Indudablemente que el circuito de la ciudad bonaerense de 9 de Julio, donde se corrió la séptima fecha del Turismo de Carretera, le trae buena suerte a Marcos Di Palma. Es que uno de los hijos del recordado "Loco Luis", venció allí en marzo de 2001 y ayer se reencontró con el triunfo a bordo del Chevrolet desarrollado por Pedersoli y Canapino. En tanto, Diego Aventín ocupó el segundo escalón del podio con un Ford Falcon, mientras que Norberto Fontana (Dodge-Cherokee), le dio alegría a otra marca distinta al arribar en la tercera colocación.
Una vez que ganó, este nuevo ídolo mediático que el automovilismo y el público adoptó, desplegó todo su repertorio de festejos con las clásicas "vueltas de cabriola" en su Chevy patrocinada por una tabacalera.
La carrera tuvo un punto de inflexión en la octava vuelta, cuando Christian Ledesma, por entonces líder de la competencia y máximo candidato al triunfo, se despistó en la chicana (también en el lodazal de la anterior de Río IV, le pasó lo mismo) y abrió de manera inesperada el abanico de candidatos a quedarse con la victoria.
Entre esos posibles nombres a quedarse con la victoria se destacó Marcos Di Palma. El arrecifeño venía desde hace rato con una racha interminable de bajas performances y/o deserciones, pero desde el comienzo de la actividad juliense, mostró que todo podía cambiar.
Esto se confirmó muy temprano, cuando Marcos se quedó con la segunda serie ganándole la partida al otro candidato: Juan María Traverso y su Torino.
Entonces, cuando Ledesma quedó fuera de la final, el menor de los pilotos de la Dinastía Di Palma, se hizo dueño de la carrera con mucho camino por recorrer y un rival, Diego Aventín, que quería complicarle las cosas.
Pero esta vez y sin hacer nada extraño, Marcos hizo un trabajo medido, confiable y sin espacio para las locuras. Recorrió los radios de giro ideales, no trató de complicarle la "corsa" a los que venían atrás (los mencionados Aventín y Fontana y más atrás: Verna, Traverso, Silva, Moriatis, Pacho y Hernández), supo sacarle el mejor provecho al muy buen auto que tiene.
Gracias a esto, Di Palma no afrontó ningún tipo de inconvenientes. Es más, sobre el final tuvo mucho más diferencia y a la vez tranquilidad, porque Aventín y Norberto Fontana comenzaron a luchar por la segunda posición y se olvidaron de que él estaba adelante. Más allá de lo sucedido con Marcos, la visita del TC a 9 de Julio puso de manifiesto la imposibilidad de Guillermo Ortelli para ser protagonista. De todas formas, otra vez todos corrieron para él y por ello, conserva la primera posición del campeonato.
El cuádruple campeón del TC apenas pudo dar dos vueltas en su serie, debió ir al repechaje y en la final sólo pudo aguantar con una Chevy que "estaba para atrás...", para llegar en el 22do. lugar. De allí en más Ortelli y su equipo deberán descubrir dónde está la verdadera falencia del auto. El "Guille" dijo que no saben dónde está el problema. Mientras, Jorge Pedersoli (el motorista) manifestó que las plantas impulsoras no son el "Talón de Aquiles" del Chevrolet.
En tanto, "Tito" Bessone con problemas de frenos, lo tocó a Martínez y fue recargado. En pista había llegado 10º, retrogrando al puesto final 24.
Para Di Palma el día del reencuentro con el triunfo fue ayer. Cuenta con un espectacular auto y lo aprovechó bien, gracias a que está madurando dentro de la pista. Corrió pensando en él y en su equipo y no "para la tribuna", como acostumbra a hacerlo.
"Le dedico este triunfo a mi padre, a mi madre y a todos los argentinos. Especialmente, también a todos mi seguidores, que me alentaron en los malos momentos".
Marcos Di Palma, ganador ayer en el TC