Por Federico Aguer
La localidad de Chabás, ubicada a unos 240 kilómetros al sur de la capital provincial, se encuentra en un lugar privilegiado. Como muchos pueblos de nuestra provincia, creció a la vera de las vías del ferrocarril. Allí vivió sus días de gloria. Y como muchos otros, también a la vera de las vías, sucumbió a la crisis de nuestra economía.
En su zona urbana se encuentran radicados un molino harinero, una planta procesadora de aceite y talleres de todo tipo que le aportan valor agregado a los productos obtenidos en la zona. Además se están instalando una planta procesadora de maíz y una estación de GNC. Sus 32 mil hectáreas de campo son explotadas por 400 productores que se dedican a la agricultura, la ganadería y a sistemas mixtos.
Pero paradójicamente, esta zona rica por excelencia -la hectárea se cotiza a U$S 20 mil- se ha transformado en la capital provincial de las producciones alternativas.
En pleno momento de crisis, en Chabás vieron que esto podía ser una salida para muchos. Y en los viejos galpones del ferrocarril instalaron la primera Fespal. Apoyados por la Fundación Fortalecer -dependiente de la Federación Agraria Argentina- fueron casa por casa convocando a aquellos que se estaban animando.
Hoy, cinco años después, la feria cuenta con 250 stands específicos más 150 de producción comercial. La cooperativa de arándanos de Chabás exporta 30 toneladas a 12 dólares el kilogramo.
Pero lo más destacable de todo esto fue ese efecto contagioso que causaron estas producciones. Movilizadas por una nueva mentalidad, que implicaba agruparse para ser más fuertes, compartir toda la información disponible y capacitarse permanentemente para conseguir mercados.
El capítulo pendiente que están reclamando pasa por la financiación, tanto a nivel privado como oficial. Para terminar de dar el salto.
Chabás se encuentra en un lugar privilegiado. Y está orgulloso de la riqueza de su suelo y de su gente, que no le teme a los cambios ni a los desafíos. Este pueblo clama por respuestas: que la ruta sea mejor y más segura, que el suministro eléctrico sea mayor para sus industrias, que el financiamiento fluya para todos.
La idea de desarrollo que los motiva es contagiosa. Si usted pasa por Chabás va a ver que no le miento.