Un argentino con ritmo de comedias musicales
Gustavo Zajac, director y coreógrafo argentino de reconocida trayectoria en Estados Unidos, España y Japón, es por primera vez responsable de la puesta en escena y dirección general de una comedia musical con "El Hombre de la Mancha" que, con la actuación de Raúl Lavié en el rol protagónico, se estrenó en el porteño teatro El Nacional.
De su intensa experiencia en el campo del musical puede destacarse que en Buenos Aires fue coreógrafo de "Aplausos" y responsable de la coreografía y puesta en escena de "Nativo", en Broadway fue coreógrafo asociado de "El violinista en el tejado" y "Nine", aunque en Japón (en Tokio y Osaka) cumplió esa función de manera individual para el último espectáculo citado.
"La verdad es que no lo siento como un primer trabajo como director -confesó Zajac a Télam- me parece que es como pasar de quinto a sexto grado. La diferencia es que estoy más solo a la hora de las decisiones, pero con el tiempo fui desarrollando la capacidad de escuchar, sostener y contener al elenco y al equipo porque fui haciendo un proceso profesional y un proceso de vida para ocupar este lugar".
Sin embargo, las responsabilidades aumentan junto con la soledad en la toma de decisiones y Zajac es de los que se involucran en todas las áreas del espectáculo. Con el escenógrafo decidió hasta los más mínimos detalles, el vestuarista escuchó más de una vez sus sugerencias y con el iluminador compartió largas jornadas de trabajo.
A diferencia de otras propuestas musicales que llegan a Buenos Aires con una puesta registrada que debe ser respetada a ultranza, en el caso de "El hombre de la Mancha" se trata de "una versión absolutamente nueva que no está ligada a nada de lo que se hizo ni mantiene ningún concepto anterior. Hay temas que he transformado de solos en canciones de compañía y la obra está totalmente reformada", señaló el director.
"Hasta incluí un personaje nuevo -agregó-, una narradora omnipresente. Me basé en `El violinista sobre el tejado' en la que aparece un violinista que no habla. Acá tenemos una bailarina que tampoco habla y que recién al final del espectáculo se descifra el significado que tiene".
A nivel escenográfico, Zajac incluyó un tablado español, que es el único elemento movible de la escenografía y es lo que va diseñando los distintos espacios de la obra.
Pero lo más destacable de la propuesta estrenada en Buenos Aires es la concepción cinematográfica del espectáculo, que determina tanto la estética como el ritmo.
"Creo que hoy en día es más importante la edición y la creatividad que la producción -sostuvo-. No se trata de armar espacios que se transformen, que entren y salgan, hay que crear un universo único y a partir de ahí contar la historia".
Zajac no olvida que el actor es el eje central del teatro y, a pesar de tener como director de actores a Daniel Marcove, dio los lineamientos generales del tipo de actuación que requería su puesta.
"Yo les digo a los actores que si ellos se comprometen, el público también lo hará, el compromiso de ellos con el personaje es análogo al del espectador con el actor. En cuanto el actor distrae un poco de ese compromiso, el espectador mira el reloj", sentenció sin dudar.
El todo
"Me pude formar algo en música y en otros aspectos técnicos para poder hacer alguna acotación de utilidad. Hay que conocer el área para saber qué y cómo pedir al jefe de ese sector. Ésa es la clave de la comedia musical: la formación global", argumentó.
Leonor Soria - Télam