La empresa apuesta a garantizar la calidad de sus productos
Fierros de alto vuelo
Jhon Deere, presentó a su planta modelo de Horizontina, Brasil, en el estado de Río Grande Do Sul. Al recorrerla, se pudo conocer cómo se trabaja, puertas adentro.

Luis Ciucci[email protected]

La planta industrial en la República de Brasil, está ubicada en Horizontina, ciudad situada cerca de la frontera noroeste de Brasil en la región de Río Grande Do Sul, a 500 km de la ciudad de Porto Alegre.

Se encuentra a una altitud de 328 m sobre el nivel del mar, posee clima subtropical y cuenta con una población de 17.662 personas. Esta ciudad fue parte de las Misiones Jesuíticas y antes de su emancipación pertenecía al municipio de Santa Rosa. Cuna de inmigrantes alemanes, italianos y polacos, el municipio posee hoy una de las mayores rentas per cápita de la región.

En exclusiva para Campolitoral, dialogamos con Martín Mundstock, director de Calidad para América Do Sul, quien nos brindó detalles acerca del trabajo que se realiza en esta planta. "Hacemos mucho hincapié en el tema de la calidad de nuestro producto, debido a que somos una de las industrias modelos en producción agrícola internacional y, además, gracias al esfuerzo de quienes trabajan en esta firma, pudimos alcanzar una proyección mucho más que importante en países que solicitan nuestra capacidad tecnológica y de aplicación".

En la Argentina

A fines de la década del '50, en Granadero Baigorria, una pequeña población emplazada a orillas del Río Paraná a 10 kms. de la ciudad de Rosario, se instala una empresa que contribuiría a hacer conocer el nombre de esta localidad para todo el mundo, Jhon Deere Argentina, motor de la agricultura.

Hoy, la planta argentina fabrica motores para aplicaciones agrícolas, industriales y de generación eléctrica, sosteniendo criterios de mejoras permanente y controles minuciosos que permiten introducir con alta calidad y competitividad llegando a producir durante 2004 más de 12 mil motores. Aquí también se hacen las nuevas líneas de motores 350 y 450 que impulsan tres líneas de tractores de Jhon Deere, el 5000, 6000 y 7000, como así también cuatro modelos de cosechadores, las cuales, son despachadas desde su planta modelo en Horizontina.

Sobre un predio de 60 hectáreas con una superficie cubierta de 50 mil metros cuadrados, Jhon Deere ocupa a una dotación aproximada de 450 personas entre empleados, operarios y servicios contratados. El concepto de calidad que adopta la empresa desde 1837 es hoy uno de los compromisos con sus clientes. La certificación con normas ISO 9001, su versión 2000, asegura y garantiza la correspondencia total entre calidad prometida y entregada, una alta concepción ética que se encuentra sobre la base del respeto hacia quienes confían en esta empresa líder.

Paso a paso

El proceso de producción de la planta en Argentina se inicia con la composición de los componentes del motor proveniente de un grupo altamente calificado y proveedores del país y de distintos lugares del mundo, como ser EE.UU, Europa, México y Brasil.

En tanto la planta de motores está organizada en celdas de mecanizado en un sistema que integra los conceptos más modernos de manufacturas flexibles y mejora continua. Un equipo de trabajo de alta calificación y especialización permite a la vez el logro final de un producto que supera ampliamente los requerimientos de los clientes y el involucramiento del personal en todas y cada una de las áreas.

La fabricación de los motores se inicia con el mecanizado de las piezas en cada una de las celdas en donde se lleva a cabo todo el proceso con tareas permanentes de control de calidad. Para poder alcanzar una alta producción llevaron adelante una inversión de casi 2 millones de dólares.

Por su parte, el armado se realiza en la línea de montaje de 22 estaciones divididas en dos etapas. La primera está orientada al montaje propiamente dicho; la segunda se lleva a cabo por medio de 7 estaciones con un ensayo dinamométrico en pre-asentamiento de todos los motores, continuando con el trabajo de lavado, pintura, horneado, montaje final e inspección que pone fin al ciclo de producción y se inicia, de esa manera, la nueva etapa de permanente control de calidad.

Ante este contexto, el presidente de Jhon Deere en Argentina, Aldo Torriglia, se mostró muy confiado en que este año, Brasil empiece a recuperar el terreno perdido por la devaluación del Real, que hoy obliga a la firma a trabajar en un 30%. A la vez que manifestó estar muy conforme porque, con mayor frecuencia, la empresa apuesta al futuro y cree en la calidad de sus productos y en la atención personalizada de sus clientes, brindando servicios de primera para una firma líder de alcance internacional.