Hoy se cumplen 39 años del primer ascenso de Unión a Primera División.
Sauco, el "Fantasma", Casabianca,el "Pulpa" y aquella conquista de 1966
Fue en la calurosa tarde del 26 de noviembre de 1966. Ese día, Unión le ganó a Talleres de Remedios de Escalada 3 a 0 y gritó campeón.

Unión tiene cinco ascensos y cada uno tiene su historia. Para muchos, el del "89 resultó incomparable por haberle ganado la final a Colón, ni más ni menos. Otros pensarán en el enorme valor sentimental ("una revolución social" lo llamó Trullet) que tuvo el del "96 con los pibes del club. Algunos pensarán en la trascendencia del ascenso del "74, sobre todo por lo que pasó al año siguiente y el equipazo que se armó de la mano del "Toto" Lorenzo. Pero del primer amor nadie se olvida, y ningún tatengue podrá olvidarse de aquel 26 de noviembre de 1966 -un sábado igual que hoy-, cuando Unión gritó campeón guiado por el inolvidable "Pulpa" Etchamendi.

El doctor Marcelo Casabianca fue el artífice, desde su lugar de presidente y acompañado por colaboradores de lujo entre los que se encontraba Angel Malvicino. Cuenta la historia que a Casabianca lo "envalentonó" Italo Giménez. Eran amigos a pesar de la rivalidad futbolística. Y en esos tiempos, se podría decir que uno ayudaba al otro. O en todo caso, peleaban juntos por intereses en común, planteando una rivalidad exclusivamente deportiva.

Algo de historia

Unión llevaba, por aquel entonces, 27 años de permanencia en la "B". Había sido, de los equipos santafesinos, el primero en militar en la categoría de ascenso, a partir de 1940, con algunas actuaciones de relevancia, como aquella de 1963, cuando igualó el primer puesto con Ferro, San Telmo y Sarmiento, finalizando en el tercer lugar en la etapa decisiva, o las de 1949, 1953 y 1959, cuando culminó en el tercer puesto.

En realidad, el festejo comenzó una semana antes. A pesar de perder con Temperley, Unión se aseguró ese día el primer puesto, ya que sacó una ventaja de ocho puntos, restando cuatro partidos por jugarse (en ese tiempo, cada triunfo valía dos puntos) sobre All Boys, Argentino de Quilmes y Deportivo Morón, sus inmediatos perseguidores.

El gran festejo se preparó para ese 26 de noviembre, cuando un estadio a full esperaba el ingreso de los futuros campeones. Tremonti; Figueroa y Sauco; Gómez, Cocco y Casal; Díaz, Iglesias, el "Fantasma" Ruiz, Fernández y Mario Zanabria fueron los titulares que eligió Etchamendi para afrontar el compromiso con Talleres de Remedios de Escalada. Dos goles de Ruiz y uno de Victorio Nicolás Cocco le dieron a los tatengues la victoria y el campeonato.

Nombres con mayúsculas

Tremonti fue el arquero en todos los partidos hasta esa consagración -aún restaban tres fechas para el final del torneo- y uno de los grandes artífices del éxito, tal cual había ocurrido un año antes con él cuando militó en Colón.

"El refuerzo que más resultados me dio de todos los que traje a Unión en más de 50 años de trayectoria como dirigente fue Sauco", dijo alguna vez Malvicino. Y quizás, este uruguayo se transformó en un símbolo por su temple, su garra y su enorme temperamento.

Recién aparecían jugadores cuyo brillo posterior resultó fulgurante. Los ejemplos más demostrativos son los de dos jóvenes como Victorio Cocco y Mario Zanabria, así también Juan Carlos Lapalma o Mendoza. Y entre los que inscribieron su nombre como campeones, tampoco se puede obviar a quienes no jugaron aquel partido de la consagración, como Forti, Mansilla, Cabrol, Ciacia, Asencio, Olivera, Rodolfo Zanabria, Tocalli (el arquero suplente), Pirez, Silva, Torres, Cabaña, Miguel Angel Juárez y alguno que se pueda escapar de aquel grupo de 25 jugadores, que tuvo, además del "Pulpa" Etchamendi en la conducción técnica, un gran preparador físico como fue el profesor Carlos Hurtado, o la sabia atención del doctor Alfredo Rodríguez y los masajes siempre oportunos de Rodolfo Calanchini, otro nombre como mayúsculas en la historia tatengue.

Ese 26 de noviembre comenzó a escribir Unión su historia grande. Vinieron años de sinsabores, partidos inolvidables (como aquel con Newell's en el Viejo Gasómetro), la desafiliación en el "70, el equipazo del "75 o el del subcampeonato del "79.

Quienes estuvieron en aquella calurosa tarde de sábado fueron testigos privilegiados de una jornada histórica. Rompiendo aquella pelota de papel colocada a la salida del viejo tunel, apareció la figura inconfundible de Luis Tremonti con su atuendo negro. Y una lista de jugadores que hicieron honor a aquello de jugar por la camiseta, guiados sabiamente por un técnico que llegó de Uruguay para triunfar. "Unión viejo nomás" fue el grito de guerra que atronó en la esquina de boulevar y López y Planes. Y fueron miles los que dejaron caer aquellas lágrimas de emoción que fueron la bendición que, desde el cielo, grandes dirigentes como "Pancho" Anello se encargaron de depositar en ese estadio que explotó como nunca al grito de "Dale Tate".

El primero.

El gol que marcó Cocco en ese encuentro con Talleres fue el primero de Victorio, quien luego volvió con toda la gloria para ser protagonista en ese equipo inolvidable del "75, luego de haber ganado todo con San Lorenzo y antes de emigrar a España.

GB

En cifras

  • 14. Fueron los goles que hasta esa consagración llevaba Luis Díaz, el artillero rojiblanco. Mansilla había hecho 12, Asencio y el "Fantasma" Ruiz, 8 y Julio Fernández, 7.

  • 39. Eran los partidos que llevaba Unión hasta ese cotejo con Talleres, y la misma cantidad era la que marcaba como presencia Luis Tremonti en el arco rojiblanco. Además, Unión mantenía el invicto como local.

  • 1.149.740. Fue la recaudación de esa tarde, expresada en pesos de la época.

  • Enrique Cruz (h)