El invitado
Enfermedades y remedios

Carlos Petroli

El aumento de las retenciones a las exportaciones de carne vacuna (pasaron esta semana del 5 al 15 por ciento) encrespó más las aguas en el sector agropecuario, agitadas en los días previos por la suspensión de los reintegros a las ventas externas para una canasta de 200 productos. Aunque el Gobierno usa como caballito de batalla la lucha contra la inflación y la defensa de los consumidores frente a los aumentos de precios, en el sector predomina la opinión de que ambas medidas tienen una "mera finalidad recaudatoria", por encima de otros efectos.

Éste fue uno de los reproches que hizo la CRA cuando advirtió que, como ocurrió con los lácteos tras la suba de los derechos de exportación, el consumidor seguirá pagando por la carne el valor que determina el mercado. Con un condimento preocupante: los intermediarios de la cadena (supermercados y frigoríficos) trasladarán a la producción primaria un menor valor de la hacienda en pie y absorberían entre aquellos y el Estado los beneficios de la diferencia.

Mientras en las organizaciones ganaderas hay presiones sobre la concreción de una veda en el envío de hacienda a los mercados a partir del mes próximo, a nivel de las centrales gremiales del campo no hay pleno consenso sobre las alternativas a ofrecer al Gobierno para que revise las últimas medidas económicas.

Anteayer, en la sede de Coninagro en Buenos Aires, esta entidad junto con CRA y la Sociedad Rural Argentina coincidieron en plantear al Gobierno, entre otras medidas, que se habilite la importación de carne de Paraguay, donde los precios de la hacienda están algo por debajo de los locales. También se propicia reemplazar el peso mínimo de faena por una tipificación basada en la edad de los animales.

Otras decisiones que irían en la misma dirección de engrosar la oferta interna y permitir además que se mantenga un flujo positivo de las ventas externas -ahora que éstas cuentan con el "viento de cola" de una mayor demanda y buenos precios- deberían apuntar a sustituir parte del consumo de carnes rojas para las de cerdo y pollo. El sector avícola, precisamente, fue el único que logró salir de la lista negra y mantenerse con un esquema de devolución de reintegros, lo que ayuda a su competitividad interna y externa.

Los cálculos que se barajan en el sector proyectan un desfasaje de un 20 por ciento entre la oferta y demanda de carne vacuna, un indicador que, anualizado, representa entre 500 mil y 600 toneladas sobre los tres millones de toneladas que marcan los actuales niveles de la faena.

Si de aumentar la oferta de carne se trata, si se prevé un faltante de 500 mil toneladas en los próximos meses, una parte podría cubrirse con la importación, como lo ha hecho Uruguay para facilitar la exportación de cortes "premium" de mayor valor, lo que ha generado un mayor ingreso de divisas para el país. Así, por lo menos, razonaron los técnicos de Coninagro, CRA y la SRA. Estas compras podrían representar unas 100 mil toneladas.