El gobierno estadounidense se preparaba para desplegar ayuda de emergencia hoy luego que el mortífero huracán Dennis azotara la costa del Golfo y se adentró en tierra firme siguiendo el camino del huracán Iván, que había devastado la zona un año antes.
Previo a su llegada al Golfo de México, Dennis golpeó Cuba, Haití y Jamaica, dejando un saldo de al menos 16 muertos y daños severos a viviendas e infraestructura. Produjo además al menos una muerte en Estados Unidos, donde provocó fuertes inundaciones y tornados.
Pero la tormenta azotó el área velozmente y se debilitó, aparentemente causando menos daño que el temido inicialmente.
Dennis llegó a las costas estadounidenses como un huracán categoría 3 en la escala Saffir-Simpson (de 1 a 5), con vientos de 190 km/h. Pero tras ingresar al continente, hoy había sido degradado a la categoría de depresión tropical, según el último informe del Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami.
"Tenemos que hacer una pequeña oración esta noche porque el buen Dios nos cuidó", dijo Ron McNesby, sheriff del condado de Escambia, azotado por el huracán ayer a la tarde.
El presidente estadounidense George W. Bush declaró de todas formas "zona de desastre" a Florida (sudeste), Alabama y Mississippi (sur), lo que los hace inmediatamente elegibles para ayuda federal para las tareas de reconstrucción.
El poderoso huracán dejó muchas áreas costeras sin electricidad, luego de haber tocado tierra cerca de Pensacola, Florida, la ciudad más afectada por Iván, uno de los cuatro huracanes que afectaron al Estado del sudeste de Estados Unidos el año pasado.
Dennis arrancó árboles, tiró líneas de electricidad, hizo volar techos, inundó áreas residenciales y amenazó con destruir las estructuras debilitadas por Iván 10 meses atrás.
Los equipos de emergencia debían evaluar el daño hoy, pero el gobernador de Florida, Jeb Bush, advirtió que muchas personas que vivían en refugios temporales tras el paso de Iván podrían nuevamente encontrarse sin hogar.
"Muchas personas van a resultar afectadas, especialmente los cientos de miles que viven en casas rodantes", dijo Jeb Bush, en una conferencia de prensa poco después de que Dennis tocara tierra.
El gobernador, hermano del presidente estadounidense, agregó que 2.600 miembros de la Guardia Nacional se unirían a las brigadas de emergencia para distribuir ayuda a las áreas más afectadas desde hoy.
El jefe de la división de emergencia de Florida, Craig Fugate, dijo que Dennis parecía haber causado mucho menos daño que Iván -también de categoría tres y que mató al menos 30 personas- pero insistió en que eso no quería decir que los residentes no hayan sufrido la furia del ciclón.
Las autoridades habían ordenado la evacuación de un millón y medio de personas en las áreas costeras, desde Florida hasta Nueva Orleans, y llamaron a los habitantes a quedarse en sus casas hasta hoy, debido al riesgo que presentan los árboles y líneas eléctricas caídas.
Las plataformas petroleras en el Golfo de México habían sido evacuadas antes de la tormenta, y había varios aeropuertos cerrados.
En Cuba, donde la vida volvía a la normalidad de a poco tras el paso del huracán, diez personas murieron -la cifra más alta de los últimos 42 años por el azote de un ciclón en la isla-, y grandes extensiones de tierra quedaron anegadas y redes de energía colapsadas.
En Haití, el ciclón dejó al menos cinco muertos, 20 heridos, 30 desaparecidos y 8.000 evacuados, aunque extraoficialmente se informa de otros cuatro fallecidos.
Nueva amenaza
Recién superado lo peor del Dennis, que pasó de huracán a tormenta tropical al tocar EE.UU., una depresión tropical amenaza ahora al Caribe, informó hoy el Servicio Nacional de Meteorología de EE.UU. en Puerto Rico.
El meteorólogo Rafael Castro indicó que la depresión tropical se mueve hacia el oeste a unos 19 kph y se espera que continúe ese movimiento con un pequeño aumento en la velocidad de traslación y sus vientos máximos son de 56 kph con ráfagas más fuertes.
Añadió que las condiciones son favorables para que la depresión se convierta en tormenta tropical en las próximas 24 horas. Si eso ocurre, se llamará Emily y será la quinta tormenta de la temporada.
AFP-EFE