El pescado cobra especial protagonismo durante la Cuaresma, sobre todo, en la Semana Santa, en la que una de las costumbres cristianas es la de abstenerse del consumo de carnes rojas.
Sin embargo, es bueno tener presente a este alimento en nuestra mesa durante todo el año, ya que sus propiedades proteicas son muy altas. Se destaca, entre todas sus riquezas, el contenido mineral de yodo, fósforo y magnesio; y el aporte de vitaminas A y D. Es importante también tener en cuenta que los animales marinos son más ricos en sodio que los de agua dulce.
Según la cantidad de grasa, los pescados se dividen en azules (grasos) y blancos (magros). Los blancos (como bacalao, lenguado, merluza, raya) se cocinan mejor, según recomiendan los especialistas, mediante el calor húmedo. Es ideal entonces cocerlos en agua o al vapor, ya que de esta manera se le proporciona cierta jugosidad a su carne. Otra opción es freírlos, puesto que, al ser magros, no resultan excesivamente grasos una vez fritos.
Para las variedades grasas y semigrasas (besugo, trucha, atún, caballa, salmón, sardina), se recomienda la cocción en seco; por ejemplo, asados al horno, a la parrilla o en papillote.
Para preparar este pescado en salsa verde, hay que comenzar por picar el perejil, los ajos. Agregar el pan rallado. Luego, añadir poco a poco el vinagre y el aceite. Aparte, sazonar los filetes de boga con sal y pimienta. Rociar con el jugo de limón. Por último, bañar el pescado con la salsa preparada anteriormente. Colocar en el horno a 200° durante 30 minutos. Retirar y servir bien caliente.