Emiliano VittoriMéd. Vet. Mat.1679
La definición clínica de cólico es "dolor abdominal agudo" y puede tener diferentes localizaciones orgánicas de acuerdo a la especie y a la causa que lo origina.
A nosotros nos ocupa el cólico equino por su alta incidencia y sus posibles complicaciones. El caballo es tal vez la especie doméstica con mayor número de predisponentes tanto anatómicos como relacionados a su manejo.
Entre los primeros, se encuentran algunas porciones del aparato digestivo que por características de su funcionamiento o su estructura pueden ocasionar este fenómeno. Para comenzar, su esófago impide el reflujo de alimentos hacia el exterior, lo que predispone a la dilatación gástrica o gastroduodenal con riesgo de ruptura visceral.
Más abajo, la reducida capacidad del estómago (10 a 15 lts.) lo prepara para recibir poco volumen de alimento varias veces al día. Cuando el animal es sometido a un sistema de 1 o 2 raciones diarias con grandes cantidades de granos (8 lts aprox.) más el pasto, aumenta el riesgo de úlcera en la región no glandular del estómago (porción superior), como así también de una digestión deficiente y la dilatación del mismo.
Por su parte, el intestino grueso posee una gran capacidad volumétrica, es muy móvil y sufre cambios importantes en su diámetro interno que predisponen a torsiones, desplazamiento, impacción (acumulación de material digestivo en un punto), etc.
A todo esto se agrega que su sistema nervioso autónomo, cuya función entre otras es regular la motilidad gastrointestinal, es bastante responsivo a determinados estímulos. Esto resulta en un aumento de la motilidad y fuerza de contracción de la musculatura intestinal con dolor cólico de tipo espasmódico. Existen por último, causas asociadas a otros condicionantes anatómicos como la edad y el sexo. Los individuos experimentan así cólicos específicos, entre ellos, la hernia inguinal en el macho entero adulto, la torsión de colon en la yegua posparto y la retención de meconio en el potrillo recién nacido.
Otro grupo de causas está determinado por el manejo (la dieta, interacción y adecuación del entorno) en concurrencia con factores de distinta índole, como las condiciones anatómicas ya citadas, infestaciones parasitarias, etc.
Entre los cólicos más comunes podemos mencionar el espasmódico antes referido y el timpanismo. Este último, es ocasionado por el aumento de la producción de gas en el intestino y la consecuente distensión de sus paredes. También se encuentran entre los más frecuentes, los cólicos por vermes (parasitarios). Sin embargo, su incidencia es probablemente menor a la que se le atribuye en comparación con otros factores.
En los potrillos, cobran importancia los Ascaris sp. y las Tenias sp. que por su tamaño y ciclo vital -sumado a determinadas situaciones de manejo como alta carga animal, alimentación y desparasitación deficiente-, pueden causar impacción intestinal, además de malabsorción y depleción de nutrientes.
En adultos, los Strongylos sp. poseen verdadera importancia médica ya que parte de su ciclo de vida transcurre por debajo de la mucosa intestinal y en la pared de importantes arterias. Estas paredes sufren un engrosamiento que provoca disminución de la luz arterial. En consecuencia, se produce dolor cólico intermitente de tipo isquémico (disminución de la irrigación sanguínea en un área orgánica determinada).
Con toda certeza, podemos asegurar que si hay un sospechoso entre todos estos organismos es el maltratado gasterophylos sp. o "bicho del cuajo". Técnicamente, el "bicho" es la larva de la mosca y el "cuajo" es el estómago ya que el caballo es monogástrico y no rumiante. Este parásito es culpado por la mayoría de los episodios de cólicos a pesar de que en muchos de esos casos el origen podría ser otro.
La alimentación por su parte, define tanto la carga nutricional como el tránsito digestivo. Principalmente en el caballo estabulado o semiestabulado, el abuso de alimentos ricos en hidratos de carbono (almidón) como los granos y un posible déficit de pasto (fibras) en la ración, pueden generar un cuadro de cólicos. Asimismo, la ingestión de material no alimenticio como viruta, madera, materia fecal, arena, etc. llegan a causar disturbios digestivos u obstrucciones. A su vez, el uso indiscriminado de ciertos medicamentos, en ocasiones sumado al estrés, puede inducir la formación de úlceras gastrointestinales.
Existe una gran cantidad de cólicos que se resuelven mediante una intervención quirúrgica. Estos son causados por torsiones, vólvulos, estrangulaciones, incarceraciones, tumores (lipomas), abscesos, fecalomas y otros.
Por último, las infecciones intestinales causadas por bacterias pueden inducir cólicos de pronóstico reservado o grave.
Ante la presencia de cólicos en el animal debería evitarse la administración de medicamentos sin la asistencia de un profesional capacitado, excepto expresa indicación del mismo. De lo contrario, se podrían enmascarar signos importantes para el posterior diagnóstico, pronóstico y tratamiento, e incluso empeorar el cuadro.
Signos que manifiestan cólicos en el equino:
- se mira el abdomen e incluso se muerde
- se revuelca y emite quejidos
- sudoración en parches (localizada)
- sonidos abdominales audibles
- aumento del volumen abdominal y respiración rápida
- en raras ocasiones, expulsión de material alimenticio por los ollares (nariz)
Finalmente, cabe destacar que el mejor tratamiento para el cólico es la PREVENCIÓN. Esta consiste muchas veces en la modificación o implementación de algunas cuestiones del manejo por lo que se recomienda consultar con su veterinario de confianza.
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