El juego, una estrategia en las escuelas


Por Laura Hojman (DyN)

En el "arsenal" de remedios y recomendaciones que surgen de los debates y encuentros entre expertos para mejorar la convivencia, la tolerancia y combatir la violencia escolar, figuran recetas, pero muchas de ellas son reiteradas y poco efectivas.

Por estos días, durante un debate que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires acerca de la violencia en niños y adolescentes, se introdujo una investigación con una idea, la de insistir en jugar que, de tan simple y natural que aparenta ser, fue largamente olvidada.

El beneficio del juego, tanto para el primer aprendizaje como para corregir alteraciones del niño o en su conducta, son valoradas crecientemente. A través del juego es donde se cruzan varias disciplinas y se dan la mano la salud con la educación.

A la hora de preguntar a los pequeños cuál es el momento que prefieren en las horas de clase, responden sin dudas "el recreo", o cuando practican algún deporte o juego.

Probada está también la efectividad de la actividad lúdica en patologías declaradas, trastornos emocionales y como auxiliar indelegable en escuelas comunes y especiales.

"El juego, como la dramatización, permite a los chicos expresar sus conflictos y, además, prevenir situaciones de violencia", señalan los docentes.

La facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) demostró con su trabajo de investigación que el juego "puede ser un escudo protector en momentos difíciles que atraviesan los niños".

La psicóloga Marisol Gutiérrez, otra de las integrantes del proyecto, analizó la violencia en la escuela como posibilitadora de un horizonte que permite despegar y desanudar cuestiones sociales en un intento de denuncia y, a la vez, de elaboración.

El trabajo, dirigido por el decano de Psicología de la UNR, Ovide Menin, se refiere a "El juego en los niños y adolescentes como valor preventivo en situaciones de violencia".

"La agresividad en la escuela es un problema que los docentes plantean con gran preocupación, ya que muchas veces se convierte en un verdadero obstáculo para el desarrollo del trabajo pedagógico, olvidando muchas violencias que no son sólo escolares, sino que forman parte de la cultura", señala el trabajo.

La investigadora Zulma Peralta apuntó su mirada hacia el juego de las niñas y rescató en ellas un progreso en la socialización: del aislamiento, del juego solitario, pasan a una situación de mayor cooperación y entran en un proceso comunicativo con sus pares.

"En el espacio del juego pueden construir y reconstruir sus propias identificaciones, diferenciándolas de otros: madre, padre, docente, que reconozcan su propio pensar y decir, lo cual tiene que ver con la identidad", expresa en el trabajo.