Atlético de Rafaela hizo añicos su ilusión.
Con las manos vacías

Marclay y Machín. En la lucha permanente. El volante de Argentinos marcó un surco por la derecha. Foto: agencia Télam. 

El equipo de Ginarte no tuvo respuestas físicas, careció de ideas y no supo como jugarle a un rival que se mostró muy superior y que ganó con absoluta justicia.

Las ilusiones de Atlético de Rafaela quedaron en rojo. Anoche no ofreció nada de todo lo bueno que hizo hace cuatro días en su propio estadio y perdió justificadamente 3 a 0 con Argentinos Juniors en el Diego Armando Maradona. Fue una derrota merecida que, además, le impidió regresar a la Primera División.

Tan desencantadora fue la noche de La Paternal que su gente, esos casi cuatro mil rafaelinos que presenciaron el espectáculo, se fueron del estadio mirando el piso y en absoluto silencio.

El equipo de Jorge Ginarte jugó mal y perdió bien, muy bien. Su derrota se justificó porque jamás encontró las respuestas para superar a su rival que tuvo como argumentos el juego colectivo, la destacada participación del veterano Claudio Marini y la del chico Matías Córdoba que ingresó en el segundo tiempo para cambiar la historia del partido, además de la eficacia y contundencia de sus hombres, Argentinos supo aprovechar los errores que le brindó el rival.

Apenas, y en pocos minutos, Atlético impuso su juego. En ese tiempo fue Franco Mendoza quien alcanzó a molestar a Gutiérrez: primero con una jugada individual que terminó en las manos del arquero y después un disparo de treinta metros que dio en el travesaño. Antes y después, la actuación de Atlético no se correspondió con la circunstancia y jamás estuvo a la altura del espectáculo. Sus jugadores, salvo excepciones, Barovero, algo de Alarcón, Zanabria en el primer tiempo, Pietravallo y Mendoza, trataron mal la pelota, mientras los de Chiche Sosa, fueron prácticos y siempre estuvieron convencidos que podían mantener la categoría.

Así llegó el primer gol de Argentinos. A los 21 minutos del segundo tiempo y con una definición fantástica de Matías Córdoba que había ingresado por Brandán unos pocos minutos antes. A la jugada la generó él dejando en evidencia a la defensa de Atlético y clavando un disparo certero a la derecha de Barovero que esta vez no pudo reaccionar. Y minutos después cuando Atlético no mostraba síntomas de reacción, no encontraba espacios para el contragolpe y moría en el intento, volvió Córdoba para poner el segundo del partido y de su cosecha personal.

Enseguida llegó el tercero llegó como consecuencia del desorden de Rafaela y la falta total de reacción de un equipo que sólo se mantenía en pie. Mientras Atlético sufría la falta de juego colectivo e individual, los locales repitieron la fórmula ganadora: errores defensivos y Marini la empujó para festejar el tercero y definitivo. Argentinos Juniors, en el Diego Armando Maradona, gritó fuerte, muy fuerte y ese grito retumbó en La Paternal: "Argentinos es de Primera y de Primera no se va..."

Atlético de Rafaela quedó en silencio: sabía que su derrota era una justa condena a su falta de juego colectivo e individual, ese que lo había depositado en la gran posibilidad de llegar nuevamente a Primera División.

Una multitud

Cerca de 4.000 personas llegaron de Rafaela para poblar el Diego Armando Maradona. Entre ellos, acompañado de su familia y de varios amigos, estuvo el hincha más famoso, Gustavo Alfaro, ahora entrenador de San Lorenzo, pero que hizo las inferiores en Rafaela y jugó en la Primera de Rafaela y, por supuesto, fue entrenador de Atlético en las temporadas 94/95, 96/97 y 2000). La popular lo ovacionó.

Juan Carlos Haberkon(Enviado Especial a Buenos Aires)