Días de Gloria
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Se terminó el sueño francés. Quedaron atrás dos semanas inolvidables para el deporte argentino en general, para el tenis en particular. Pasaron 13 días increíbles, con actuaciones brillantes por parte de los tenistas nacionales que terminaron teniendo como inmejorable corolario la novedad de una final íntegramente teñida de celeste y blanco en el torneo más importante del planeta sobre polvo de ladrillo: el prestigioso Abierto de Francia en el mítico Stade Roland Garros.
Se vivió una final estresante, dramática, con todos los condimentos posibles, con los más de 15.000 espectadores levantándose de sus asientos con cada punto espectacular (que fueron muchos) que inventaron los "enanos mágicos' (tanto Gaudio como Coria no pasan el metro 75 de altura y son dos de los más petisos del circuito). Con la increíble situación que constituyó la tempranera lesión del número 3 del mundo (es de necios pensar que la fingió cuando el partido lo tenía en el bolsillo) y con vaivenes emocionales que generaban incertidumbre acerca del vencedor final.
Más allá de todo, lo conseguido por Gaudio y Coria (a ellos se suman los excelentes resultados de David Nalbandian y Paola Suárez) es realmente antológico, un hecho que sin lugar a dudas quedará grabado a fuego en los anales del deporte en nuestro país. Porque más allá de volver a tener un campeón nacional en Francia después de 27 años, se dio una final entre argentinos por primera vez en la historia vernácula. Sin precedentes, sin palabras para describirlo.
El máximo protagonista de esta especie de "gesta" tenística, el bonaerense Gastón Gaudio, no podía salir de su asombro. Es que su tenis completo y exquisito no lograba ser acompañado por una mentalidad acorde a un jugador de elite. Está claro que para ser lo que Gaudio es ahora (campeón de Roland Garros y top ten) se necesitan dos patas: el tenis y la cabeza. Hoy, el Gato de Temperley logró balancear los niveles y vive el momento más importante de su vida deportiva. Y lo toma como una revancha.
""La vida es una rueda y hoy me tocó ganar lo que siempre soñé. Esto es lo que quiere todo tenista argentino y lo conseguí. Todavía no lo puedo creer. Pasé malos momentos, pero hoy puedo disfrutar de algo que me merezco". Y no se olvidó de su pésimo momento post semifinal de la Davis contra España el año pasado al recordar que ""después del torneo de Málaga me mataron. Estuve siete meses sin ganar. Sólo mis seres queridos saben lo que pasé. Por eso estoy muy contento por este título", puntualizó.
Gaudio ponderó el trabajo de la psicóloga que lo preparó mentalmente para jugar el tenis que él posee, pero que no podía explotarlo por sus vaivenes anímicos. ""Quiero destacar una vez más el apoyo de la psicóloga, que me ayuda a disfrutar más de lo que hago", señaló.
""Sufrí más de lo esperado. Creí que lo tenía perdido por cómo había jugado los dos primeros sets. Estaba errático y nervioso. Pero empecé a disfrutar cuando la gente hacía la ola. Me distendí y eso fue clave para ganar", reflexionó.
Gastón Gaudio (hincha fanático de Independiente de Avellaneda), distendido como nunca, se dio tiempo para relatar una anécdota que vivió con el brasileño Gustavo Kuerten. ""Guga me decía que yo tenía todo para ganar en Roland Garros. Y hoy puedo decir que él tenía razón", dijo entre risas el cuarto no preclasificado que se quedó con el certamen francés.
Por último, Gaudio le dedicó el triunfo a su abuelo, porque ""él fue quien puso la primera plata para que viajara". También se puso feliz con la idea de que este logró sirva para darle una alegría a Diego Maradona y trazó una simpática comparación con el Valencia de España, equipo de fútbol que salió campeón de su país dejando atrás al multiestelar Real Madrid: ""soy como el Valencia, porque tengo una copa", sentenció con una sonrisa inacabable el nuevo e inesperado Rey de París.
Las excelentes actuaciones de los muchachos argentinos en el Abierto de Francia hizo despertar un inusitado interés en la gente por este deporte que, en tiempos pasados, se constituía como de elite. Conforme los tenistas argentinos pasaban de ronda, era más grande el "acompañamiento televisivo" por parte de un público que no necesariamente es el denominado "de tenis". Sin embargo, los bares, estaciones de servicio y todo aquel sitio público que contara con un TV, se fueron llenando de gente, a medida que los cuadros de la llave de Roland Garros se nutrían de jugadores nacionales.
Tal vez la comparación con el fútbol sea excesiva, pero teniendo en cuenta la poca admiración que despierta la selección nacional de ese deporte, y específicamente en nuestra ciudad los equipos locales, la disciplina de la raqueta se fue masificando, hasta llegar al punto de aparecer una bandera en la cancha de River (durante el encuentro por Eliminatorias mundialistas entre nuestro combinado y el de Paraguay) que rezaba: "Bielsa, convocá a Coria y Gaudio".
Gastón Gaudio nació en Temperley, Buenos Aires, el 9 de diciembre de 1978 y comenzó a jugar como profesional en el año 1996. Mide 1,75, pesa 70 kilos, es derecho y utiliza revés a una mano.
Empezó a jugar al tenis a los 6 años con su familia, compuesta por su padre Norberto, su madre Marisa y sus hermanos más grandes Diego y Julieta. De chico jugaba tenis y fútbol hasta que se decidió definitivamente por el deporte de la raqueta.
Gaudio, quien es entrenado por el ex tenista Franco Davin, considera el polvo de ladrillo como su superficie favorita, sobre la cual ayer se quedó con toda la gloria tenística mundial.
"Tuve calambres, porque soy el único jugador del circuito ATP que no toma pastillitas. Por eso solamente yo me puedo acalambrar cuando va una hora y media de partido. Me mataron los nervios, pero no quería abandonar porque éste era el partido de mi vida y sólo muerto me podían sacar. Quería vengarme de todos aquellos que me acusaron de "falopero'. Pero igual sé que tendré otra oportunidad de ganar Roland Garros. Superé muchas cosas feas en mi vida y los tropiezos me hacen cada día más fuerte".
GUILLERMO CORIA, número 3 del mundo, perdedor en la final de Roland Garros frente a Gastón Gaudio.
Alejandro Galetto