Con la disputa de los tres partidos correspondientes a la quinta y última fecha, mañana llegará a su fin el Torneo de las Seis Naciones 2006, que sin lugar a dudas a sido uno de los más parejos de los últimos años.
Sin embargo, resulta oportuno señalar que dicha equidad es producto de una notoria merma en el rendimiento de sus protagonistas, y en especial, de lo más poderosos, como Inglaterra y Francia.
El Rose Team, distante del notable equipo que logró el último título del mundo, denota una gran irregularidad y un juego impregnado de desaciertos casi impropios de su pulcra tradición.
Los Coqs, por su parte, parecieron reaccionar en forma satisfactoria tras la inesperada caída en la jornada inaugural ante los escoceses, convirtiéndose en protagonistas en las fechas posteriores, a punto tal de estar ante la inmejorable posibilidad de mantener el cetro de Reyes de Europa que actualmente ostentan.
En cuanto al resto, Escocia se erigió en la grata sorpresa, ya que se dio el gusto de superar a franceses e ingleses en Murrayfield, algo que hacía tiempo no lograban. De esta forma, mantuvieron aspiraciones hasta la fecha anterior, donde cayeron ante Irlanda, el otro equipo con posibilidades de pugnar por el título.
Los encuentros de mañana se pondrán en marcha con el que disputarán en el Flaminio Stadio de Roma, Italia con Escocia.
Posteriormente llegará el turno de Francia con Gales, en el Stade de France de Paris; mientras que como cierre, se medirán Inglaterra con Irlanda, en Twickenham.
Completando lo señalado en forma conceptual con respecto a la actuación de los equipos, debe agregarse que mientras Los Dragones Rojos deambularon entre aciertos y desaciertos; la Squadra Azzurra evidenció su incipiente mejoría, sustentada por el estilo que el francés Pierre Berbizier intenta otorgarle a sus dirigidos.
De todas formas, galeses e italianos, se encuentran en un escalón bastante distante de la vanguardia del más tradicional de los certámenes del rugby universal.