Festival de Cine de Mar del Plata:
Herzog en el espacio exterior

Fuera de concurso pero en la muestra oficial, y en la jornada inaugural del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, se conoció la nueva película del alemán Werner Herzog, un cineasta que siempre arriesga y apuesta fuerte. A veces gana, otras no. El film se titula "The wild blue yonder", es hablado en inglés y constituye una lograda combinación de ficción, documental y material de archivo, en un collage muy original mayormente creado en la sala de montaje.

Está narrado por un extraterrestre, el histriónico Brad Dourif, que habría venido a suplantar al fallecido Klaus Kinski como favorito de Herzog, siempre necesitado de un actor demente. La historia que, gesticulante, cuenta a cámara, recorre deliberadamente los lugares comunes de la ciencia ficción, al punto de incluir a Roswell: alienígenas abandonan su planeta ya inhabitable y aterrizan en la Tierra con proyectos propios. La novedad consiste en que los mismos humanos, miles de años después, quieren abandonar este planeta para colonizar el que dejaron estos visitantes de la inhóspita Andrómeda.

Básicamente, las imágenes son de astronautas en un vuelo de la Nasa, flotando sin gravedad en el interior de la nave (en los títulos del final hay un agradecimiento irónico a la "poesía de la Nasa") y de las profundidades subacuáticas de una expedición a la Antártida, que representan el inhabitable planeta de Andrómeda.

Como en otras obras, por ejemplo "Fata Morgana", Herzog explora los límites de la naturaleza, como su personaje de Aguirre, el conquistador en América, pero esta vez llega al espacio exterior, saliendo al encuentro de la belleza virgen de paisajes imponentes y algo inhumanos. Esas imágenes, acompañadas por una banda sonora de música étnica, producen un efecto insuperable de extrañamiento.

Sin embargo, existe un componente novedoso en Herzog: el humor. La película combina el dramatismo visual y musical con comentarios irónicos, que serían una burla pesimista a "la gran aventura del hombre", cuyas reiteradas equivocaciones provocan la crítica exasperada del alien.

Dejando a Herzog con su experiencia extraterrestre, hubo otra muy violenta y sin ideas. Del partido entre San Lorenzo y Gimnasia de Jujuy sólo puede afirmarse que fue muy aburrido, pero era la única alternativa cuando no se presenta la oportunidad de ir al cine, ya que resulta difícil conseguir las entradas para la prensa. No deja de ser una paradoja que en un festival de cine los cronistas de cine no puedan ir al cine.

En cambio, tienen otras alternativas para su curiosidad. Un corralito como los de Aguas Provinciales ha cercado un sector de la vereda del bulevar costero, y se piensa en trabajos de reparación. No es así, ya que fue colocado porque aún está fresco el cemento donde estamparon sus manos de Tim Robbins, Susan Sarandon y Juliette Binoche, junto con las de Pipo Cipolatti y otros famosos, en la Vereda de las Estrellas. Un operario picaba una nueva baldosa de cemento, seguramente reservada a otra personalidad. Viendo esos nombres y fechas escritos rudimentariamente sobre el cemento fresco, inmediatamente se los asocia con la solución provisoria en los nichos del Cementerio Municipal cuando todavía no se ha colocado la lápida definitiva.

Las charlas magistrales del matrimonio Robbins-Sarandon atrajeron una multitud, con colas que rodeaban la manzana del Hermitage. En la colmada sala, los seres anónimos se mezclaban unidos por la misma ansiedad con los conocidos, como Martita González, María José Demare y otros que están trabajando en la temporada marplatense,

Naturalmente, los visitantes -vestidos con una onda informal- hablaban inglés, con una traductora. Ovacionada por el público y micrófono en mano, China Zorrilla dialogó fluidamente en inglés con Susan Sarandon. En cambio, su colega Irma Roy, en su afán de exhibir su conocimiento del idioma, fue un estorbo, ya que anticipaba lo que iba a decir la traductora, e incluso la corregía.

Roberto Maurer (Enviado especial)