La otrora bomba sexual brasileña Sonia Braga, hoy de 55 años, decidió volver a vivir en su país, tras pasar más de dos décadas en Hollywood donde filmó diversas películas, con éxito dispar.
"En un momento me di cuenta de que sólo estaba interpretando a madres o abuelitas en el cine estadounidense. He salido de eso", dijo Braga, estrella de filmes como "Doña Flor y sus dos maridos", "El beso de la mujer araña" y "Gabriela, clavo y canela", según un despacho de la agencia Ansa.
Braga se refirió a sus últimos trabajos en Hollywood y Nueva York para el cine estadounidense, donde interpretó en "Mirada de ángel" a la madre del personaje de la actriz Jennifer López, o la película para televisión "La última prostituta".
"Trabajo es trabajo. No hay nada de malo en hacer películas sólo para la taquilla. Garantizo que siempre que actué lo hice con placer", comentó en diálogo con la revista dominical del diario O'Globo.
Desde noviembre de 2005 que Sonia Braga comenzó a mudarse a Brasil, a una playa de Niteroi, una ciudad unida a Río de Janeiro por un puente de 14 kilómetros sobre la Bahía de Guanabara.
Uno de los motivos por los que volvió a Brasil, cuenta, fue la depresión originada por el envejecimiento, que contrarrestó con algunos retoques en la clínica del famoso cirujano plástico brasileño Ivo Pitanguí.
"Estuve tres años para recuperar mi figura", contó la ex amante de los actores y directores estadounidenses Clint Eastwood y Robert Redford.
Braga confesó que "la depresión es una enfermedad del día a día, que es crónica si no se trata. Entonces hice un tratamiento, y pase lo que pase, sigo adelante".