Silvia E. Valtorta y Miriam R. GallardoIngenieras agrónomas del INTA Rafaela
Un clásico estudio del INTA Rafaela, en el que se analizaron los efectos del acceso a la sombra y la suplementación durante los ordeños, refleja que los animales protegidos presentan temperatura rectal y ritmo respiratorio más bajos durante la tarde que los que no tienen protección.
En este ensayo, los animales con acceso a sombra eran enviados a un potrero donde se había construido una estructura artificial de red 80% desde las 9 hasta las 17. No sólo se observó un efecto positivo sobre el confort sino que, además, las vacas manejadas con sombra produjeron más leche con mayor contenido de proteína que las que se encontraban bajo el sol. El efecto de la sombra sin suplementación fue similar al de la suplementación sin sombra.
El ambiente bajo los árboles puede ser muy confortable; sin embargo, el uso cotidiano de un monte aporta a su degradación y puede presentar serios problemas de piso. Además, si se decide implementar un manejo con sombras, se necesita mucho tiempo para que un monte recién implantado pueda utilizarse. Por eso, es interesante tener en cuenta a las sombras artificiales que se construyen con diferentes tipos de materiales.
Al momento de construir una sombra artificial es necesario tener en cuenta algunas premisas básicas: la altura mínima debe ser de 3 metros y es conveniente que tengan una inclinación para evitar la acumulación de agua de lluvia, sobre todo, si se las construye con red 80%; y el tamaño y la forma del potrero donde se instalará la sombra son factores determinantes.
Además, si las dimensiones del potrero lo permiten, es conveniente tener una sombra angosta (4 a 8 metros de ancho) con el largo en función del número de animales a alojar; la superficie por animal no debe ser inferior a los 3 m2 y en zonas de mayor estrés pueden adjudicarse hasta 5 m2.
El piso debe tener un declive desde el centro del eje longitudinal hacia los lados y pueden utilizarse materiales como la broza calcárea que permiten el mantenimiento de las condiciones apropiadas.
A su vez, la orientación Norte Sur facilita el mantenimiento de las condiciones adecuadas bajo la estructura porque proyecta una sombra más variable a lo largo del día, ayudando al secado del piso.
El manejo para el verano debería contemplar el encierre estratégico en un potrero con sombra entre los ordeños para disminuir la carga calórica recibida por los animales y reducir las caminatas. Así, las vacas serían enviadas a pastorear una sola vez al día, después del ordeño vespertino.
La adecuación de los horarios de ordeño dentro de este esquema permite aprovechar tanto los picos de pastoreo como el pastoreo nocturno.
Muchas veces, las vacas secas no son tenidas en cuenta a la hora de decidir la implementación de sombras. Sin embargo, el manejo de la vaca seca repercute en la producción de su posterior lactancia. En la EEA Rafaela se ha demostrado que el manejo conjunto de la dieta y la sombra en vacas de parición de otoño, durante la transición a lactancia, mejora la producción de leche y la eficiencia reproductiva en el período siguiente. La sombra tiene un impacto decisivo en la condición corporal de las vacas.
En este caso, podría también pensarse en la utilización de sombras móviles. Al igual que las estructuras fijas, las móviles pueden hacerse con diferentes materiales y con diseños que permitan su fácil desplazamiento.
Más allá de que las sombras son absolutamente necesarias, no alcanzan para mejorar sustancialmente la producción de animales de alto mérito genético. En estos casos, además de limitar la ganancia, se deben buscar los medios para aumentar las pérdidas de calor.
En los sistemas de pastoreo, el momento ideal para implementar un sistema de refrigeración es antes del ordeño, aprovechando las estructuras disponibles en el corral de espera.
La combinación de ventilación y aspersión puede hacerse de diferentes maneras. Los dos métodos más difundidos son el que combina neblinas con ventilación; y el que combina lluvia con ventilación.
El primero refrigera el aire; mientras que el segundo aumenta las pérdidas de calor por evaporación, la vía más importante de pérdida de calor en verano, y por esta razón, lo consideramos el más apropiado.
En la EEA Rafaela se llevaron a cabo ensayos para probar este método de refrigeración y los resultados fueron muy interesantes. Se registraron aumentos en la producción de leche y en la concentración de proteínas lácteas por la sola utilización del refrescado previo a los ordeños: el grupo control produjo 22,19 l/vaca/día, con 3,44% de grasa y 3,23% de proteína, en tanto que el grupo refrigerado rindió 23,14 l/vaca/día con 3,76% de grasa y 3,35% de proteína.
Cuando se combinaron el manejo ambiental con el manejo nutricional, ambos factores mostraron un impacto sobre la respuesta productiva. Las vacas refrigeradas presentaron menores contenidos de urea en leche, lo que probaría la mejor utilización de la energía para la producción.
El buen manejo estival representa un interesante impacto para la empresa. Estas mejoras tienen un importante efecto residual durante el otoño y aumentan los índices de eficiencia reproductiva. La sombra es indispensable ya que no puede pensarse un sistema productivo eficiente sin contemplar la disminución de la carga calórica recibida durante el verano.
Si además se combinan con ventilación y aspersión en el corral de espera, previo a los ordeños, los efectos sobre el confort y la producción de la vaca lechera pueden ser aún mucho mayores.
Al instalar un sistema de ventilación y aspersión en el corral de espera hay que considerar los siguientes aspectos: