Por Salvador Grippa
En esta oportunidad, el visitante pudo asombrarse con una muestra imponente, que se ha transformado según sus organizadores en el termómetro más palpable de la actualidad del sector lechero.
Quienes la visitan desde su nacimiento, han visto cómo se cumple esta afirmación. Porque en esta edición se respiraba optimismo y esperanza. Aunque todavía sobrevuelan nubarrones a la vista, y cómo no.
Se sabe del proyecto del gobierno nacional para ampliar las retenciones a las exportaciones al sector lácteo. Y se sabe -con una crudeza cotidiana- de la falta de infraestructura en materia de caminos a lo largo y ancho de toda nuestra geografía.
El sector lechero, pese a estas dudas, tiene espaldas para seguir confiado en sus propias capacidades. Al menos por un año o dos.
Así lo afirman los números de las exportaciones del sector, que aportan más de 540 millones de dólares por año y que emplean a 150 mil personas. Y esto se refleja en las caras de los productores, acostumbrados a este oficio duro y sacrificado.
En el marco de la muestra también se reunió el Foro Nacional de Política Lechera, con la presencia de funcionarios nacionales y provinciales, en donde se trataron temas recurrentes, tales como los parámetros de calidad, la liquidación única y los laboratorios arbitrales.
Mercoláctea también sigue abriendo puertas a las producciones exóticas, como son la leche de cabra, oveja y búfala, que vienen pidiendo pista cada vez con más fuerza.
La muestra sirvió para apreciar los típicos concursos de calidad de forrajes conservados, el concurso nacional de quesos y las olimpíadas lácteas, más la incorporación del único concurso de dulce de leche del mundo. A ello se suman la expo-ganadera, los seminarios de capacitación, los expositores, stands, y el tradicional salón del sabor.
Este año, las 12 hectáreas de la Rural de San Francisco albergaron a decenas de miles de personas de todo el mundo que vinieron a apreciar las bondades de nuestros animales.
Poco a poco se viene evidenciando un importante mejoramiento genético en los bovinos argentinos que, al decir del jurado canadiense Dan Doner, "son animales que evidencias excelentes características lecheras, muy buena apertura de costillas y balance y excelentes sistemas mamarios. En la raza Jersey, los jurados valoraron el crecimiento de los animales expuestos y los pusieron a la altura de los mejores del mundo".
La lechería, como todos los sistemas productivos, no pide milagros, tan sólo que la dejen hacer. Apunta a aumentar el mercado interno, cruza los dedos para que se mantengan los precios internacionales y pide reglas claras para trabajar.
La Mercoláctea es un termómetro de la lechería. Y al ver el brillo en los ojos de esos gringos curtidos al recibir un premio, se comprueba que el esfuerzo no ha sido en vano. Es tan sólo un gesto, que se ve en la mirada orgullosa de quien no sabe de domingos o feriados.
Si usted sabe observarlos bien, va a sentir una mezcla de admiración y envidia.
Y si no lo vio, deberá esperar hasta el año que viene.
Alejandro Sammartino
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