Para este sábado 12, en dos únicas funciones a las 20 y las 23, en la Sala Mayor del Teatro Municipal, está prevista la presentación del espectáculo "El fantasma de Canterville", el musical de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, inspirado en el reconocido cuento de Oscar Wilde.
En declaraciones previas, Angel Mahler dijo que "esta obra tiene muchas diferencias con las otras, en el sentido de que hubo que recrear la historia de un muerto y todo el misterio que alberga ese tema. Más allá de tomarlo con ironía y humor en algún momento".
Por su parte, Pepe Cibrián Campoy señaló que "no tengo dudas en decir que es la obra más fantástica e importante de mi carrera. Tiene el sabor de que la estamos representando con la idea de que la apuesta siempre es grande".
Cabe recordar que este talentoso binomio de creadores tiene en su haber piezas como "Drácula", "El jorobado de París", "El rey David", "Las mil y una noches" (que se representó con indiscutible suceso de público no hace mucho en nuestra ciudad), "Aquí no podemos hacerlo" y "Calígula".
"No puedo olvidarme -destaca Cibrián- de la maravillosa coreografía de Daniel Fernández, que en algún momento no se sabe dónde comienza la puesta. Con el `fantasma' realizó una crítica al imperialismo norteamericano, que hace que los pueblos se vean sometidos, hoy más que nunca".
El elenco está integrado en los papeles principales por: Damián Iglesias (Fantasma), Giselle Dufour (Virginia Otis Otison), Christian Alladio (Nicholas Otis Otison), Ana Fontán (Petunia Otis Otison), Adriana Rolla (Olga Alexandrovona), Leandro Gazzia (Alexis Nicolaievich) y Cristian De Marco (Marqués de Canterville), entre muchos otros que constituyen ya una tradición en elencos de probada solvencia en la comedia musical argentina.
En apretada síntesis, se relata cómo el Marqués de Canterville se ve obligado a vender el castillo al trillonario americano Sr. Nicholas Otis Otison y su bulliciosa familia. Arrepentido, ante tan escandalosa invasión, el marqués intenta recuperar su propiedad, pero el poder del dinero se impone y nada hará volver atrás la operación.
Es el momento de actuar, asegura el Fantasma de Canterville presentándose ante Olga y Alexis, la gobernante y el mayordomo. Acompañado por los otros fantasmas se dispone a asustar a los nuevos inquilinos para obligarlos a abandonar la propiedad. Pero son ellos quienes terminan horrorizados ante la incrédula familia a la que nada espanta.
Desencantados, se cuestionan su propia identidad, siendo el fantasma quien rememora viejos tiempos, donde la gente creía en ellos y revelando su desilusión al no poder encontrar a la Doncella que le brinde las lágrimas que le permitan descansar, como indica una antigua profecía.