Autocrítica de la Fuerza Aérea A través de su máxima autoridad, el brigadier general Eduardo Schiaffino, la Fuerza Aérea realizó una interesante autocrítica respecto de la actuación del arma en el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. El jefe militar dijo que aquellos hechos atentaron contra la dignidad del hombre. Con estas declaraciones la Fuerza Aérea completa el proceso de autocrítica iniciado por el general Martín Balza en nombre del Ejército y continuado luego, en parecidos términos, por la Marina.Las palabras del brigadier Schiaffino fueron pronunciadas con motivo del inicio del año castrense pero simbólicamente están relacionadas con los treinta años del golpe de Estado. La Fuerza Aérea era la única institución militar que aún no había elaborado un pronunciamiento institucional por lo sucedido en aquella fecha. Por lo tanto, este discurso completa el proceso autocrítico y salda una deuda moral y política.Hoy está fuera de discusión que los militares golpistas, además de asaltar las instituciones, practicaron el terrorismo de Estado invocando para ello la seguridad nacional. La represión ilegal, los secuestros, robos, torturas y desapariciones fueron probados por la Justicia. Esta metodología aberrante se justificó en nombre del combate contra la subversión y el terrorismo, actividades que efectivamente existieron pero cuya erradicación debió hacerse en el marco de la ley. A ese fin, el Estado nacional disponía y dispone de los recursos coercitivos para imponer el orden -por la violencia si fuera necesario-, pero en el cuadro de una determinada normatividad que es la expresión legal de un conjunto de valores humanistas compartidos por los argentinos.Importa que la verdad histórica se conozca y que sus principales protagonistas institucionales hagan una evaluación seria de lo ocurrido. Importa no sólo en nombre de la memoria sino para afrontar los desafíos del futuro con un país reconciliado. A treinta años del golpe de Estado las asignaturas pendientes más dolorosas han sido resueltas.Importa saber también que entre los protagonistas de la subversión existe un interesante movimiento orientado a evaluar críticamente la violencia nihilista, el terrorismo político y las acciones armadas emprendidas contra las instituciones de un gobierno democrático. Si bien es importante establecer las diferentes responsabilidades de los organismos del Estado y de los grupos armados, no se puede desconocer desde una perspectiva estrictamente política el papel que tuvieron en el desenlace del 24 de marzo las organizaciones terroristas. Sin duda, sus actitudes provocativas y criminales contribuyeron a precipitar la tragedia, ya que actuaron con la alienada ilusión de que el pueblo las acompañaría.En los últimos años se han publicado libros escritos por protagonistas de aquellas jornadas, libros en los que predomina una mirada realista y descarnada de las prácticas guerrilleras de aquellos años. El texto de Oscar del Barco, un reconocido intelectual de izquierda, es, en este sentido, una de las expresiones más lúcidas y valientes en tanto condena de manera absoluta la práctica de la muerte.