SOCIEDAD
Los encantadores están en extinción
Una tradición que se pierde. Los encantadores de serpientes, uno de los grandes símbolos de la cultura india, apenas sobreviven hoy, amenazados por las inflexibles leyes de protección del medio ambiente y, además, por la falta de público. textos de Ana Cárdenes Alonso. fotos de EFE Reportajes

Ya no es tan fácil ver a las grandes víboras danzar al ritmo de las notas hipnóticas de una flauta tocada por hombres ataviados con un colorido turbante. Aunque los viajeros curiosos que llegan a diario a la India todavía pueden encontrar alguna, si rastrean un largo rato y tienen un poco de suerte.

En localidades turísticas de la India, como Jaipur o Rishikesh, se puede uno tropezar en la calle con un hombre o una mujer acompañado por un enorme cesto o un saco de lona que esconde a un perezoso reptil.

Pero los encantadores de serpientes no están, como sería de esperar, bien visibles, en primera línea frente a los impresionantes monumentos, ofreciendo su espectáculo a los turistas curiosos, sino más bien en sitios menos llamativos, un poco escondidos, donde la policía no los pueda molestar, porque saben que están violando la ley.

Una normativa india aprobada en el año 1972, que prohíbe tener serpientes como "animales domésticos", es el principal motivo de la rápida desaparición de los encantadores, llamados saperas, aunque no ha sido hasta hace unos pocos años cuando las autoridades han empezado a ser exigentes con su cumplimento.

Como consecuencia, la tradición se está perdiendo.

Quienes conocen el arte antiguo de hacer bailar a estos impresionantes animales no pueden sobrevivir de su oficio y pocos se lo transmiten ya a sus hijos, a los que, sin embargo, les gustaría seguir viviendo como sus padres hacían antaño.

El barrio de Sapera

El arte de embelesar a las cobras y otras víboras está desapareciendo y algunos de los supuestos encantadores que se ven hoy en día no son ya "de los de verdad". Hay algunos que ni siquiera tienen flauta y sólo sostienen a los reptiles, que aparentemente no tienen ninguna gana de bailar con elegancia como hacían antes.

Los propietarios de estos animales intentan cobrar lo más posible al turista que quiera hacerse una foto con la serpiente, después del obligado, tradicional y largo regateo que acompaña a cualquier transacción en la India.

Muchos de los hechizadores de reptiles, que han ido transmitiendo este curioso arte de generación en generación, se refugiaron después de que se aprobara la nueva ley en el Estado de Uttaranchal, en las faldas de los Himalayas.

Más de 80 familias apenas sobreviven en el barrio de Sapera, al que han dado nombre, situado a las afueras de la ciudad de Dehradum.

Uno de ellos, Saajan Nath, declaró: "No queremos dinero, no queremos hacer daño a nadie ni robarle a nadie. Todo lo que queremos en una existencia pacífica con nuestras serpientes, queremos seguir disfrutando de nuestro arte".

De generación en generación

Estas gentes, que sólo conocen el oficio de cazar serpientes, extraer su veneno y domarlas para exhibirlas, se preguntan cómo sobrevivirán ahora sus descendientes en este país tan tradicional, donde los empleos -sobre todo en el mundo rural- se transmiten de padres a hijos, y cada casta o tribu tiene asignada una labor en la sociedad.

Si la ley no les permite poseer serpientes, no pueden seguir adelante con su trabajo. Pero no son sólo la legislación y la acción policial las que están haciendo muy difícil el futuro de los encantadores de serpientes: también tiene la culpa la llegada de la televisión, que ha hecho que la visión de los reptiles ya no sea tan sorprendente para el público.

La gente no se siente atraída por el "show" como antes, busca otras formas de ocio y da muy poco dinero a los que aún se atreven a pulular por las calles con un hatillo atado a un palo en el que transportan al protagonista de la exhibición.

De artistas a mendigos

Los antaño reverenciados saperas, a los que rodeaban multitudes para observar extasiados la danza de las cobras, se ven ahora obligados a recurrir a otras fuentes de ingresos que no exijan ninguna formación, como la recogida de basura o la mendicidad.

Muchos de ellos han perdido a sus animales, pues sus penurias económicas no les permitían siquiera alimentarlos con huevos y leche, como hacían tiempo atrás.

La previsible desaparición de estos artistas del pasado se llevará consigo una de las imágenes de mayor exotismo y color de la India, una visión que viene a la mente de muchos cuando se piensa en este enorme país, que avanza lento pero sin pausa hacia la modernización.

Pero las serpientes todavía gozan de una posición importante en la mitología y las creencias hindúes. Son consideradas animales sagrados, tienen templos dedicados y hasta una deidad propia en el panteón hindú: el dios Nagaraja.

Uno de los más importantes dioses del hinduismo, Vishnu, utiliza una cobra como medio de transporte, mientras que Shiva, otra de las deidades más reverenciadas, ostenta símbolos de serpientes.

Danza de las cobras

Los expertos indican que la "magia" de los encantadores que consiguen hacer "bailar" a las serpientes no se debe a la música, sino al lento balanceo que hacen con la larga flauta, que obliga al animal a seguirlo con la cabeza para ver mejor el objeto en movimiento, al que considera un posible peligro.

Según afirman, las notas que los saperas extraen con destreza de las flautas no son más que parafernalia y las cobras danzarían igual si no sonase la música y fueran dirigidas con cualquier palo o varilla meciéndose frente a ellas.

Pero la llegada de la modernidad a las tierras del subcontinente no está afectando sólo a los encantadores de serpientes. Lo mismo les ocurre a los propietarios de osos danzantes o monos saltarines, de los que cada vez hay menos pululando por las calles indias.

Su tenencia también está prohibida por las leyes de protección de la fauna, aunque todavía se pueden encontrar algunos ejemplares, por ejemplo, en los cruces de carreteras indias.

Sus dueños también recorren a veces las ciudades, en las que anuncian su presencia con una trompetita o un tambor. Cuando acuden los curiosos, hacen bailar a los animales o los prestan para que los niños se hagan fotos con ellos a cambio de unas monedas.

Éstos son otros de los afectados por el cambio de los tiempos, en un país cuya población continúa aferrada al pasado y donde las tradiciones cambian con mucho más lentitud que las leyes.

El mito

Desde hace muchos años la serpiente tiene un lugar muy especial en la mitología, la literatura y la religión de muchos pueblos de nuestro planeta. Los egipcios las adoraban 800 años antes de Jesucristo; y para los hindúes este reptil ha sido, junto con la vaca, uno de los animales más venerados. Tanto es así que habría que ir a buscar entre los antiguos brahmanes o sacerdotes el origen de los actuales encantadores de serpientes.

Encantar

Los encantadores de serpientes llevan pocas cosas con ellos, generalmente sólo sus útiles de trabajo: una o dos serpientes venenosas metidas en la cesta que les sirve de prisión, una flauta de bambú y un morral con unas cuantas ratas muertas y varios huevos, dependiendo de cómo acostumbren alimentar a su reptil. Cuando ofrecen su insólito espectáculo a una población, el encantador de serpientes se sienta en el suelo y espera a que los curiosos formen un círculo a su alrededor. Sólo cuando éstos hayan arrojado una cantidad suficiente de monedas comenzará el espectáculo.

�Escuchan?

Hay quienes dicen que el sonido de la flauta llamada "tumarit" despierta a la cobra de su letargo. Y sostienen que la flauta es el único instrumento musical que agrada a la cobra macho, porque su sonido es semejante al que emite la hembra. Sin embargo, otros afirman que las serpientes son sordas, por lo que en realidad se mueven por el movimiento suave del instrumento.

Los atributos de las serpientes

POTENCIA Y PROTECCIÓN

Desde hace siglos, los habitantes de la India atribuían a los emperadores y reyes los atributos de las serpientes, entre ellos su fuerza, la protección de la familia y su gran potencia.

El quinto día del mes hindú de Shravan, que cae en el mes de julio o agosto del calendario occidental -dependiendo del año-, se celebra en la India el Naag Panchami, festividad dedicada al culto a la serpiente.

En esta fecha se adoran imágenes de reptiles y se hacen en los templos ofrendas especiales de leche, mantequilla y agua, lo que -según la cultura popular- garantiza que ningún miembro de la familia sea atacado por estos animales.

Uno de los grandes misterios que guardan los saperas es cómo consiguen que las serpientes dancen plácidamente al ritmo de la flauta si éstas son sordas.

El sentido principal de estos reptiles es el olfato, aunque también pueden ver y sentir las vibraciones en el suelo a través de su vientre.