Desde Costa Rica a Santa Fe
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El viernes 5 de marzo en la Sala Vargas Calvo del Teatro Nacional de Costa Rica el actor santafesino Jorge Ricci, dirigido por el director argentino-costarricense Alfredo Catania, estrenó un monólogo del dramaturgo argentino Mauricio Kartún titulado "Como un puñal en las carnes". Este espectáculo realizó siete funciones con gran repercusión de crítica y público en aquel país.
Este viernes 2 de abril, a las 22, "Como un puñal en las carnes" se estrenará en la Sala Marechal del Teatro Municipal con el auspicio de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina. Según se adelanta, la obra muestra al protagonista, el contador Vicente Ramella, alias "Monterito", en tres jornadas de su pasión amorosa por una adolescente, Sandrita. En la primera jornada, está viajando hacia Mar del Plata después de dejarlo todo; en la segunda, relata a sus compañeros bancarios el éxtasis amoroso que está viviendo; y en la tercera, cuenta con minuciosidad cómo ha perdido el amor de la muchacha y ha caído en bancarrota. Esta humorada grotesca expresa vivamente la rica poética de Kartún y cobra vida en la puesta de Catania y en la interpretación de Ricci.
Este espectáculo se presentará en la misma sala durante todos los viernes de abril con precios populares.
El diario La Nación de San José de Costa Rica sostuvo en su crítica que bien pasados los 50 años de edad, el contador Vicente Ramella, personaje de Como un puñal en las carnes, monólogo del dramaturgo argentino Mauricio Kartun (n. 1946), sucumbe al trastorno de una intempestiva pasión amorosa y abandona hogar, esposa e hijo en compañía de la jovencita empleada doméstica que ha avivado en él un tardío furor erótico.
La pieza de Kartum divide el delirio amatorio del burócrata bonaerense en tres jornadas o tiempos: primero en un parador, cuando debido al desasosiego por el rumbo imprevisto que su vida ha tomado, se repone de una ligera indisposición, mientras la muchacha dormita en el "colectivo" o autobús que los conduce al balneario de Mar del PLata y al hotel donde ella insistió que la llevara.
Luego, en la playa, mientras escribe una postal imaginaria a los antiguos compañeros de oficina, en la que les detalla los deleites voluptuosos en que lo ha sumido su arrebato.
Por último, tras el predecible ocaso del idilio y de vuelta en el viejo empleo, en una cantina, al término de una fiesta de despedida de fin de año, en la que excedido de tragos, ha confesado ante los sonrojados compañeros de trabajo su descenso al infierno, el doloroso descalabro físico y psicológico que sufrió cuando la jovencita lo dejó por otro más joven que él.
En el papel único, el actor argentino Jorge Ricci transitó con paso seguro por los escabrosos parajes emocionales recorridos por el personaje, itinerario tanto más difícil por cuanto la mayor parte de la acción acaecía fuera de escena.
Así, tratándose de una obra en la que se narraba lo que sucedió en vez de mostrarnos lo que está ocurriendo, un histrión con menos cancha no hubiera mantenido el interés de la asistencia durante los 60 minutos que duró el espectáculo.
El montaje de Alfredo Catania optó por la austeridad: el escenario vacío, ausencia de decorado, apenas los pocos muebles indispensables. Las luces de Telémaco Martínez contrastaron de modo suficiente los estados de ánimo del protagonista.
El referente del título de la pieza es la letra del tango Pasional, que data de los años cincuenta del siglo pasado. Quizá el público argentina pueda extraer mayores significaciones de Como un puñal en las carnes, monólogo de Mauricio Kartun. Para el costarricense, es solo la historia banal de un cincuentón que quemó el último cartucho.