En Ataliva hacen bien los deberes
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Idelso Trossero nació en medio del campo. Su padre, conocedor de la dureza del oficio, se esforzó para que su hijo tuviera un destino universitario. Y así fue que por designio paterno el joven Idelso se recibió de farmacéutico. Pero el llamado del campo sería tan fuerte que, lentamente al principio y con toda la pasión después, el compromiso con el tambo ocupó toda su existencia.
Desde entonces, Trossero comanda los destinos del Establecimiento Santa María, en la zona rural de Ataliva. El campo se destaca por su orden y prolijidad, algo difícil de conseguir en el tambo de hoy. Es que la cosa ha cambiado bastante a comparación de aquellos comienzos. "Hoy el campo no es igual a lo que era antes. Con 800 hectáreas y unas 600 vacas tenemos un plantel de 300 en ordeñe" dice Trossero.
En Santa María obtienen un promedios de 20 litros por vaca -22 o 23 en invierno- y un volumen diario de 5.000 litros. "El lote 1 ha pasado los 30 litros, pero la seguidilla de calores fue tremenda. Ahora se vino la lluvia y el barro, por lo que se dificulta el ordeñe en invierno", asegura Gustavo Barra, encargado del establecimiento.
"Para tener la reserva de este año disponemos de silos del año pasado de maíz y alfalfa, y así darles tiempo a los nuevos que fermenten bien. Destinamos 100 hectáreas para silo o puente y 60 hectáreas de grano de maíz. Este año vino más flojo, por lo que cosechamos 80 hectáreas. Como vimos que el año venía seco, tomamos otros lotes, y en vez de ir a silos fuimos a hacer granos", afirma Barra. De esta manera obtuvieron rindes de 6.000 kilos, contra los 10.000 del año pasado, porque si bien los maíces arrancaron bien, la sequía los mató. "Por suerte existe la siembra directa, entonces buscamos los lotes que tienen un buen barbecho para aprovechar mejor las reservas de humedad", finaliza el encargado.
La dieta depende del volumen de pasto que hay en el potrero: si hay más alfalfa se les da menos ración, o viceversa. "Siempre tratamos de simplificar el trabajo para obtener mejores resultados. Y con esta metodología sencilla hemos obtenido muy buena cantidad de proteínas y buena grasa, es decir que a nosotros el sistema nos funciona", dice Trossero.
El establecimiento divide a dos lotes, diferenciándolos por su potencial productivo y sus características generales. El lote 1 está compuesto por unas 150 vacas que se alimentan a diario con 1.500 kg. de alfalfa, 1.500 de maíz y grano húmedo. En el lote 2, que es algo menor, se reparten raciones de 1.000 kg.de alfalfa y otros tantos de maíz, más unos 500 kg. de sorgo, pellet de soja y de girasol.
Cada madrugada, bien temprano, salen al ordeñe a las 2.30 hasta las 5.30 y repiten la rutina a la misma hora de la tarde. Luego comen del silo durante la tarde y la noche.
"También tenemos la invernada y la recría de hembras más la soja.
Ningún tambo tiene el mismo costo, pero la ventaja que tenemos es que trabajamos en campo propio, porque hoy tenemos una competencia muy grande con los sojeros", cuenta Trossero.
Las retenciones desequilibraron la producción de leche, y el establecimiento Santa María no quedó exento del problema. Su propietario no se queda callado por este tema: "Lo único que lograron las retenciones fue aumentar el precio del producto terminado y bajar el de la materia prima. La diferencia es del 18 %, por lo que se logró el efecto inverso al buscado con esta medida. Los insumos crecieron y el precio se planchó. En el invierno va a aumentar la leche, y si no se modifican las retenciones es inevitable una crisis. Los costos suben, y si el precio no acompaña, la ecuación es sencilla: crisis".
Otro de los efectos de esta medida fue la suspensión de las inversiones de capital, aunque se sigue poniendo planta en pasturas o silos. "Esta situación no nos permite hacer planes o proyecciones a largo plazo. Aquí todos especulan, y los más perjudicados son los productores y los consumidores. Con los quesos vemos la gran brecha de precio entre la producción y la góndola. Hoy mantenemos lo que tenemos, si bien el tambo tiene casi 12 años no podemos hacer inversiones", critica Trossero.
Si se eliminaran las retenciones la leche se iría a 60 centavos, con lo que habría más producción. Y como la demanda mundial crece, ese excedente se podría exportar y volcar al mercado interno productos más económicos para el consumo. "Recuerdo que en el año 95 ordeñábamos 370 vacas con un precio de 25 centavos de dólar. El lote de punta te comía 15 kilos de ración y nada más había que controlar que no se empachen las vacas. En aquel entonces todo se lo llevaba Chile, pero hoy la situación es otra", evoca Idelso.
Con respecto a la línea de créditos lanzada días atrás por el Banco Nación, Trossero cree que nadie los va a tomar. "Acá no vino nadie a la reunión informativa, porque los mismos funcionarios que meten las retenciones pretenden fomentar la producción con estos créditos que nadie se atreve a tomar en estas circunstancias", analiza.
En cuanto al proceso reproductivo, Trossero insemina tres veces y luego completa con los toros, que fueron adquiridos a la Cabaña La Lilia de Barberis. Con esta metodología se asegura un 35 % de preñez y un 70 % en vaquillonas.
En definitiva, pese a la caída de las reservas -en general por la intensa sequía del verano-, en Santa María supieron aprovechar las escasas precipitaciones para producir buena cantidad y calidad de forrajes antes del invierno, y además avizoran una mejor implantación de pasturas que la campaña pasada.
"Tenemos un sistema sencillo pero que funciona", finaliza Idelso Trossero, farmacéutico por obligación, tambero por elección.
Leche por litro
La Cooperativa les compra la leche por litro, una metodología que nació en la crisis del 2.001 y que -según Trossero- requiere ser replanteada. Si la lechería anda bien es necesario que se pague por sólido, que es lo que procesa la industria. En un par de años a más tardar, se volverá a esta metodología de comercialización.
Los tambos del centro santafesino hicieron la mismo volumen de reservas que en el ciclo pasado, aunque se nota una caída en la calidad de los forrajes -sobre todo en maíz- a causa de la sequía. Por este motivo tuvieron que trillar más hectáreas y en algunas zonas optaron por ensilar más alfalfa para la alimentación de los rodeos. En otras la incertidumbre del sector llevó a los tamberos a "jugar a dos puntas" con el maíz y destinaron una parte a embutir el grano húmedo y otra a acopiarlo seco, por si el precio del cereal se dispara o cae el de la leche.
Un productor de Carlos Pellegrini, departamento San Martín, comentó que las reservas son "relativamente buenas", porque se mantiene el volumen respecto del año pasado pero se nota una merma de calidad. Al respecto manifestó que "en el maíz picado los análisis no dan bien", por lo que el alimento no tendrá buena digestibilidad y redundará a su vez en una menor producción de leche.
También comentó que en esa región se nota que los tamberos "pusieron los huevos en dos canastas", por el temor que infunden las retenciones, y destinaron parte del maíz a acopiarlo seco por si es conveniente venderlo antes que dárselo a las vacas. En ese caso también podría caer la producción de leche; "pero con plata en el bolsillo", aseguró.
Por otra parte, en la zona de Pilar, la venta de silobolsas superó las del ciclo pasado. "Entre grano húmedo y picado entregamos alrededor de 500, contra poco más de 400 del año pasado", comentó un vendedor. En tanto, un contratista consideró que embutió un 35% de alfalfa, un 60% de maíz (60% húmedo y 40% picado) y un 5% de sorgo en los tambos de la región.
Más al oeste, en Santa Clara de Saguier -departamento Castellanos- un tambero declaró: "todavía no toqué un rollo y muchos ni siquiera abrieron el silo porque las pasturas están bien".
Sin crédito
Actualmente los productores sólo pueden acceder a prestamos comerciales. El último plan Tambero V, con tasa subsidiada, se terminó de pagar en febrero y no hay novedades sobre una sexta versión. Mientras tanto, tampoco hay noticias del dinero de las retenciones que el gobierno Nacional prometió destinar a créditos para la producción.
Según se dijo oportunamente, a la provincia le tocarían unos 20 millones de pesos (aunque nadie sabe bien cuanto se lleva recaudado) que el gobierno santafesino se encargaría de distribuir entre los productores mediantes créditos a tasa subsidiada. Más de 8 meses pasaron desde la instauración de las retenciones y, sin embargo, fuentes oficiales confiaron que "todavía no hay noticias" sobre este dinero.
Federico Aguer/Juan Manuel Fernández (enviados especiales)