La primera gira española de la compañía argentina De la Guarda, una de las pioneras en experimentar con los espectáculos aéreos, aterrizó en Madrid para presentar "Villa Villa", un montaje de "ritmo vertiginoso" que busca "prender" en el público el deseo de volar y dominar el aire.
Así lo explicó a EFE Pichón Baldinu, director de la compañía, creada en Buenos Aires en 1993 y que, además de recorrer más de 20 países, ha permanecido seis años en Nueva York con este mismo espectáculo antes de llegar a España por primera vez.
Tras su reciente paso por la ciudad de Valencia (este español) y antes de visitar la sureña Sevilla del 24 de enero al 5 de febrero, "Villa Villa" se representará hasta el próximo 8 de enero en la Muralla Árabe de Madrid, donde la compañía, formada por casi una treintena de personas, de las que 12 son "artistas performances", ha instalado su carpa.
El público se sitúa bajo esta carpa y vive en primer plano el vuelo de los artistas que, asegurados con arneses, se preparan físicamente dos horas antes de comenzar la función, en la que hay música en directo, mucho movimiento y ambiente festivo.
El espectáculo nació en 1995, pero desde entonces ha sufrido numerosas modificaciones para incorporar las experiencias vividas con los distintos tipos de público, hasta que en 1998 se asentó en Nueva York.
El montaje, que recuerda a las primeras propuestas de la española Fura del Baus pero con un aire lúdico, busca establecer una relación "física y emocional" con el público a través del ritmo veloz, casi vertiginoso, que no permite al espectador detenerse a decodificar, explica Pichón Baldinu.
El director de la compañía, fundada tras la disolución del grupo La Organización Negra, atribuye su afán por experimentar con la cultura del espectáculo aéreo a que este elemento gaseoso "tiene una carga dramática poderosa por el deseo de dominar el aire" y porque en esta propuesta escénica se presenta como un "deseo onírico, no como un logro acrobático".
"Villa Villa" se desarrolló de manera intuitiva experimentando con situaciones físicas, que llevan a contar numerosas historias que invitan al público a participar de un ritual, de una fiesta, precisa Leo K, uno de los artistas "performance".
Tras dos años en la compañía, Leo K reconoce que el espectáculo le aporta "una gran energía, mucha adrenalina", aunque la preparación física es muy exigente y la seguridad, lo primero.
"Me siento honrado" de participar en este montaje que, no obstante, implica "dejar todo lo demás", añade.
Asumir uno de los roles de "Villa Villa" obliga a "una extraña combinación" de danza, acrobacia e interpretación, prosigue este artista, quien coincide con el director de la compañía en la satisfacción que sienten por la respuesta del público de Valencia.
Se creó una "energía colectiva festiva muy en la línea a la que creamos en Argentina", explica Baldinu, quien confía en que "el público de Madrid se prenda también" con De la Guarda.
De la redacción de El Litoral-EFE