Un escritor que supo escuchar a las musas
Vida y obra de Truman Capote. La película "Capote", de Bennet Miller, donde se reconstruye la etapa en que el escritor concibió su obra maestra "A sangre fría", sirve de excusa para abordar la evolución literaria de uno de los escritores más polémicos, brillantes y extravagantes que dieron las letras durante la segunda mitad del siglo XX. textos de Juan Ignacio Novak.

El hombrecito esmirriado, de gruesos anteojos y aspecto desaliñado, avanza lentamente, como buscando pasar inadvertido, por la amplia avenida. La gran cantidad de hojas secas que se cruzan ante su camino y las punzantes ráfagas que atraviesan su sobretodo anuncian la inminente llegada de un crudo invierno en aquel apartado rincón de Estados Unidos. Ante la rudeza del clima, ajusta su abrigo, apura sus pasos, y un momento más tarde se detiene ante una sólida puerta de la cárcel.

Ante el lacónico requerimiento del guardia, responde con una voz suave, casi femenina: "Soy Truman Capote". Minutos después se encuentra sentado ante dos hombres de rústico aspecto llamados Dick Hickock y Perry Smith, con su ágil mente preparada para retener cada detalle, cada gesto y cada rasgo, cada palabra. Sin embargo, no puede evitar un estremecimiento. �Puede ser posible que estos individuos hayan perpetrado el asesinato de toda una familia, por el magro saldo de unos dólares? Éste sería el prólogo de una experiencia que quedaría luego condensada en esa gran obra titulada "A sangre fría".

Crónica de un niño solo

Truman Capote había nacido en la tradicional ciudad de Nueva Orleans, en el Estado de Lousiana, vástago de una familia de origen hispano, el 30 de setiembre de 1924. Los agudos problemas que aquejaron a su familia desde su más temprana niñez hicieron que tuviera que pasar sus primeros años en la casa de unos parientes de su madre. Su infancia fue solitaria, plena en lecturas y personajes imaginarios, pero carente de compañía y afectos.

Fue un niño evidentemente precoz. Cuentan las crónicas que, con diez años, se topó con un concurso literario para niños en una revista. Haciendo uso de una disposición inusual para su edad, desechó los temas propuestos, como "Un día de campo" o "Las mascotas preferidas", y eligió como base las habladurías acerca de un personaje local. Ganó el primer premio, pero todo quedó en nada cuando se descubrió que el tema no era ficcional, sino una copia de la realidad. Antecedente importante para comprender después su trabajo en "A sangre fría".

En esa época, se vio atraído por la escritura como un ejercicio para mitigar su soledad. La mayoría de sus escritos de la infancia están elaborados sobre la base de observaciones cotidianas, transcripción de diálogos o chismes de barrio. De esa manera, se iba forjando en el pequeño Capote una nueva forma de concebir el arte de la escritura.

Otras voces, otros ámbitos

Cuando llegó a los 17 años, asumió la necesidad de trascender las fronteras de su Lousiana natal, se independizó e inició lenta y tenazmente su carrera literaria. La ciudad de Nueva York fue su destino, y allí consiguió trabajo como reportero en la revista The New Yorker.

En esos derroteros transcurría su existencia cuando, con 23 años, publicó su primera novela, titulada "Otras voces, otros ámbitos". Allí, utilizando retazos de su propia existencia, relata las peripecias de un joven sureño en busca de identidad. En la obra se observa una marcada influencia de los escritores que frecuentaba por entonces, como William Faulkner y Marcel Proust.

El incipiente éxito de sus creaciones se basó en una notable agudeza, no exenta de sensibilidad. Aquella época, en la cual nuevos vientos auguraban un profundo cambio en la literatura, encontró a Capote inserto en discusiones con escritores de su misma generación, como Norman Mailer y Gore Vidal. Criticado por lo controvertido de su obra, su abierta homosexualidad no era de ayuda para mejorar su imagen en un sociedad aún conservadora.

De aquellos años datan producciones de Capote como "Un árbol de noche", "Color local", "El arpa de hierba", "Se oyen las musas" -que recrea las experiencias vividas en sus viajes por España y por la URSS- y "Desayuno en Tiffany's" (1958), donde traza con ironía escenas de la bohemia neoyorquina de los años '50.

También de entonces es una serie de reportajes a personajes de su tiempo, centros de debates y polémicas. Las más recordadas son "El duque en sus dominios", donde muestra a un atormentado Marlon Brando, que realiza una gran cantidad de confesiones al escritor, quien no duda en ganarse su confianza para eso. Otro retrato inolvidable es el que realizó sobre la actriz Marilyn Monroe, en la pieza titulada "Una adorable criatura".

La obra maestra

Fue hacia mediados de 1959 cuando Capote se encontró con una noticia que atrajo su atención: allí aparecía plasmado el brutal asesinato una familia, ocurrido en Holcomb, pequeño pueblito del medio oeste norteamericano.

Quizás fue su perspicacia o, simplemente, la necesidad de encontrar un hecho que le permitiera demostrar sus nuevas ideas respecto de la literatura. Lo cierto es que Capote logró que la revista The New Yorker lo designara como enviado especial para cubrir aquel hecho.

Durante seis largos años permaneció el escritor en aquel lugar, donde trabaría una fuerte y ambigua relación con quienes perpetraron el crimen, condenados a morir en la horca. Incluso, con uno de ellos, llamado Perry Smith, llegaría a un nivel de identificación que calaría profundo en sus sentidos. Cuentan las biografías que el escritor se encontró con varias similitudes entre la vida de ambos. También mantendría una tensa convivencia con los vecinos del pequeño pueblo, que no comprendían muy bien sus objetivos.

No obstante, lograría delinear una de sus mejores obras, la novela de "no ficción" titulada "A sangre fría". Allí, con precisión y talento, Capote reconstruye la matanza de la familia Clutter, a través de la recopilación de detalles y de largas entrevistas con los asesinos. La obra es, por otra parte, un buen retrato descriptivo de la vida de un pequeño pueblo estadounidense conmovido por la tragedia. En la actualidad, "A sangre fría" es un texto casi obligatorio para todo estudiante de periodismo en cualquier universidad, instituto o escuela.

Sin embargo, y pese al éxito, su novela recibió gran cantidad de críticas por parte de algunos círculos literarios que no estaban preparados para el cambio que conllevaba el nuevo género. Lo cierto es que, sólo en 1966, Capote vendió más de 300 mil ejemplares, y su novela estuvo en la lista de los libros más vendidos del New York Times, por 37 semanas.

Epílogo

Más adelante, prosiguió con su obra, pero nunca llegó a superar el éxito de "A sangre fría". Entre las más destacadas de su última etapa, se encuentra un interesante volumen titulado "Música para camaleones".

Consumido por el alcohol y las drogas, Capote murió el 25 de agosto de 1984 en Los Angeles, dejando tras de sí una obra compleja, fecunda y polémica.

Capote de celuloide

EN EL CINE

El escritor tuvo una breve, pero destacada participación en el cine, a través de sus guiones o por la evocación de sus obras o su propia vida.

Con menos de 30 años, trabajó en los diálogos de la película "Estación Termini", de Vittorio de Sica, y colaboró con John Huston en "La burla del diablo", con Humphrey Bogart.

En "Suspenso", de 1960, protagonizada por Deborah Kerr, adaptó la novela "Otra vuelta de tuerca", de Henry James. De esa misma época data la inolvidable "Desayuno en Tiffany's", dónde Blake Edwards adapta la novela homónima de Capote, con una brillante actuación de Audrey Hepburn, y melodía de Henry Mancini.

En 1967, Richard Brooks realizó una prolija adaptación de la obra más importante de Capote. "A sangre fría" está protagonizada por Robert Blake y coronada por una inquietante música de Quincy Jones. Y en 2005, Bennet Miller dirigió "Capote", con actuación de Phillip S. Hoffman (ganador del Oscar). Este filme trabaja sobre la etapa de la vida de Capote durante la cual concibió, justamente, "A sangre fría".