El comienzo de la vida y la culminación del placer
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La vida sexual es directamente el espejo de los seres humanos. Tal la propuesta frontal de este filme, que no apela a medias tintas para plantear las cosas. Se atreve además a extender la influencia de Eros en la vida cotidiana y la política, en la formación del carácter y en la realización personal. Im Sang Soo (estos últimos sus nombres de pila) se vale para hablar de todo esto de un matrimonio constituido por un abogado que anda disfrutando amantes a las cuales no satisface, al igual que a su esposa, una profesora de danzas que un buen día empieza a acosar a su adolescente vecino.
Tienen un hijo adoptado al cual le confiesan esa condición. Pero este niño no encuentra la atención que necesita. De esta manera, todos en la casa están insatisfechos y con ganas de pedir explicaciones, ya sea entre sí, ya sea a la misma vida que les niega su plenitud. El filme los sigue en un constante deambular en donde ese desamparo cala hondo en la esa soledad no asumida que padecen. Sin vida interior, este abogado suele tener rabietas sin motivo y cometer actos fuera de la ética (como ofrecer dinero a un policía ante un problema) y su mujer consagrarse a la danza o a consumir su tiempo en banalidades.
El relato va aportando datos significativos, tales como la presencia de las viejas heridas de la guerra de Corea, la enfermedad terminal del padre del abogado, que no hace caso a los médicos y no hace más que apresurar su fin, la aparición de un débil mental que termina provocando una tragedia y una serie de amistades que aumentan las contradicciones en que viven. Pero Im va recostando lentamente a sus personajes hacia la forma en que asumen el sexo y allí encuentra la raíz de su insatisfacción. Nuestro abogado no sabe acompañar a las mujeres, que terminan siempre masturbándose, y su esposa es la primera que padece esta situación.
Esto permite a Im rozar también el sistema patriarcal y preguntarse sobre ese exitismo fácil que acuerdan las vidas públicas cuando no van acompañadas de reales convicciones. Pero lo que más le interesa es poner el cuerpo delante de todo y, como dice un personaje, "darle todo lo que te pida". Y esta plenitud se llama orgasmo, algo que realmente desea nuestra joven esposa del buen abogado. Sus escenas con el vecinito son tan audaces como candorosas, tan balbuceantes como cargadas de ternura.
La película tiene también su escena cumbre, y es precisamente esta unión sexual en la cual ambos debutan, para el chico es la primera vez y para ella parece que lo fuera también. Y para dejar las cosas en claro, Im coloca otra escena memorable, que es cuando la abuela de la familia (y en medio de los funerales de su marido), confiesa a sus hijos que recién a esa edad conoció el orgasmo a manos de un buen señor que sale con ella. Así, vida y muerte se confrontan en una propuesta que las contiene como una culminación. Sin romanticismos, con una fuerza visceral, Im también pone el cuerpo.
"Baramnan GaJob", (Corea del Sur, 2003); dirección y guión: Im Soo Sang; fotografía: Woo-Hyeong Kim; música: Jib-Kim Hong; montaje: Eun Soo Lee; Intérpretes: Ri Monn Soo, Mun Kin In, Jong Yu-Yeo, Gyu Bong-Tae y Rim Baek-Jeong; duración: 104 min. Presentada por CDI en el América.