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Enrique Cruz (h)(Enviado especial a Córdoba)
El día era veraniego en la Docta e invitaba a ir al estadio. Por eso y también por la buena campaña, el hincha de Talleres prestó su apoyo al equipo y llenó el estadio Olímpico. Más de 20.000 personas le dieron un marco estupendo, con popular local y platea descubierta repletas de gente como si se tratara de un partido de Primera. Y del otro lado, la desolación de ese centenar (o algo más) de hinchas tatengues que se perdían en la inmensidad de la popular visitante.
Sin embargo, ese grupo de estoicos unionistas que desafiaron todo -incluyendo la lluvia- terminaron festejando y empapados de agua y alegría cuando Alejandro Toia dio por concluido el partido. Ya a esa altura, con semejantes condiciones climáticas, los más de 20.000 cordobeses se habían transformado en un puñado de no más de 5.000 que se quedaron hasta el final, con un resultado que pareció sellado desde el preciso momento en que Weiner marcó el tercero de Unión.
Trullet había armado, durante la semana, un equipo en el que no aparecía Bazán Vera. Según se supo, el técnico fue claro con el delantero: "Te quiero entero para jugar con El Porvenir y Defensa, porque ésas son nuestras finales". Pero después recapacitó. Y no se equivocó en ponerlo, porque el "Indio" -que jugó bien-, respondió con un gol.
Cuando la lluvia arreciaba -y el partido estaba 3 a 1-, Trullet decidió sacarlo para preservarlo. Había que evitar cualquier problema físico (campo pesado y posibilidad de lesión) para que el goleador rojiblanco esté "al pie del cañón" el martes. Y lo mismo ocurrió con Rosales, porque fue la gran figura y Trullet lo reemplazó a los pocos minutos de la conquista de Weiner, con un agravante: Paulo tenía cuatro amarillas al iniciarse el encuentro.
Un dato más: cuando Talleres marcó el gol, Mosset salió despedido para protestar al línea una supuesta posición adelantada de Leguizamón. Y recibió la tarjeta amarilla de Toia. Desde allí en más, Trullet se encargó de pegarle un par de gritos al "Tato" para que vaya tranquilo a las divididas y para que no demorase, sobre todo cuando Unión empató el partido y mucho más cuando pasó a ganarlo. Así, Mosset pudo terminarlo sin irse antes de la cancha. Y Unión, por fin, acabó un partido con los 11 jugadores y sin lamentar una expulsión.
El Porvenir tiene un técnico que es un "tapado", porque si bien acusa en su currículum el hecho de haber trabajado en varios clubes (Talleres de Remedios de Escalada, Chacarita, All Boys, Instituto, Platense y Racing de Córdoba, entre otros) desde 1996 pero con otros entrenadores, recién ahora lo hace como el técnico principal. Y las cosas le van muy bien, al punto tal que El Porvenir lleva cinco victorias consecutivas y se puso a un solo punto de Defensa y Justicia, que está en zona de Promoción y sigue a cuatro de Unión, con el que se enfrentará el martes en Santa Fe.
"No soy mago ni hago milagros, simplemente trabajo, creo en mis jugadores y entreno con humildad y sacrificio", dijo Ricardo Rodríguez en diálogo con La Red.
Hasta aquí, todo bien. La sorpresa llegó cuando se lo consultó sobre "el" rival a vencer. "De las tres tablas, la que miro es la de este campeonato, la del Clausura. �O acaso no lo tengo cerca a Talleres?. A las otras dos, a la del promedio y a la general, la miro de reojo..." (�?).
Sorpresa total la de Rodríguez. Uno no sabe si el hombre está agrandado o qué. Pero, �es válido que diga que piensa en la tabla del Clausura cuando se está yendo al descenso? En todo caso, por sumar para no descender, de pronto puede encontrarse peleándola arriba. Pero no al revés, �no le parece?.
Para el partido del martes, que se jugará a las 21 y será arbitrado por Pablo Giménez, los simpatizantes de Unión que se autoconvocan en Francia y Salvador Caputto (la esquina más tatengue de la ciudad, según dicen), volverán a hacerlo a las 18, para partir un rato más tarde hacia el estadio de la avenida y alentar al equipo en un partido clave para permanecer en la categoría.
Germán Weiner dejó al equipo con diez jugadores cuando faltaban cuatro o cinco minutos para el final. Es que el pibe no podía más y hasta tuvo que ser asistido por el doctor Battaglia y Sergio Magnín, que lo sacaron de la cancha "en andas".
"Estoy bien", le dijo Weiner a El Litoral al término del partido, "pero con calambres por todas partes". Es que corrió una enormidad y las condiciones del campo de juego (en el segundo tiempo parecía una pileta de natación) hicieron que terminara de esa forma el partido.
Cancha: Estadio Olímpico de Córdoba.
ETULAIN (7).- Uno de los mejores de Unión. En el primer tiempo tapó tres mano a mano con el partido empatado. En el complemento, detuvo un cabezazo abajo, contra el piso, el más difícil para los arqueros.
Unión venía de cuatro caídas consecutivas en "La docta" ante Talleres. Lo habían derrotado, en Primera, 3 a 0, 2 a 0 y otro 3 a 0, en tanto que en el Clausura 2005, ya en la máxima categoría de ascenso, Unión había perdido 4 a 0.
Para recordar la última victoria, habría que remontarse al 5 de diciembre de 1999. Ese día, Unión derrotaba a los cordobeses por 3 a 2, con tantos convertidos por Zapata, Cabrol y Domizzi.
En el historial entre ambos, se jugaron 48 partidos, de los que Talleres ganó 19; Unión, 14, y ambos empataron los 15 restantes.