Edición del Sábado 19 de febrero de 2005

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Los jóvenes deben ser los protagonistas de la cultura

A los 6 años, José María Paolantonio llegó desde su San Cristóbal natal y a partir de entonces inició su camino de vinculación con el mundo de la cultura. Una integrante de la familia que se dedica a buscar antecedentes le dijo hace un tiempo que una línea familiar viene de Abruzzo y se dedica a la música. Eran reconocidos luthiers. Cuando los Paolantonio llegaron a Buenos Aires, algunos se quedaron en Río de Janeiro, donde Franco Paolantonio tiene una trayectoria importante. Según la historia, la familia tiene cada veinte años un músico destacado.

Pero, como suele suceder en tantas otras familias, "yo vengo a ser la oveja descarriada, que en lugar de la música se volcó al mundo teatral, que sí incluye la composición y la melodía. Además, por parte de mi madre -los Soto-, una tía estaba casada con Rolando Hereñú que por aquella época era rector del Colegio Nacional. Ellos comenzaron a llevarme a los museos, a los conciertos, al teatro, al cine. Así comenzó mi vinculación con el arte. Primero, con la escritura. Después, con los títeres. Pero por entonces mi pasión era la escritura. En el 1945 hubo una huelga de distribuidores de revistas. Leía Rico Tipo y no podía tenerla. Me senté y realicé una revista entera, con todos los dibujos, con todos los textos. Ese ejemplar circuló por todo el barrio".

Los santafesinos recuerdan su elogiada gestión como Secretario de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe y de Extensión Universitaria en la Universidad Nacional del Litoral. De aquella época recuerda, enfáticamente, la idea de un equipo. "Aprendí que sin un equipo no se puede trabajar. Uno puede ser inspirado y creativo, pero si no hay un equipo de gente que coincida y que construya un proyecto efectivo no se puede hacer nada. Mi habilidad fue saber conducir personas. Porque tengo un sentimiento muy democrático. Creo en el crecimiento de las ideas a partir del aporte de las personas.

"Cuando llegué a la función pública tenía 24 años. Siempre creí profundamente en los jóvenes. Cuando era más chico mi madre era maestra, y las maestras se preguntaban porqué `Cochito' se juntaba con los más pobres. Mis amigos eran los más desposeídos. Es más, en mi casa siempre pensaron que yo iba a ser cura, porque me encantaba escuchar a la gente. Tal vez porque ya empezaba a ser más rapaz para después escribir y poner esos textos en boca de un personaje".

NEGOCIAR ES LA CLAVE

Cuando desde la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe pensaron en la realización de un festival de música -"fue la catedral que dejé, dice con indisimulado orgullo"- todos "me decían que no se podía. Obvio, dije que sí se podía. Cité a la gente progresista, que iba a defender la gestión, y a jóvenes. Hicimos un comité ejecutivo de cinco personas con una edad promedio de 20 años; fueron ellos los que hicieron el festival. Por eso hoy siempre aconsejo a los jóvenes que más que confrontar, hay que acordar, y hacer. Hay gente que uno considera enemigo por prejuicio y si uno sabe explicar lo que quiere es tu amigo, o por lo menos tu colaborador. Hay que liquidar la confrontación y plantear siempre la negociación. Esta manera de conducir permite siempre tener gente predispuesta a trabajar seriamente en un proyecto".

Nunca pensó en llegar al cargo de subsecretario de Cultura de la Nación. "Fue totalmente sorpresivo. No conocía mucho a José Nun, sí a su esposa, Silvia Sigal, en la época del Instituto Di Tella. Cuando él asumió yo estaba como director de Industrias Culturales y le presenté, como corresponde, la renuncia. A los pocos días me designó". Por supuesto, ya tiene proyectos importantes. "Quiero dejar en Santa Fe una idea. Creo que culturalmente nos salvamos si entramos en una región, porque nos fortalece. No podemos quedarnos afuera. El Mercosur es fundamental, aunque haya quedado en la conciencia de la gente como un tema de tire y afloje entre heladeras y lavarropas, cuando en realidad la idea de la comunidad es la cultura y lo accesorio son las pujas económicas. Lo más importante está quedando atrás. Por eso nos hemos propuesto trabajar mucho por el Mercosur, con grandes proyectos y apoyo de los brasileños".

Para Paolantonio, Santa Fe también es Mercosur cultural, "como es la Patagonia o San Juan. Aún no está bien incorporado porque no se aprecian las consecuencias y los beneficios. Por ejemplo el Festival de las Tres Fronteras, que en este momento tiene más reconocimiento internacional como un ejemplo de una actividad concreta, no declarativa. Dentro del Mercosur tengo un programa muy importante que se llama Amazonia-Patagonia. Tiene este sentido: estando en la Patagonia sentí que el Mercosur quedaba muy lejos. Al día siguiente, en Brasil me dijeron lo mismo, son los extremos, se están desintegrando. Entonces nos decidimos a hacer una experiencia de interactuar los extremos. Se está trabajando con becarios desde las dos puntas, porque la idea es integrar las naciones".

EL TEATRO MUNICIPAL

El Teatro Municipal está vinculado con José María Paolantonio desde el principio. Hace muchos años hizo junto a un grupo de intelectuales santafesinos la revista Punto y Aparte. En ese momento "teníamos una dura puja con el concesionario del teatro, porque sólo se hacían obras comerciales y era imposible acceder a una obra de otra naturaleza o usar el edificio para una sinfónica. Publicamos un artículo titulado `Teatro Municipal o qué'. Cuando llegué a la Secretaría de Cultura tenía dos compromisos ineludibles: levantar una censura que se había impuesto a la película sueca `La hija del mercader de caballos' y el Teatro Municipal. Levanté esa censura e hicimos un decreto anulando la concesión del teatro. Empezamos a trabajar para que este teatro oficial cumpliera su rol esencial: es un elemento cultural que tiene que trabajar mucho más allá de las conveniencias económicas".

Llegó a la ciudad para mantener reuniones de acercamiento. "Estamos absolutamente abiertos a todo lo que sea colaboración. Vamos a trabajar con los organismos para apoyar el movimiento. Que no sólo es el del teatro, porque la idea que más me atrae es que sobre el teatro se pivotee un proyecto más general de recuperación de la autoestima, que Santa Fe vuelva a tener un movimiento cultural fuerte. Que no sólo sea poner el edificio en valor con la restauración. Hay que buscar el espíritu y la militancia del teatro. Por ahí están perdidos y hay que recuperarlos".

"Tal vez ahora tenga que estar vinculado con el área social, por los tiempos que vivimos, tal vez haya que trabajar más con sectores sociales de riesgo, de discapacidades especiales. Hay que abrir más el abanico, porque después de la crisis que padecimos la sociedad argentina se ha transformado y esta transformación significa otra mirada sobre lo que es el futuro y el desarrollo y lo que necesita este país. Esto forma parte de un proceso histórico. La posibilidad de que haya gente joven que crea y se involucre en esto y que lo tome como una manera de vivir es fundamental. Existe, pero hay que potenciarlo. Esa es una tarea del Estado, que no hace todo pero tiene que compartir mucho, dando posibilidades para que ese desarrollo tenga los menores inconvenientes posibles. Menos burocracia, mayor respeto, reconocer la importancia del creador, la del artista joven, darle la posibilidad de equivocarse".





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