Luis Ciucci[email protected]
Bajo la premisa Los aceiteros por una mejor calidad de los productos, se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires, el XI Congreso Latinoamericano de Grasa y Aceites. Más de 70 empresas de nuestro país y provenientes de Brasil, México y Bélgica dieron el presente en estas jornadas que estuvieron acompañadas de conferencias técnicas.
Más allá del espacio de capacitación que sirvió para que muchos técnicos especializados en el sector tomaran contacto con las nuevas tecnologías a aplicar en las plantas de último modelo en la Argentina, también se procedió a realizar una visita por las industrias portuarias del Cordón Industrial del Gran Rosario por vía terrestre y a bordo del Catamarán Ciudad de Rosario.
De esta forma, se trasladó a todos los participantes a dos puntos de encuentros: la planta que Bunge Argentina posee en la localidad de Puerto General San Martín y a la que está ubicada sobre la Ruta Nacional 9, a 30 kilómetros de Rosario, en la localidad de San Jerónimo Sud.
Tras observar un video institucional, se recorrieron los silos, las salas de extracción como así también la producción del poroto de soja en la sección de sarandeo para desmitificar todo el expeller que el mismo trae en los camiones desde la zona del campo.
Al conversar con Campolitoral, la Dra. Marta Melgarejo, miembro del Comité Organizador y directiva de Asaga, manifestó que durante estos días, "se generó mucha discusión y una interesante participación. Esto es muy bueno y demuestra que la audiencia ha estado interesada y eso es lo que vale, además de la alta concurrencia. Aquí, los distintos disertantes aportaron conocimientos y novedades sobre la innovación tecnológica y acerca de la producción. También se habló de los distintos alimentos funcionales y de interesantes temas de nutrición".
De esta forma, "quisimos que este congreso tenga un perfil bien latinoamericano, el Comité Científico recibió trabajos de todos los países y eso permitió una mayor apertura en los temas a abordar", agregó Melgarejo.
Por su parte, el ingeniero, Héctor Autino, miembro fundador de Asaga señaló que "esto está relacionado con la diversidad de productos con valor agregado, que hasta hace algunos años no existía. Hace un tiempo, la industria aceitera sólo producía aceites crudos de soja y girasol y en menor medida de maní, cártamo y lino y algunas harinas vegetales o pellets con un solo tenor proteico". Mientras que hoy, "estamos produciendo subproductos como el biodiesel o aceites de tipo gourmet como el oliva, que van tomando cada vez más importancia y ello exige que dentro de la capacitación que brindamos se sumen al abanico de temas que Asaga presentó para este congreso".
Cuando el senador nacional por el PJ y el subsecretario de Agricultura de la Nación, Claudio Sabsay, visitó este congreso, destacó la necesidad de solucionar el problema de la logística que deben afrontar las industrias aceiteras, tanto en el transporte vía terrestre como marítima.
Al respecto, Sabsay mencionó que "se hace indispensable la optimización del funcionamiento del ferrocarril Belgrano, ya sea por medio de manos privadas o estatales. En este momento, se está trabajando en leyes que favorezcan a las industrias por medio del apoyo a la generación de conocimientos y al cuidado del medioambiente", remarcó el legislador.
Al realizar la visita a la planta Bunge Argentina en Puerto General San Martín, se observa el progreso del país en la incorporación de tecnología y la diversificación de los mercados. Esta empresa ratifica su protagonismo en el mercado de comodities de alrededor de dos millones de dólares, lo cual, la posiciona como el tercer exportador a nivel nacional por su volumen cercano a los diez millones de toneladas; y el 1� exportador de productos oleaginosos y de granos de trigo, segundo de maíz y uno de los líderes en semilla de soja.
Además, las 18 mil toneladas de molienda diaria consolidadas, convierten a Bunge en el 1� procesador nacional de soja en relación a otras industrias, también dispone de una capacidad de almacenaje de sólidos de dos millones de toneladas y unas 150 mil de aceites. Su presencia a lo largo de la producción agroalimentaria, le permite satisfacer en forma simultánea e integrada tanto las necesidades de los productores agropecuarios, de la industria y de servicios logísticos vinculados.