Rodríguez admitió que la esencial búsqueda de equilibrios entre lo que se considera las partes fuertes y débiles de la relación laboral, en un contexto en el que se debe proteger los derechos de los trabajadores, pero asegurando y facilitando la generación de fuentes de empleo, se ve dificultada también por el debilitamiento de los sindicatos, que son los interlocutores formales y en mejores condiciones de discutir los términos de las negociaciones.
"Esto se advierte incluso en Italia, donde la presencia de los sindicatos es mucho más fuerte que, por ejemplo, en España. Creo que es un dato concreto, que hay que tomar en cuenta", enfatizó.
En tal sentido, consideró que el mejor equilibrio posible surge como resultado de la búsqueda de consenso entre todos los actores sociales, para permitir condiciones de negociación que sean justas y otorguen garantías mínimas y evitar que ésta se someta al imperio del más fuerte.
Para el catedrático español esto es fundamental, por cuanto "el Estado no puede sostener artificialmente a uno de los actores", sino que deben contar con una base de consenso y representatividad suficientes.
Ante la consulta de El Litoral y como crítico calificado de la realidad política e institucional de su país, Escudero Rodríguez accedió a hacer un análisis de las razones que llevaron a la derrota electoral del Partido Popular (de José María Aznar) y la entronización del Partido Socialista.
La principal de ellas fue la "intolerancia" que reveló el partido gobernante en su desempeño reciente, asistido por una holgada mayoría parlamentaria, que lo llevó a despreciar no solamente la opinión de las minorías políticas, sino también de la propia sociedad.
"El 80 ó 90% de los españoles estábamos en contra del envío de tropas a Irak y de la toma de distancia con nuestros aliados naturales, como Francia e Italia, para un alineamiento con la política de George Bush. Pero el gobierno no lo tuvo en cuenta", consignó.
Para el catedrático, la buena marcha de la economía convenció al gobierno de que con eso sería suficiente para mantenerse en el poder y descuidó la política. "Ese modo de ejercer el poder, esa intolerancia, esa arrogancia, es lo que llevó a los españoles a buscar otra cosa. Creo que se le pasó factura", aseguró.
En función de ello, admitió que el resultado electoral habría sido favorable al Partido Socialista aún sin el sangriento atentado terrorista que enlutó al país, aunque "seguramente por estrecho margen".
Sin embargo y más que la reacción al atentado en sí, "lo que terminó de inclinar la balanza es el manejo de la información que se hizo después: no había ninguna línea de investigación que revelara otra posibilidad que la responsabilidad de ETA en el atentado, mientras que en todos nuestros países amigos nos decían que los datos que ellos tenían apuntaban a Al Qaeda. Cuando se filtró una información del Servicio Secreto y se supo la verdad, creo que eso fue determinante".