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El Partido de los Trabajadores, en el gobierno, descalificó categóricamente todas las denuncias de corrupción en su contra y que tienen en jaque al gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, y manifestó su apoyo a todos los acusados de irregularidades.
Tras una reunión de casi diez horas, la Dirección Nacional del partido, compuesta por 83 dirigentes de la formación, aprobó una resolución en la que atribuye todas las acusaciones a un complot de la oposición para desacreditar al partido y desestabilizar al gobierno de Lula da Silva.
"El PT enfrenta una inescrupulosa campaña que busca desmoralizar al partido ante la opinión pública con acusaciones falsas y mentirosas", según la resolución aprobada por 39 votos a favor y 20 en contra.
"Se trata de una campaña patrocinada por sectores de la oposición y por la derecha, que se expresa en un intento de condenar política y moralmente al PT, en un proceso sin hechos ni pruebas. Quieren atacar al partido en lo que más lo identifica con la sociedad, que es la defensa de la ética y en el combate a la corrupción", agrega.
La dirección del considerado mayor partido de izquierda de América latina también aprobó resoluciones de apoyo incondicional al ex jefe de Gabinete, José Dirceu, que renunció al cargo el jueves pasado para defenderse en el Congreso de las acusaciones de corrupción.
Igualmente, por 39 votos a favor y 18 en contra, rechazó una petición de los sectores más radicales del partido para exigirle a Lula que destituya a su ministro de Previsión Social, Romero Jucá, y al presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, acusados de irregularidades.
La dirección también manifestó su respaldo al tesorero del partido, Delubio Soares, y al secretario general, Silvio Pereira, acusados de ser los intermediarios del PT en una red de sobornos a congresistas, y decidió mantenerlos en los cargos.
Las denuncias contra el partido en el gobierno fueron hechas hace una semana por el líder laborista Roberto Jefferson, hasta entonces un importante aliado del gobierno.
Jefferson, en unas acusaciones que dice que no puede probar pero que hasta algunos correligionarios del mandatario consideran procedentes, afirmó que el PT soborna a legisladores de los partidos aliados para garantizar su apoyo al gobierno de Lula en el Congreso.
Según las denuncias, los sobornos fueron pagados y negociados por el secretario general y el tesorero del PT, y de los mismos tenía conocimiento Dirceu, que no sólo los encubrió, sino que aisló a Lula para que no fuese informado sobre el asunto.
Ante las acusaciones, que provocaron la mayor crisis política desde que el líder socialista inició su mandato, en enero de 2003, Dirceu, considerado la mano derecha de Lula y el hombre en la sombra del poder, renunció al cargo para reasumir su mandato como diputado y defenderse en el Congreso.
"La dirección nacional manifiesta su total solidaridad y confianza en el diputado José Dirceu y considera su renuncia como una actitud valiente, que le permitirá volver a la Cámara de Diputados para defender el PT y el gobierno de las falsas acusaciones que viene sufriendo", según la resolución aprobada ayer.
Los partidarios de Lula también se declararon dispuestos a aclarar todas las acusaciones, tanto ante la Justicia como ante el Congreso, y convocaron a los militantes del partido a participar en actos de defensa del gobierno.
"El PT quiere y luchará para que todos los hechos sean aclarados. Los dirigentes del partido no temen comparecer ante cualquier instancia, porque nada tienen que esconder y confían en que las instituciones democráticas restablecerán la verdad", agrega el documento.
EFE-AFP