Un romance a quemarropa
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John y Jane Smith constituyen una típica pareja americana. Jóvenes, exitosos, amables, son la demostración plena del modo de vida americano. Pero en su vida íntima son un matrimonio monótono y aburrido, que convive en una casa de los suburbios, y las únicas emociones de su vida en común se producen a partir de algún simple hallazgo doméstico que implique un cambio en la rutina cotidiana.
Sin embargo, cada uno tiene un secreto: en realidad ambos son asesinos legendarios de organizaciones criminales en competencia. Y a los dos les surge un inconveniente en el momento en que son contratados por sus jefes para matarse el uno al otro.
Ése es el mínimo argumento del filme, que toma como lineamiento estético las características de un thriller de acción en clave de comedia para generar un pasatiempo que avanza con liviana fluidez, contraponiendo secuencias de acción -que en varios momentos rozan la exageración- entrelazadas con otras de alto voltaje.
La película tiene una primera parte muy interesante, donde se van develando poco a poco las características que definen a los protagonistas. Por otro lado, están bien explotadas las vetas cómicas de las diferentes situaciones en que se ve involucrada la pareja a partir de los sorpresivos giros de la trama.
Pero el gancho principal del trabajo, y lo que lo justifica plenamente, es la notable química que mantiene la pareja protagónica, compuesta por la dupla Jolie y Pitt, dando lugar a una combinación desbordante de belleza, sumada a una pequeña pizca de talento.
Brad Pitt, quien ya superó ampliamente su condición de galán a fuerza de buenas interpretaciones como las de Snatch o El club de la pelea, interpreta a un muchacho afable, divertido, un poco cínico y algo malicioso. Si no fuera porque su perfil no se lo permite, se diría que es un personaje surgido de las películas de Quentin Tarantino, ya que hace recordar -aunque sea en sus trazos más gruesos- a los asesinos a sueldo creados por ese director en su obra maestra Pulp Fiction.
Angelina Jolie, con su desbordante belleza y enorme sensualidad -que destila sobre todo de sus famosos labios- aporta todas sus condiciones para encarnar a una enigmática fatal woman, que posee numerosas y variadas aptitudes. Se maneja con tanta soltura en la revisión de los detalles de la vida doméstica, como en la fría aplicación de las técnicas más novedosas del asesinato profesional.
A partir de la deliciosa interacción de estos personajes, la historia se va desarrollando con una notable mezcla de violencia, humor, suspenso y altas dosis de sensualidad, todo eso enmarcado en un imponente despliegue de efectos especiales en el plano visual y sonoro.
Liviano, entretenido, bien realizado, y correctamente interpretado son algunos de los calificativos que le caben cómodamente a este producto que, sin proponer nada nuevo, sirve para pasarla bien durante un par de horas.
(USA, 2005), dirección: Doug Liman, intérpretes: Brad Pitt, Angelina Jolie, Adam Brody, Kerry Washington, Angela Bassett, Jennifer Morrison, Vince Vaughn, William Fichtner, Keith David, Perrey Reeves, guión: Simon Kinberg, producción: Arnon Milchan, Akiva Goldsman, Lucas Foster, Patrick Wachsberger y Eric McLeod, música: John Powell, fotografía: Bojan Bazelli, montaje: Michael Tronick, vestuario: Michael Kaplan.
CALIFICACIÓN: BUENA.