La carne es el tema
Efectos y consecuencias
El acuerdo alcanzado trae alivio. Pero son demasiados los temas relacionados con la cadena cárnica que no se resuelven con un anuncio.

Ignacio IriarteAnalista del mercado ganadero.

Cuando estamos redactando estas líneas, se consolida la posibilidad del acuerdo entre la cadena cárnica y el Gobierno. Esperemos que eso traiga una solución. Daría la impresión que después de las fuertes bajas en el precio de la hacienda, el Gobierno va por más: desearían bajas adicionales en el valor del ganado, una propuesta única de la cadena cárnica, y bajas apreciables en el precio de los cortes al mostrador.

El problema es que no hay interlocutores válidos; faltan puentes para llegar al Presidente, que es el verdadero ministro de Economía y es el que ha tomado en los últimos meses todas las medidas extremas en materia de carnes.

Así las cosas, es difícil saber si la veda a las exportaciones se levantará en 15 días, en seis meses o nunca más.

El 70 por ciento de la opinión pública está de acuerdo con la medida que tomó el Presidente, que a su vez muestra índices de popularidad altísimos.

Pero faltan los efectos, las consecuencias. La mayoría de los frigoríficos, aunque en estos días no han logrado exportar casi nada, por la presión de la Oncca y de Aduana, se quedarán sin contratos en un par de semanas más. De hecho los embarques ya estaban languideciendo semana a semana.

Es de prever que si los frigoríficos no logran una solución razonable en un par de semanas más recurrirán a la Justicia, con un resultado impredecible.

Muchas plantas reducirán sus faenas al mínimo o cerrarán, especialmente aquellas que en los últimos años habían creído en el proyecto exportador, y estaban destinando al exterior el 70 por ciento de su faena. Aconsejarle a un frigorífico de exportación que ahora le venda al consumo carne de novillo pesado o vaca, sin canales de comercialización desarrollados previamente, es condenarlo a un seguro fracaso. El consumo se pelea en la calle día a día, es extremadamente competitivo y expone siempre a los recién llegados a una desagradable sorpresa a la hora de la cobranza.

Falta también la reacción ruralista; hasta ahora, ha prevalecido la prudencia y la idea que, pese a la presión de las bases, hay que evitar la confrontación abierta con el Gobierno. Parecería que no va a ser en la calle y por la fuerza que se le va a ganar a este Gobierno.

Preguntas...

El problema para estas autoridades es que han llevado a cabo un acto desmesurado, desproporcionado, sólo para que baje unos puntos el precio de los seis cortes que registra el Indec.

�Qué pasa si se inunda el mercado de carne de novillo pesado y de vaca, y baja muy poco el precio de la carne en las orillas del Gran Buenos Aires o en el interior del país; pero no en los puntos de la Capital y primer cordón, donde toman los encuestadores del Indec los valores de la carne, y donde se consume hacienda muy liviana (novillitos, vaquillona), que son las categorías cuyo precio se niega a bajar, por su escasez relativa a partir de la resolución 645? �Qué pasa si el consumo, que sigue convalidando mes a mes subas en los precios al mostrador, se "engulle" los 13/15 kg adicionales que se le están tirando, al costo de prohibir las exportaciones, Y de esta manera los precios de la carne al mostrador aflojan en una primera etapa, para volver a subir luego, al compás de los aumentos de sueldos y del vertiginoso aumento en la actividad económica?

El Gobierno dice que se ha tomado esta medida extrema porque Brasil está fuera del mercado mundial.

El vecino país, en el primer bimestre, exportó un 10 por ciento más en volumen y un 20 por ciento en divisas que en enero-febrero del año pasado, cuando todavía "estaba en el mercado".

Para este año proyecta exportar carne vacuna por 3.600 millones de dólares, contra 3.100 millones del año pasado. El mercado internacional es una fiesta.