River jugaba muy mal y perdía 3 a 1 ante el tibio conjunto ecuatoriano de El Nacional. Sin embargo, una falla garrafal del árbitro Oscar Ruiz, a instancias de su asistente Carlos Bentancur, le permitió a los "millonarios" iniciar una remontada que terminó en una agónica victoria por 4 a 3.
El partido correspondiente al Grupo 8 de la Copa Libertadores empezó con los mejores momentos para River, ya que a los 4 minutos ganaba 1 a 0 luego de una combinación entre Marcelo Gallardo y Julio Cáceres, que definió Ernesto Farías por debajo del cuerpo del arquero Geovanni Ibarra.
Y todo pareció un paseo de salud para los dirigidos por Daniel Passarella en los minutos siguientes, cuando Gallardo trataba de juntarse por izquierda con Lucas Mareque y Jonathan Santana hacía lo propio con Paulo Ferrari, por derecha.
Pero River cometió un error que, en realidad, como intención era loable, ya que siguió atacando en busca de la segunda conquista. Claro que lo hizo desordenadamente y dejó enormes espacios entre líneas, lo que le resultó fatal en el corto plazo.
Porque resultó inconcebible para un equipo que gana 1 a 0 pasar a perder 3 a 1, con goles que recibe de contraataque.
Y así, con la imagen deteriorada y oscuros presentimientos para el segundo tiempo, River se fue a los vestuarios con Daniel Passarella con bronca y preparando cambios.
Talamonti no salió a jugar los segundos 45 minutos y su lugar lo ocupó el correcto Cristian Tula, mientras que antes de los 10 minutos, el riojano Gonzalo Abán le dejó su lugar en el ataque a Gustavo Oberman, quien se hizo expulsar sobre el final por simular.
Claro que cuando el ex Argentinos Juniors ingresó al campo, River ya perdía por 3 a 1, porque un "horror" de Lux determinó, merced a un rebote (como en el metegol), la tercera conquista de El Nacional.
El propio delantero se perdió otro mano a mano al querer picarle la pelota a Lux, en lo que hubiera significado el golpe de gracia para los locales. Pero todo cambió por obra y gracia de un fallo vital para el futuro del partido, cuando a los 23 minutos Santana cabeceó, la pelota dio en el travesaño, picó unos 30 centímetros por delante de la línea de gol y la agarró el arquero Ibarra.
Sin embargo, el asistente Carlos Bentancur corrió hacia la mitad de la cancha convalidando el gol y su compatriota, el árbitro Ruiz, le dio la derecha. A partir del tanto, la cancha se inclinó hacia el arco ecuatoriano y, en cuatro minutos, River alcanzó a dar vuelta la historia con los gritos de Daniel Montenegro y Marcelo Gallardo.
Un 4 a 3 que, sin embargo, no tuvo el mismo sentido épico del que consiguió hace 15 días por Estudiantes ante Sporting Cristal, de Perú, cuando al cabo del primer período perdía por 3 a 0 y, en el segundo, ganó legítimamente por 4 a 3.
A pesar de lo angustioso del triunfo, nadie quedó conforme en River. Ni sus hinchas, ni sus jugadores, ni su cuerpo técnico. Porque todos imaginan que, jugando así, la vida de los "millonarios" en esta Libertadores será muy corta.
Seguramente, el síndrome Luciano Figueroa y su grave lesión meniscal puede haber afectado emocionalmente a los riverplatenses, pero lo concreto es que en lo futbolístico deja mucho que desear; no tiene el volumen de juego que al "Káiser" le gusta y, encima, armó el equipo aparentemente desde el desconocimiento de su rival. De lo contrario, no se explican tantas incoherencias.
River Plate: Lux; Ferrari, Cáceres, Talamonti y Mareque; Santana, Ahumada y Montenegro; Gallardo; Abán y Farías.
El entrenador Daniel Passarella se quejó del árbitro colombiano Oscar Ruiz, a pesar del gol que le dio al mediocampista Jonathan Santana, conquista que le sirvió a River Plate para reaccionar y finalmente imponerse 4 a 3 ante El Nacional en el Monumental.
"No sé, no la vi", arrancó Passarella. "Pero sí vi la jugada de Farías, aunque este árbitro siempre se equivoca contra mí, porque cuando jugamos con los juveniles (en el seleccionado argentino) un partido contra Brasil no nos cobró un penal contra Ortega o Delgado y después nos empataron dos a dos. Es un buen árbitro, pero contra mí siempre se equivoca. Espero que la próxima vez tengamos mejor suerte", argumentó el "Káiser".
Además, el director técnico riverplatense reclamó que el juez colombiano debió cobrar un penal que le hicieron a Farías y expulsar al defensor visitante Renán Calle. "Lo tendríamos que haber definido en el primer tiempo, pero nos perdimos muchos goles y hubo una jugada clave en la que el árbitro se equivocó, porque era penal a Farías y expulsión al defensor de ellos por último recurso. Ahí se nos empezó a complicar el partido", comentó Passarella.
En el "libro de quejas" de Passarella también quedó incluido el balón: "Lo que más incomoda es la pelota, porque parece que es ovalada, y también complica el color, pero no dije que no dobla". Esa última parte de la frase, "pero no dije que no dobla", la transmitió seguida de su sonrisa, en alusión a una vieja expresión suya.