Bronca con los dedos en "V"

El trasfondo político de la historieta original ha cambiado en el contexto de la versión cinematográfica. Y origina polémica.. 

Los responsables de Matrix volvieron con la adaptación de una historieta de fuerte tono político, donde el "héroe" se enfrenta a un régimen totalitario con bombas y asesinatos. La polémica ya empezó. Textos de El Monitor.

El regreso de los hermanos Wachowsky que, con Matrix, revolucionaron el cine y lo recargaron de figuras humanas suspendidas en el aire y contorsiones en cámara lenta. Un cómic escrito por Alan Moore, considerado por muchos el mejor guionista del medio y el peor adaptado al cine. Y una historia donde el terrorismo encarna una vocación anarquista, frente a un Estado totalitario y asfixiante. Una mezcla explosiva y, tal vez, uno de los filmes del año.

En un 1997 imaginario, Londres es una ciudad sórdida y marrón, sucia de polución y abulia. Su población se somete, mas bien apática, a un régimen dictatorial que vela por el bienestar general, basándose en estrictos cánones morales y la más férrea vigilancia. Del cumplimiento de los primeros están exentos sólo los más poderosos. De la segunda, absolutamente nadie.

La vida cotidiana tiene todos las características propias de un régimen político totalitario: toque de queda, canales de televisión oficiales, policía secreta, espionaje, desapariciones, represión. Y, principalmente, la omnipresencia del Estado, personificado en "el Líder" y representado por suayor órgano de control, "la Cabeza". La "Cabeza" y todos los organismos que de ella dependen, llamados la "Boca", el "Dedo", la "Nariz", los "Oídos" y, especialmente, "La Voz del Destino", con la que habla a la población a través de parlantes en las calles, controlan absolutamente todo.

O, al menos, eso es lo que creían. Porque todo se descontrola a partir del primer minuto de un 5 de noviembre, cuando un atentado explosivo sacude la arquitectura de la ciudad, las certezas de sus feroces custodios y, aunque éstos aún no lo sabían, los mismos cimientos del régimen.

Con fusiles y con bombas

El responsable del atentado no tiene nombre, ni rostro. Se hace llamar "V" y se oculta bajo una sonriente máscara de Guy Fawkes, un personaje revolucionario del siglo XVII que fallidamente intentó volar el Parlamento inglés en la llamada "Conspiración de la Pólvora", en venganza por las leyes penales contra los católicos. Desde entonces, el 5 de noviembre es conocido en la historia de Inglaterra como "El Día de Guy Fawkes" o "The Bonfire Night". Precisamente, el siguiente acto del misterioso "V" es anunciar que, exactamente en un año, volará el Parlamento inglés.

Por razones que la trama no tarda en revelar, "V" está particularmente dotado para el combate y hace gala de una inteligencia superior; habilidades que despliega, con un marcado sentido de la teatralidad, para manipular los medios de comunicación, asesinar oficiales de las más variadas formas y volar edificios.

Al comienzo de la historia, rescata a una joven mujer llamada Evey de unos matones del gobierno que la iban a asesinar y ella se convierte, casi involuntariamente y algo alarmada, en su mano derecha y pieza central de su estrategia: una escalada que cómodamente se caratula como "terrorismo", pero que pretende servir al ideario propio de la anarquía.

Prohibido todo

En 1983, la desaparecida revista inglesa de historietas Warrior comenzaba a publicar V de Vendetta, una historia escrita por Alan Moore y dibujada por David Lloyd, que recién fue terminada en 1988 y publicada al otro lado del Atlántico, en la conocida editorial DC, especializada en superhéroes. La trama, de 39 episodios, se ubica en un 1997 por entonces futuro, rinde tributo a clásicos de la ciencia ficción y sufre una evolución muy particular a medida que va siendo escrita.

Las referencias más claras son "1984", de George Orwell, "Un mundo feliz", de Aldous Huxley y "Fahrenheit 451", de Ray Bradbury. Pero, cuando Alan Moore finalizó V de Vendetta en 1988, prometió irse de Inglaterra junto con su familia. El país se parecía cada vez más al que él había imaginado en su ficción, convertida en una inesperada metáfora anticipatoria. Y ni siquiera había hecho falta para ello la III Guerra Mundial.

La película adapta la historieta original -de 39 episodios breves, luego concentrados en 10 números-, fue dirigida por James McTeigue y producida por Joel Silver y los hermanos Wachowsky, Larry y Andy, quienes también escribieron el guión. En el reparto se encuentran Natalie Portman como Evey Hammind y Hugo Weaving como "V", mientras también cumplen roles destacados Stephen Rea y y John Hurt.

Uno de los cambios importantes es que, aquí, Inglaterra se convierte en un Estado totalitario porque, en realidad, los nazis ganaron la guerra. Con lo cual, la imprevista predicción del thatcherismo que se desprende de la historieta original, aquí se convierte en una ucronía, una realidad alternativa donde los malos son los mismos de siempre.

Nada queda claro

Más allá de eso -o tal vez, por eso-, el filme se ubicó al tope de la taquilla en su estreno en Estados Unidos. Y aunque las adaptaciones de las novelas de Moore habían sido criticadas en el pasado (ver aparte), "V de Vendetta" es, para algunos, "la adaptación mas fiel y literal" hasta la fecha. Lo que no obsta a que el propio Moore renegara del guión, como ha hecho sistemáticamente -aunque no sin razón- en casos anteriores.

En este caso, la opinión del autor sobre la película, tomando como parámetro su obra, también fue lapidaria. En un artículo de la revista Fotogramas, sostiene que "la historia sucede en un Londres futurista gobernado por un régimen totalitario y paramilitar. El protagonista es un héroe clásico, enmascarado, que emplea el metro como refugio desde el que instiga una revolución. Lo escribí hace casi 25 años y nunca se me pasó por la cabeza hacer una apología del terrorismo. El único problema es que he dicho que el guión no me gusta porque no se parece al que yo escribí. Me estoy cansando de justificar mi ideología pacifista ahora que mi historia se ha distorsionado. Creo que se han tomado a la ligera mi lectura de quién era quién en esa sociedad mezquina y peligrosa".

Ahora, la polémica llega a los cines argentinos.

El aprendiz de hechicero

Alan Moore

El británico Alan Moore es un verdadero mito. Para muchos, el mejor guionista de cómics de la actualidad. Y, sin duda, el más extravagante. En su haber se apunta Watchmen (1986), una obra monumental que planteó la contracara oscura de los superhéroes y marcó al género para siempre. También, dentro de una variada producción, escribió algunas de las mejores historias de Batman (La broma mortal) y Superman (El hombre que lo tenía todo).

En los últimos años, creó su propia línea de cómics (ABC), donde, entre otras innovaciones, reinventó al héroe clásico (Tom Strong), tradujo el esoterismo (Promethea) y se divirtió con un mundo donde todos tienen superpoderes (Top Ten). Hoy vive aislado en su Northampton natal, mientras construye una casa gigantesca y estudia magia.