Flavia RossiAnalista de mercados de fyo.com.
Se están conociendo las primeras estimaciones para la campaña 2006/07 y todas coinciden en que será un año mucho más ajustado para el maíz en Estados Unidos. Sin embargo, todavía faltan muchas definiciones.
Conviene recordar, primeramente, que en la campaña 2005/06 en Estados Unidos se sembraron 62,3 millones de hectáreas entre soja y maíz (el 47 por ciento soja y 53 por ciento maíz). En términos relativos, se implantaron 88 hectáreas de soja por cada 100 hectáreas de maíz, marcando la menor relación de los últimos años. El viernes pasado, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) estimó que en la campaña 2006/07 se dedicarán a la soja 31,1 millones de hectáreas (siete por ciento más que el año pasado) y 31,6 millones al maíz (cinco por ciento menos). Si estas proyecciones se concretan, la relación entre los cultivos quedaría muy pareja (99 hectáreas de soja por cada 100 hectáreas de maíz).
El mercado se sorprendió con semejante apuesta y durante las jornadas siguientes los precios de la oleaginosa perdieron más fuerza (llegando a cotizar a 2,2 dólares por cada tonelada de maíz), y quedó abierta la posibilidad de que las apuestas al cereal sean mayores.
Sin embargo, hasta que la siembra esté avanzada y se confirme lo contrario el mercado utilizará estos datos para posicionarse.
La próxima fuente de incertidumbre pasará a ser la evolución de las tareas de siembra y de los cultivos implantados. Las condiciones de Illinois y Iowa -que producen aproximadamente el 34 por ciento del total de maíz de Estados Unidos- estuvieron muy complicadas durante los primeros meses del año.
Recién en la primera mitad de marzo las lluvias comenzaron a revertir las condiciones de sequía, con la expectativa de que las condiciones sean óptimas para cuando comiencen las tareas de implantación.
Teniendo en cuenta esta información, se pueden diferenciar tres escenarios posibles:
Mientras tanto, la demanda sigue firme. La intención de aumentar el uso de combustibles alternativos como el etanol está plasmándose en la inversión en las plantas industriales. Las exportaciones semanales se mantienen por encima de lo necesario para alcanzar el potencial esperado para la campaña 2005/06 y habrá menos competencia desde Argentina y China.
El consumo forrajero interno, por su parte, avanza sin señales de preocupación evidente. Estos elementos tornan válida la estimación que realizó el Usda en febrero de un crecimiento de seis por ciento en la demanda.
De acuerdo con las condiciones recién mencionadas las perspectivas de este mercado parecen mucho más favorables que los dos últimos años. Esto significa que aún repitiendo los mejores rindes de toda la historia americana sería necesario consumir stocks finales para hacer frente a la demanda. En el escenario de mejores rindes, el ratio stock/consumo sería del 20 por ciento; en el de peores rindes, cercano al 15 por ciento.
La implicancia más significativa de todo esto será el aumento en la volatilidad esperada. Ante la expectativa de un balance más ajustado, el mercado quedará más sensibilizado frente a pequeños problemas climáticos que surjan durante los próximos meses. Y como el futuro es hoy, esto ya está sucediendo.
La posición a cosecha del maíz está cotizando con una prima climática interesante. Los niveles de volatilidad de la posición más cercana son superiores al 25 por ciento, lo que se asemeja a las fluctuaciones de mayo del año pasado y supera el promedio histórico para esta altura del año que es del 16 por ciento. La posición diciembre 2006 están cotizando a 105 dólares, lo que implica un premio de 10 dólares respecto al valor de un año atrás y el máximo precio que hubo durante el mercado climático de la campaña 2005/06 (en julio del año pasado).
Si miramos hacia delante se observa un mercado externo mucho más sostenido que el año pasado, aunque es posible que en el corto plazo se vean algunas correcciones hasta que el área a sembrar se defina.