En 1921 se instaló la primera fábrica y desde 1925 está Bernardín, que hoy emplea a 200 personas
San Vicente: patria de la cosechadora
Bernardín tiene una capacidad de producción de 300 máquinas al año. Es un emblema del pueblo y está en una etapa de diversificación de su cartera de productos. Pero San Vicente también tiene contratistas y vibra con cada cosecha.

San Vicente es un pueblo del departamento Castellanos, con 6 mil habitantes, ubicado sobre la ruta 34, que se caracteriza por levantar cosechas desde Bolivia hasta el sur de la Argentina, y que encuentra una fuerte vinculación cotidiana con Rafaela.

Unas 66 empresas de contratistas con 250 cosechadoras trabajan constantemente por diversas latitudes, pero el corazón de la economía de esta localidad es la fábrica de cosechadoras, Agroindustrial San Vicente, que produce la marca Bernardín desde 1925 y que posee una agrupación de colaboración empresaria (ACE) con la aceitera Tanoni, de Bombal, que las distribuye y comercializa desde 2003.

Aníbal Guillermo Cúneo es el presidente de la firma. "En la ACE, las 2 empresas, totalmente autónomas, forman una estructura común superior, que funciona con el nombre de Bernardín Tanoni. La ACE no tiene estructura jurídico-social responsable pues siguen siendo responsables sus empresas concurrentes. No tiene CUIT, por ejemplo, pero sí tiene la libertad de desarrollar el fin para el cual fue creada como empresa única, en este caso la producción y comercialización de maquinaria agrícola".

Es una asociación "de capital y trabajo. Una empresa, Agroindustrial San Vicente, aporta tecnología, los medios constructivos, la experiencia y la marca. La otra, Tanoni, el dinero. Eso tiene un término de 7 años, del que quedan 4 años y medio por cumplir".

-�Cómo está hoy la empresa?-La empresa está perfecta y absolutamente saneada. Después del tropiezo de 2001, ahora está muy bien y produciendo cosechadoras, fumigadores y picadoras de forraje. En los 3 rubros estamos firmes, con buena venta y colocación, siempre al límite de la entrega con los planes de producción, lo que nos hace estar muy satisfechos. -�Cuál es la capacidad de producción de Bernardín?-La histórica es de 240 máquinas al año, hablando en términos de cosechadoras. Si agregamos fumigadores y picadoras de forraje, podemos hablar de 300 máquinas y pico. Pero en este momento estamos en 150 máquinas entre todas, porque la parte de picadoras y de fumigadoras, que es la más nueva, está empezando a desarrollarse. Estaremos en las 50 unidades por año entre las dos. -�Cuál ha sido la evolución de la producción en los últimos años?-Desde 2002 en adelante se ha formado una parábola. Hasta 2004 hizo un pico y en 2005 empezó a bajar. Fue más difícil 2005 que los años anteriores. La inflación empezó a tener más fuerza, mucha gente ya había adquirido una máquina nueva. Y después de un bienestar económico como el que se vivió entre 2002 y 2003 en el campo, los primeros que salen son los que tienen resto económico o acceso fácil al crédito bancario. Los que quedan para después son los que tienen más problemas para gestionar un crédito y las negociaciones se hacen más lentas. Esa es la característica de 2005 y va a ser la de 2006. De cualquier manera, todavía es un rubro bastante interesante para colocar en el mercado. Sí se compite mucho.

Mercado interno

Pese a las relaciones que Bernardín teje en el exterior, "es mínima la exportación con respecto al mercado interno. Ahora aparece Venezuela con 60 u 80 máquinas que ha colocado Bernardín allá, pero es un negocio atípico, no gestionado por la fábrica. Estamos colocando las primeras máquinas en España, adonde tenemos fundada Bernardín Ibérica, una sociedad española ubicada en Andalucía. Estamos reactivando también el comercio con Bielorrusia y cotizando fumigadoras. Tenemos una orden de compra de 2 unidades. Hay también un pedido de Colombia".

Para Cúneo, "el mercado se empieza a abrir en tanto y en cuanto nuestra tecnología sea competitiva. Hay países a los que les da lo mismo que sea una máquina argentina, norteamericana o europea. Pero hay que tener condiciones para que el público se entusiasme".

De todas formas, algo está claro: "No se puede jugar con los clientes internacionales. Algunas cosas que permite el mercado interno, no lo permite el externo. Si al extranjero no le cumplís, estás muerto. En 24 horas consiguen otro seguro. Los mercados se ganan después de una guerra y se pierden después de quedarse dormido 10 minutos".

La empresa, por lo pronto, invierte. Se acaba de construir un novedoso sector de pintura en una de las 3 plantas productivas, ubicadas todas en San Vicente, que convertirá a Agroindustrial San Vicente en un consumidor de gas, algo que hasta hoy no era.

Un mercado saturado

El mercado de cosechadoras "hoy está saturado. Hay momentos en que la gente satisface una demanda primaria y luego se vuelca a otra que en principio era secundaria. Con los precios del cereal en 2001, mucha gente pensó que era el tiempo de cosecharse lo propio y salió a comprar cosechadoras. Coincidió con un cambio en el régimen de tenencia de la tierra, con superficies chicas antieconómicas que se volcaron al alquiler. Los que alquilaban muchas hectáreas vieron la conveniencia de tener su propia máquina y no pagar a un contratista. Eso generó una demanda alta de cosechadoras, que provocó una saturación. Ahora estamos en la venta del recambio de algunas unidades ya vendidas, pero no satisfaciendo demandas nuevas".

Martín Scandol