Miguel Bonasso rescata de Néstor Kirchner haber puesto en el centro del debate de los argentinos a la política y recomienda poner el acelerador en las prácticas neokeynesianas anunciadas durante la campaña electoral.
Amigo de Kirchner desde antes de que llegara a la Presidencia de la Nación, diputado porteño por el llamado Partido de la Revolución Democrática, Miguel Bonasso insistió en la necesidad de constituir frentes como herramientas electorales, y cuestionó la metodología del Partido Justicialista de hacer política clientelar.
En diálogo con El Litoral destacó que la decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fue "históricamente correcta. Hubo una presión social a lo largo de los años, partiendo de una lucha muy solitaria de organismos de derechos humanos que se fue extendiendo con el tiempo. Es muy difícil que se revea una legislación si en una sociedad no hay cambios profundos para que esto ocurra. Si el ánimo social hubiera estado en contra de esta rectificación, las instituciones no hubieran podido hacerlo. Si las instituciones han podido hacerlo, basados en el criterio de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad a lo que la Argentina está obligada por la adhesión a los tratados internacionales incorporados a la Constitución, ha sido, en gran medida, porque el ánimo social ha marchado en este sentido."
Llegó a la banca de diputado por Capital Federal apoyando a Kirchner desde el Partido de la Revolución Democrática y hoy encabeza un bloque llamado Convergencia con dirigentes de distinto origen político.
"He tenido siempre un punto de vista frentista, por eso no pertenezco al PJ.
No creo en la forma de hacer política del PJ, no creo en la política clientelar, pero si en la necesidad de que haya una transformación política en la Argentina". El término transversalidad no lo utiliza Bonasso y prefiere hablar de frentismo. "Soy partidario de un frente", asegura.
No obstante, dice creer en la república. "Somos profundamente republicanos, pero creemos en una república cargada de contenido social".
En cuanto a la relación con Kirchner asegura que desde lo personal es muy buena, de mucho respeto, pero desde hace años. No obstante, reconoce que tiene y ha tenido diferencias en diversas circunstancias históricas.
"Coincido con un aspecto central donde creo va a quedar la gestión del presidente que es haber vuelto a colocar la política en el primer plano de la discusión de los ciudadanos. De nuevo estamos pensado qué país queremos. Me parece saludable que lo discutamos a fondo y desde todo el arco ideológico qué clase de Argentina queremos". Dice que esto es mérito indiscutible de Kirchner "al igual que considerar que ningún país puede serlo si no recupera su memoria histórica. Por eso todo lo realizado en derechos humanos". También subraya la negociación de la deuda externa. "Esto a veces se lo desvaloriza, pero esta gestión ha negociado sin endeudarse más. Logró una quita con enorme dignidad ante los organismos internacionales y esto es un mérito que por sí solo lo puede dejar en la historia a Kirchner".
En cuanto a los aspectos en los que no está de acuerdo entiende que la gestión debe "apretar el acelerador en la distribución de ingreso, de empleo y en cumplimiento del neokeynesiasmo lanzado en su campaña" porque entiende que la inversión pública es fundamental para la más rápida generación de empleo.