PERFILES
Carlos Román, animador de cumbia
Pionero. Fue uno de los primeros en instalar la cumbia en los medios santafesinos. Desde hace 26 años trabaja en radio y televisión. Anima bailes y eventos de cumbia, donde convoca a miles de santafesinos. Dice que la gente lo quiere y que los funcionarios lo escuchan. textos de Florencia Arri

La profesión. "Soy más animador que locutor. Para subirte a un escenario a manejar al público tenés que estar capacitado mentalmente, estar seguro de quién sos. Te tiene que gustar y ser respetuoso. No pasa por decir: `buen día' o `buenas noches'; respetar al público es saber de lo que vas a hablar. Si no, sos un pasador de música. En un programa de baile cuento quiénes integran el grupo, de quiénes son los temas. Y de los que estamos en esto hace mucho, soy el único que queda. No soy pedante, pero nadie conoce más de cumbia que yo".

Los prejuicios. "Grabé el programa en diferentes barrios y demostré que en los eventos de cumbia no se producen desmanes, como se suele decir. No hay que temerle a la gente que va a estos eventos. Si se le habla, se le explica, es posible controlar a la masa".

Frontal. "Siempre fui quien soy hoy. Por eso, cuando me caí, se me abrieron otras puertas. Creo que no me equivoqué en mi forma de pensar. Soy muy frontal, en la radio digo las cosas como son. No me vendo por una pauta política ni publicitaria. Yo cumplo las reglas pero no dejo que nadie me indique qué tengo que decir. Me voy a morir con mis convicciones, tengo esa forma de ser".

Actualidad. "Leo el diario todas las noches, me informo. Si toco un tema, es porque sé de lo que voy a hablar. Si hay algo que no conozco o no comprendo, no hablo sobre eso. La actualidad es importante, porque quienes la viven son mis oyentes. La gente no tiene a quién reclamar. Hago reclamos barriales en mi programa porque sé que a mí los funcionarios me escuchan. Hace poco, un partido político me propuso ser concejal. Yo dije que no, porque no quiero que la gente me insulte, quiero caminar tranquilo por la calle. Y, además, siento que no estoy capacitado para esa función, que me falta madurar más en otras cosas".

Bien santafesina. "La cumbia nació en Colombia, es el folclore del Cuarteto Imperial, de los colombianos, de los costarricenses. Aquí se inventó la cumbia santafesina, que no es con acordeón sino con guitarra. En Santa Fe hay grandes creadores de letras que le cantan al amor, que dicen realidades, que cuentan incluso la relación sexual sin ser groseros. La gente comprendió ese mensaje, dejó de escuchar la melodía y empezó a prestarles atención a las letras. Hubo un cambio. La gente está cansada de las malas noticias y, escuchando cumbia, se divierte. Hoy la cumbia santafesina es imparable. En las cenas y fiestas, hasta en el lugar más caté, hay cumbia. Antes lo llamaban cotillón, ahora se sacaron la careta y es cumbia. Hoy todo el mundo baila cumbia y disfruta de ella; ya nadie niega escucharla".

Cumbia villera. "No paso cumbia villera en mis programas. No la acepto porque hace apología de muchas cosas. No quiero que los adolescentes canten con el léxico que usan los carcelarios, ése no es el mensaje que quiero dar. Si aceptamos que los porteños nos impongan este tipo de música, vamos a aceptar la droga, la apología contra la policía y un montón de cosas de las que no soy partidario. La cumbia villera no tiene letra. Trata de emular a la nuestra, pero sigue con su estilo de marcha. No van a poder llegar. La moda de la cumbia villera pasó. En Santa Fe no entró nunca porque los que estamos en esto no se lo permitimos, aun cuando es un mercado que ellos quieren conquistar".

Reconocimiento. "No creo en la fama, sino en el reconocimiento. Yo tengo credibilidad. La gente de los barrios se identifica conmigo. Soy un negro que ama la cumbia, vivo de ella y la hice mi profesión. Ayudo a la gente, porque quiero que me ayuden. Pido cosas por radio y consigo lo que otros no. Creo que quienes hacen bien deben tener un reconocimiento. A mí me gusta ayudar; no lo hago para que digan: `Qué bueno que es Carlitos...', me nace".

PERSONAL

Carlos Raúl Román tiene 46 años y desde los 20 está en el mundo de la cumbia. Tiene cuatro hijos y hace 20 años que vive en pareja. Si bien hoy es vecino del barrio Candioti, dice que él es de barrio Alfonso: "Mi abuelo lo fundó. Allí me crié y allí viví hasta los veintipico con toda mi familia".

Fecha de nacimiento: 10 de octubre de 1959.

Estudios: Secundario completo, en la escuela Belgrano.

Experiencia laboral: trabajó 15 años en la Caja de Jubilaciones municipal, también en la Dirección de Espacios Verdes y en la Dirección del Cementerio. "Siempre tuve dos trabajos, hasta que decidí dedicarme de lleno a lo mío", cuenta Román.

Qué espera de la vida: "Primero, tener salud. Continuar lo que estoy haciendo y apoyar a la gente que no es escuchada. Espero seguir teniendo consenso y que se me siga respetando, que para mí es lo más importante. Amo lo que hago y me siento muy orgulloso. Lo que más me gusta es la gente, los chicos que aún no comprenden y bailan cumbia, como los mayores que canalizan en ella sus problemas. La gente me quiere y me lo hace saber... y eso no se paga con nada. A ese amor me lo gané".