Oscar R. PerusiaMédico Veterinario
Las enfermedades de las pezuñas y, consecuentemente, claudicógenas (rengueras) del ganado bovino y muy especialmente del lechero, constituyen uno de los grandes problemas con que se deben enfrentar a diario los ganaderos y veterinarios.
Con los cambios en los sistemas de explotación, se ha atentado en forma permanente contra la fisiología ruminal del bovino, y uno de los puntos de manifestación clínica pueden ser las pezuñas.
El bovino que presenta algún tipo de claudicación, por más leve que sea, no estará completamente capacitado para caminar adecuadamente y seleccionar su alimento si se encuentra en pastoreo, o competir con otros animales si está en confinamiento.
Esta insuficiente alimentación se manifiesta con una disminución de la producción láctea, un desmejoramiento del estado corporal, baja fertilidad (anestro: falta de celo) y en el caso de las primíparas, escaso desarrollo corporal.
En los establecimientos lecheros más intensivos y desarrollados, es muy común observar un lote de vacas en terapia, compuesto en parte por vacas rengas sometidas a tratamientos antibióticos o de otro tipo (por lo general, eficaces temporariamente o ineficaces), cuya leche es descartada, por lo que tenemos pérdidas directas e indirectas.
Esta realidad sólo nos muestra una parte de este problema que se refleja en los casos clínicamente manifiestos. Sin embargo, los subclínicos (no se ven fácilmente) pueden llegar a ser más importantes por su número, los cuales, serán sólo detectables cuando existe un control podal sistemático (despezuñado periódico).
Cuando no se actúa tempranamente, una lesión leve de la pezuña, pasa a afectar tejidos más profundos, por lo que los tratamientos parenterales se hacen poco efectivos y sólo se tiene éxito con tratamientos quirúrgicos locales. Esta situación provoca la desilusión tanto del profesional como del propietario, y lleva al descarte de animales con las consecuentes pérdidas que ello implica (aumento del índice de reposición, descarte temprano, etc.).
Por cada animal manifiestamente rengo existen 2 ó 3 del mismo rebaño que ya presentan algún tipo de afección podal y a un futuro próximo conducirán inevitablemente a claudicaciones serias. Sobre este grupo es que el profesional debe actuar con medidas terapéuticas como tratamientos médicos y quirúrgicos locales, recortes de pezuñas, colocación de tacos ortopédicos (Tacorpe-Laboratorio Río de Janeiro), etc.. Todos estos procedimientos son exclusivamente técnicos y deben ser llevados a cabo por profesionales idóneos, ya que estas medidas realizadas en forma inadecuada pueden agravar el problema o tener un costo-beneficio negativo.
Las alteraciones podales están condicionadas a problemas infecciosos, pero también alimenticios y de instalaciones. Por lo tanto, se desprende que el factor humano tiene suma importancia en la aparición de las mismas.
Las rengueras deben ser observadas como problema del rodeo y no, individualmente, ya que en este último caso, actuamos sobre el efecto y no sobre la causa.
Concretamente, se puede decir que las afecciones de las pezuñas causan dolor ocasionándole dificultades para deambular y competir (aumenta el tiempo de decúbito). Esto trae aparejado una menor cantidad y calidad de ingesta de alimentos, una disminución de la producción de leche y carne, una mayor cantidad de leche con antibióticos que debe ser descartada, una disminución de la performance reproductiva, un mayor porcentaje de rechazos y mayores costos por tratamientos.
Estas patologías se manifiestan con mayor incidencia en los 90 días post-parto. Por esta razón, hay una gran pérdida económica, debido a que éste es el momento en que la vaca hace su pico de lactancia y debido a la presencia de estas enfermedades, difícilmente llegue a la producción esperada.
Estas pérdidas están en el orden del 10 al 30% de la producción total, lo que puede llevar a perder 500-1500 Kg. de leche/vaca/lactancia ($ 275-825).
Hay que resaltar que sufren más las vacas de primer parto debido a los cambios nutricionales y de manejo a las que son sometidas.
En las pezuñas
existen 27 enfermedades diferentes con distintos tratamientos médicos específicos. Muchas de ellas responden sólo a un tratamiento quirúrgico, por eso, se transforma en una utopía pensar en la existencia de "un medicamento para prevenir o curar las vacas rengas".
Las pérdidas de peso corporal pueden llegar al 25% (100-125 Kg) lo que repercutirá directamente en la eficiencia reproductiva. Además, el dolor y el estrés provocan menor manifestación y/o ausencia de celos e interfieren la endocrinología reproductiva, llevando a un aumento del intervalo parto-concepción. Muchas veces, las vacas que están en estas condiciones son descartadas y su valor comercial es despreciable.
Por lo tanto, la puesta en marcha de un plan preventivo para el cuidado de las pezuñas de los bovinos reportará un saldo de costo-beneficio favorable que justifica su implementación. También es recomendable que frente a problemas graves de claudicaciones en los rodeos bovinos se lleven a cabo medidas técnicas adecuadas para minimizar las pérdidas que se producirán.