Nunca sabremos por qué

El Senasa informó que el foco de fiebre aftosa detectado el 5 de febrero en el establecimiento San Juan ubicado en la localidad de San Luis del Palmar, provincia de Corrientes, ha sido controlado y erradicado.

El problema surge al momento de explicar el origen del foco, ya que el informe final señala "la introducción del virus como la causa más probable. Por tal motivo, el Servicio derivó las actuaciones del caso a los juzgados federales de Corrientes y Formosa, ya que la investigación acerca de presuntos movimientos irregulares de animales que pueden haber introducido el virus de la fiebre aftosa supera sus incumbencias".

El informe final -enviado a la Organización Internacional de Epizootias, los países miembros del Consejo Veterinario Permanente y a Panaftosa- consta de dos partes. La primera considera las acciones de control y erradicación del foco; la segunda analiza el origen y las causas de éste.

En una, se explicará con lujo de detalles el pormenorizado trabajo de la entidad para justificar lo injustificable. En otro, el terreno se irá tornando borroso hasta lo indecible, intentando llegar al fondo de las causas del foco, una información a la que nosotros -al parecer- nunca tendremos el lujo de acceder.

A esta altura de las circunstancias y con los ánimos tan caldeados, la explicación del organismo es, por lo menos, irrisoria. Que el Senasa diga que la aftosa surgió porque ingresó el virus, significa lisa y llanamente un insulto a la inteligencia de los argentinos.

Se podrá discutir si la hacienda ingresó de manera irregular, o si la inoculación fue mal realizada, o si los planes implementados en la frontera son ineficientes, pero lo que no se puede aceptar es que la explicación oficial se remita solamente al potencial ingreso del virus. En definitiva, si el virus entró al país, fue porque, en alguna instancia, fallaron los controles. Tan simple como eso.

Poco queda en el inconciente colectivo acerca de la aparición de la fiebre aftosa, en medio del aumento de la carne y las medidas del gobierno para intentar detenerla. El vértigo de la agenda informativa nos pasea por otras cuestiones, en las que el ingreso de hacienda a Liniers se emite con la regularidad de los datos del tiempo, pretendiendo imponerse como una variable sobre la que es indispensable estar informados, y en base a la cual cualquier opinólogo de turno se ha transformado en especialista del problema ganadero y de las cuestiones del campo.

Lo bueno es que, por lo menos ahora, el debate está instalado. Y esto constituye una oportunidad más que propicia para forzar la implementación de las tan mentadas políticas a mediano plazo para el sector. Pero independientemente de esto, la aftosa entró (�y salió?) de la Argentina, aunque, lamentablemente, nunca sabremos por qué.