Falló en su dominio

Henao, desde ayer héroe en Colombia, se tira a derecha para quedarse con uno de los dos disparos que le frenó a Boca. Los restantes dos esquivaron el arco. Foto: Agencia EFE.. 

Por primera vez, el Boca de Bianchi perdió por penales y así Once Caldas se quedó con la Libertadores. Los "xeneizes" fallaron en los cuatro disparos que ejecutaron. En el partido, que terminó 1 a 1, los argentinos estuvieron cerca de lograr la victoria.


Boca Juniors, el equipo argentino más ganador de títulos internacionales de los últimos diez años, que nunca había perdido una definición por tiros penales en la Copa Libertadores, dejó anoche en manos de Once Caldas de Colombia el cetro del máximo certamen continental, al caer por 2 a 0 en esa instancia y luego de igualar en uno al cabo de los 90 minutos regulares.

Los boquenses fallaron en sus cuatro disparos y los colombianos acertaron dos de los suyos (Abbondanzieri contuvo un par), para quedarse con un inédito título continental, el segundo de un equipo colombiano después del conseguido por Atlético Nacional de Medellín.

No habrá entonces Copa Intercontinental para Boca, porque por esa corona lucharán en Japón, hacia fines de año, dos equipos como el Porto de Portugal y Once Caldas, que no estaban en los papeles de nadie.

Un inicio complicado


La cuestión empezó mal para Boca, ya que el prematuro gol de Jhon Viáfara, con un derechazo impresionante desde 25 metros al ángulo superior derecho del arco defendido por Roberto Abbondanzieri, condicionó el accionar visitante y favoreció los planes de los colombianos.

Es que Once Caldas desarrolla un esquema con características muy similares a las de los boquenses, por lo que siempre se sienten más cómodos cuando los atacan que atacando. Y si esto ocurre cuando actúan como locales, entonces la mesa les queda servida para desenvolverse dentro de la medida que más les gusta.

En cambio, Boca tuvo que subir más de lo previsto y esto le provocó algunos dolores de cabeza al conjunto argentino, como ese contraataque que tuvo Alcázar promediando la etapa y que salvó Luis Perea lanzándose a los pies en un esfuerzo extremo, cuando el delantero local había eludido a Abbondanzieri.

Pero los "xeneizes" intentaron también muchas veces por donde debía, por afuera, y esto era mérito casi exclusivo del hábil y movedizo Franco Cángele, que a último momento debió reemplazar a Guillermo Barros Schelotto, con una contractura en el aductor derecho. Con él y lo que aportaba Fabián Vargas en el medio, recuperando y dejando un surco por la franja derecha del medio campo, Boca se las fue arreglando de a poco para que el juego se desarrollara siempre más cerca del área de los colombianos que la de los argentinos. Sin embargo, a Cángele le faltaba Carlos Tévez, quien nunca lo encontró para asociarse en una jugada de ataque.

Dominio xeneize


Lentamente, Boca volvió a ser el líder de siempre, el que afronta estos encuentros decisivos con la sapiencia y serenidad de un grande. Por eso, la igualdad que no pudo alcanzar en el primer tiempo llegó también en el arranque del segundo, nuevamente a los siete minutos, cuando la precisa pegada de la zurda de Cángele en un tiro libre desde la derecha encontró la cabeza de Nicolás Burdisso, que se despidió (el domingo viajará a Italia para incorporarse al Inter) con un golazo de cabeza al ángulo izquierdo.

De allí en adelante, el partido pasó a ser de Boca, que dominó, estuvo cerca de aumentar e hizo retroceder al local, que sintió la envergadura de equipo de su rival. Y tuvo Boca opciones para pasar al frente, desde una apilada aislada de Tévez que terminó tocando exigido para que rechazara Henao, hasta otras aproximaciones que no tuvieron claridad ni le quedaron a nadie como para que definiera con limpieza.

Boca no corrió casi riesgos, salvo un par de contragolpes aislados, y sobre el final hasta pudo ganarlo con la misma fórmula del gol, aunque el centro de Cángele, por lejos la figura del encuentro, esta vez no pudo ser conectado por Burdisso.

Y hubo definición por penales otra vez para Boca. Pero esta vez las manos de Abbondanzieri no alcanzaron para contrapesar la falta de puntería de sus compañeros, y entonces la Libertadores cambió de club, de país, de historia.

Once Caldas 1 (2) Boca Juniors 1 (0)


Cancha: estadio Palogrande, de Manizales.

Arbitro: Carlos Chandía (Chile).

Once Caldas: Henao; Rojas, Vanegas, Cataño y García; Moreno, Viáfara, Velázquez y Soto; Valentierra; Alcázar. Director técnico: Luis Fernando Montoya.

Boca Juniors: Abbondanzieri; Perea, Schiavi, Burdisso y Rodríguez; Villarreal, Cascini, Vargas y Cagna; Cángele y Tévez. Director técnico: Carlos Bianchi.

Goles: en el primer tiempo, a los 7 min. Viáfara (OC); en el segundo tiempo, a los 7 min. Burdisso (BJ).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 22 min. Díaz por Moreno (OC), a los 33 min. Agudelo por Alcázar (OC), a los 40 min. Caneo por Cagna (BJ) y a los 43 min. Ortegón por García (OC).

Definición por penales: para Boca remataron Schiavi (desviado), Cascini (atajó Henao), Burdisso (rebotó en el travesaño) y Cángele (contuvo Henao). Para Once Caldas dispararon Valentierra (atajó Abbondanzieri), Soto (convirtió), Ortegón (contuvo Abbondanzieri) y Agudelo (convirtió).

En el calentamiento


El delantero de Boca Juniors Guillermo Barros Schelotto se lesionó en el calentamiento previo y no pudo jugar la final de la Copa Libertadores ante Once Caldas, de Colombia. El "mellizo" sufrió una lesión en el aductor derecho y de esta manera se despidió, sin jugar, del club de Ribera. Es que Guillermo fue vendido al América de México, como ayer anunció el presidente de la entidad, Mauricio Macri, y ya no vestirá más la camiseta "xeneize".