SALUD
Contra la gripe
Vacunarse es prevenir. El virus de la influenza es característico de los meses de otoño e invierno. La vacunación, recomendada especialmente en mayores de 64 años, es unas de las claves frente al riesgo de pandemia provocada por el virus de la gripe aviaria.

por Pro Salud News

Mientras crece en todo el mundo la preocupación por el avance de la gripe aviaria, es preciso ocuparse de un problema más cercano: el virus estacional de la influenza que es el que más infecciones y muertes por gripe ocasiona. Cuando comienza el otoño, los mayores de 64 años deben vacunarse.

"Los principales grupos de riesgo son las personas mayores de 64 años, los niños de entre 6 y 23 meses y las personas de entre 2 y 64 años que presenten una mayor vulnerabilidad frente a determinadas enfermedades coexistentes, como por ejemplo las afecciones cardíacas, pulmonares y renales; así como también la diabetes, el asma, el cáncer, o el sida", detalló el doctor Horacio López, profesor titular de la cátedra de Infectología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

"También es importante que se vacunen los trabajadores de la salud que atienden pacientes en forma directa, las mujeres embarazadas y los familiares de personas de riesgo, sobre todo aquellos que tengan contacto con niños menores de seis meses", especificó el especialista.

En cuanto a los niños, cabe aclarar que la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomienda la vacunación sólo en chicos con determinados problemas de salud preexistentes. La indicación debe realizarla cada pediatra teniendo en cuenta el estado de salud y la historia clínica de cada niño.

La importancia de la vacunación

"En nuestro país se reportan anualmente alrededor de un millón de casos anuales de gripe por virus de la influenza. En este sentido, sin duda, la vacuna es la primera herramienta de prevención, pero lo más importante es que cada año hay más concientización acerca de la seguridad y efectividad de ésta, y al mismo tiempo, se intentan mejorar aún más las coberturas, en especial para los grupos de riesgo", indicó la doctora Teresa Zitto, médica especialista en Infectología del Centro de Infectología y Vacunación.

La vacuna que se administra en forma intramuscular, por lo general en la zona del hombro, consta de una sola dosis (dos en los niños pequeños) que le permite al organismo desarrollar anticuerpos que proveen protección frente a la infección.

El proceso para adquirir inmunidad lleva entre 10 y 14 días. Contrariamente a lo que comúnmente se cree, la vacuna de la gripe no produce la enfermedad, ya que los virus contenidos en ella están muertos.

Síntomas

En primer lugar, es importante remarcar que la gripe suele presentarse en forma súbita, definida por signos como la fiebre -por lo general alta-, la tos, el dolor de cabeza y garganta, la secreción y congestión nasal y el cansancio o los dolores físicos.

"En los más chicos, puede ocurrir que la gripe se presente acompañada por vómitos y diarrea. Sin embargo, las mayores probabilidades de complicación del cuadro gripal la presentan aquellas personas con enfermedades coexistentes. Entre las posibilidades de agravamiento de la condición, se destaca la neumonía, una infección grave de los pulmones que es la primera causa de mortalidad por infección en los menores de 5 años", destacó el doctor López.

Pero, además, existen otras herramientas de prevención. Consultada acerca de las recomendaciones que pueden complementar a la vacuna en la lucha por prevenir la gripe, la doctora Zitto señaló que "además de la aplicación, existen tratamientos antivirales, medidas de profilaxis y recomendaciones generales como por ejemplo lavarse las manos, evitar los lugares cerrados y la exposición a personas que puedan estar enfermas, no concurrir al trabajo cuando uno está enfermo para no favorecer el contagio, mantener una buena hidratación y no automedicarse, entre otras".

Para mayor información: - OMS: http://www.who.int/es

- SAP: http://www.sap.org.ar

- Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación: http://www.msal.gov.ar