Luis Ciucci[email protected]
La convocatoria que se realizó en la Bolsa de Comercio de Rosario se llevó adelante, en forma conjunta, por la Asociación Ingenieros Agrónomos del Norte de Buenos Aires (Aianba), AgroActiva y Maizar, y reunió a más de 1200 personas.
Esteban Hopp (Instituto de Biotecnología del INTA Castelar) se refirió a las líneas de biotecnología relacionadas con el cultivo de maíz. "Estamos trabajando en una construcción que daría resistencia al Mal de Río Cuarto. Esa misma construcción la pusimos primero en el trigo, que tiene un sistema más fácil de evaluar por infección del virus que el maíz. Uno de los estudios hechos en un Instituto del INTA que está en la ciudad de Córdoba mostró muy buenos resultados en cuanto a la resistencia al virus. Queremos ver si ese muy buen comportamiento se repite en el maíz y para eso están avanzados los ensayos de campo que recién se sembraron hace menos de un mes. Veremos los resultados para ver al fin de la temporada si alguno de los eventos que estamos ensayando en maíz también se comportan como el trigo en laboratorio".
Por otro lado, compartió con el auditorio otra línea de trabajo vinculada a la resistencia al stress abiótico (específicamente frío). "Sacamos un gen de un pasto patagónico que es muy resistente al frío y los estamos ensayando en sistemas modelo, por ahora tabaco, con la idea última de ver si podemos introducirlo en el maíz y que confiera ese método".
El maíz parece tener un futuro más que auspicioso más allá de un presente signado por la desventaja competitiva con respecto a la soja en cuanto a la rentabilidad y una caída más que alarmante en el área de siembra. Este es el mensaje que dejó la exitosa realización del VIII Congreso Nacional de Maíz que durante todo su desarrollo (y particularmente en la jornada de clausura, donde se pasó revista a los usos, los maíces especiales, los desafíos del mercado y el futuro del cultivo) estuvo a tono con el slogan que sintetizó esta convocatoria Generando valor para un futuro sustentable
El norteamericano Robin Guyer, integrante de una cooperativa de productores norteamericanos que pusieron en marcha una planta de bioetanol comentó que "en 1999 grupos de productores de mi región empezamos a juntarnos para discutir qué otras posibilidades teníamos para hacer nuestro negocio más rentable; los márgenes eran chicos, los precios de las commodities eran bajos y en el pasado teníamos negocios vinculados a los cerdos, a las carnes y a la leche. Esta actividad comenzó a irse a medida que nos especializábamos en la agricultura".
Sin embargo, "nuestros jóvenes veían que había oportunidades de trabajo mucho mejores en las grandes ciudades, fuera de nuestra región de pueblos chicos del interior de Estados Unidos. Eso nos comenzó a preocupar y y no sabíamos qué oportunidades de negocios había para construir una nueva realidad".
A medida que se seguían con las discusiones, "apareció un constructor de plantas de etanol, por medio de quien nos llegó la información de una planta construida más al norte, en Minnesotta, que en tres años había devuelto el capital invertido a los fundadores", relató.
Este año, "esta industria está produciendo cerca de 5 billones de galones, que serían veinte millones de litros de etanol para combustible. Estados Unidos, además, es un gran importador de combustible fósil, lo cual, siempre es un problema".
Por lo tanto, "la clave para esta industria es la relación entre el precio del maíz y el combustible. En Argentina es igual que en Estados Unidos, es muy caro el combustible y es muy barato el precio del maíz", señaló el expositor.
Al encarar la ejecución de la planta, los productores norteamericanos negociaron con los bancos un préstamo a 7 años más dos de gracia. Como en ese período la nafta trepó vertiginosamente la devolución no fue para nada traumática: los bancos llevan recuperado el 60% de lo solicitado y al grupo inversor que invirtió más de 20 millones de dólares cinco como dividendo.
A su turno, el analista, Pablo Adreani (habitual columnista de Campolitoral), resaltó que "la demanda mundial de alimentos para las próximas décadas es un factor muy fuerte que tracciona el aumento de la producción en todos los países que son productores y exportadores de commodities".
Por lo tanto, "más allá de la coyuntura desfavorable que tenemos en Argentina -retenciones que castigan a la producción, que posicionan al maíz en una desventaja muy fuerte con respecto a otros cultivos como la soja y el girasol-, estructuralmente, el mercado mundial tiene una demanda muy firme de todos los alimentos. Argentina, como segundo exportador mundial de maíz, tiene una misión importante no sólo como exportador de maíz sino también como proveedor de carnes al mundo".
En este sentido, "todo lo que sería carnes avícolas, carnes vacunas o porcinas no es ni más ni menos que convertir el maíz, proteína vegetal, en proteínas animales".
Frente a este escenario, "nuestro país está cerca de exportar en millones de toneladas de carne vacuna. Hace cinco años era el octavo exportadora mundial, hoy es el tercero. Lamentablemente si nos encontramos con políticas internas erróneas, como aumentar las retenciones de la carne pero sin aumentar el precio de la carne en la canasta familiar, Argentina va a tener un retroceso. Yo veo más las amenazas internamente en Argentina que en el exterior, que es un mundo de oportunidades, donde muy pocos países pueden abastecer con alimentos o commodities", concluyó Adreani.
Al realizar el cierre de este congreso, el vicepresidente primero de Maizar, Pablo Vaquero (Monsanto), resaltó que valió la pena el desafío de apuntar a una nueva sede como fue Rosario abandonando el histórico lugar de Pergamino. "Hablamos de romper los paradigmas y aquí nos enfrentamos a un desafío intelectual. La decisión parece fácil, pero cuando uno conoce lo que significa AIANBA en Pergamino venir a Rosario era toda una apuesta".
Asimismo, remarcó que "no falta con querer hacer las cosas y tener las buenas intenciones. Hay que ponerse a andar y tratar de salir del pensamiento para ir a la acción. Y cuando hablamos de generar valor, el lema de este congreso, hacemos hincapié en una necesidad imperiosa de este cultivo si queremos sobrevivir en un mundo globalizado".