Dudas de EE.UU sobre cómo actuar en el conflicto iraquí

La sombra de un posible estallido de guerra civil en Irak se cierne sobre el presidente de EE.UU., George W. Bush, en un momento en el que más estadounidenses que nunca desaprueban su gestión en ese país árabe.

La incógnita sobre qué hará EE.UU. si finalmente explota el conflicto entre chiíes y suníes permanece como una interrogante que hasta el momento no ha hallado una respuesta clara.

Ni siquiera las vagas explicaciones que dio el pasado jueves ante el Congreso el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de que una guerra civil sería "una tarea para las fuerzas iraquíes" ha acabado de satisfacer a muchos.

"Las fuerzas iraquíes son incapaces de prevenir una guerra civil. Si llegase el caso, éstas se dividirían, porque los propios soldados son, en muchas ocasiones, parte de las milicias", dijo a EFE Joseph Cirincione, analista del centro de estudios Carnegie Endowment for International Peace.

El incipiente Ejército iraquí ha pasado en tan sólo dos años de tener cinco batallones a más de un centenar.

Para Cirincione, la guerra de EE.UU. en Irak es "un desastre, que puede pasar a la historia como una de las mayores `metidas de pata' en la historia de la estrategia, mucho peor que la de Vietnam".

Una encuesta de la consultora estadounidense Ipsos publicada el viernes pasado reveló que el 70 por ciento de los estadounidenses cree que su país "va por el mal camino" en Irak, un seis por ciento más que en febrero.

Además, cuatro de cada cinco piensan que habrá una guerra civil en el país árabe, entre ellos, el 70 por ciento de los votantes republicanos.

El general John Abizaid, comandante en jefe de las tropas estadounidenses en Oriente Medio, dijo esta semana que la situación en Irak había empeorado hasta tal punto que el conflicto religioso se ha convertido en una amenaza mayor para ellos que la insurgencia.

Pese a esos negros augurios, Bush se mostró confiado en que Irak será capaz de formar un nuevo gobierno que consiga la unidad en el país.

"Hay alguna gente que, evidentemente, está intentando fomentar la violencia sectaria -algunos la han llamado guerra civil-, pero no ha funcionado", dijo el inquilino de la Casa Blanca.

Algunos analistas consideran también que aún hay razones para ser optimistas, "ya que todavía no se ha alcanzado el punto de no retorno y no hay precedentes de violencia sectaria en Irak", aseguró a EFE Edmund Ghareeb, de la American University y autor del libro "Diccionario histórico de Irak".

"Los próximos meses van a ser claves para el desarrollo de los acontecimientos y van a depender mucho de si los líderes iraquíes son capaces de unirse para lanzar un mensaje conjunto", agregó.

Las discrepancias del pueblo estadounidense en torno del papel de su país en Irak han alcanzado incluso al Partido Republicano, donde cada vez más voces expresan sus dudas.

La guerra ha abierto una brecha entre los llamados "neocon" y los tradicionales conservadores del partido, que abogaban por una intervención rápida y menos traumática.

"Si todo sigue así", expresó Cirincione, "los candidatos republicanos en las elecciones del próximo mes de noviembre van a preparar sus propias agendas de seguridad, que no incluirán una presencia a largo plazo en Irak".

Sin embargo, hay una coincidencia generalizada en afirmar que el Partido Demócrata no ha sabido aprovechar hasta el momento los réditos políticos de la erosión de Bush.

Cirincione opina que la oposición intenta encontrar una voz propia, pero que refleje el sentir mayoritario de la ciudadanía en este asunto.

Ante esta encrucijada, el presidente Bush ha decidido tomar cartas en el asunto y ya ha anunciado que emprenderá su enésima batería de discursos para explicar sus planes.

"La única forma que tiene Bush de convencer a los estadounidenses es decirles que esta guerra es mucho más importante que Vietnam para el prestigio y la situación estratégica de EE.UU.", aseguró Ghareeb.

Estados Unidos tiene 132.000 militares desplegados en Irak. Hasta ahora han muerto unos 2.300 y otros 17.000 han sido heridos.

EFE