En el medio de un terreno de los Vaudagna, en el distrito San Mariano, uno de los 4 con menor densidad del departamento Las Colonias, la empresa de construcciones esperancina Agostini construyó un tambo, un galpón y una casa en cuestión de días desde cero.
Pero este no es el único campo que ha utilizado este sistema particular de construcción, que le da una rapidez increíble a cualquier tipo de obra, sobre todo en la zona rural.
El titular de la firma es Oscar Arturo Agostini, un hombre que se vino desde Buenos Aires a Esperanza hace 24 años ("y tenía que haberme venido antes", dice con un acento gringo sin atisbos porteños) para trabajar en la construcción del acueducto entre Esperanza y Rafaela y que luego se independizó, formó su empresa y hoy todavía está al pie del cañón.
La firma está radicada en la ruta 70, a unos 200 metros de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias, en Esperanza, y tiene unos 30 empleados.
Ha hecho trabajos en distintos puntos de la provincia, pero su fuerte hoy son los caños de hormigón armado para desagüe, con diámetros que van desde los 2 hasta los 40 metros.
"En Argentina, construyendo caños de hormigón somos de los mejores", dice convencido Agostini.
En efecto, son proveedores de grandes empresas constructoras, muchas de ellas uniones transitorias de empresas, figura común en el rubro de las grandes obras.
"En el país siempre hubo vaivenes económicos, pero yo tuve la ayuda de Dios. Los pude soportar, siempre tuve trabajo y nunca necesité la ayuda de los bancos. He trabajado también mucho para la EPE, en accesorios de hormigón y líneas de alta tensión", cuenta. "Después me fui dedicando a la construcción de viviendas y de caños. Antes trabajé en Buenos Aires, en trabajos en el aeropuerto de Ezeiza y en puentes sobre la General Paz".
Agostini está muy satisfecho con el sistema industrializado de construcción de viviendas, que fue aprobado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y que responde como aislante térmico y de humedad.
La empresa esperancina adquirió los moldes de otras firmas que utilizaron este sistema en Buenos Aires.
El Barrio El Pozo y unas 500 viviendas de Rafaela utilizaron también ese sistema, pero Agostini considera que "nosotros apuntamos en realidad al campo y no tanto a la ciudad, porque es en la zona rural donde tenemos mayores ventajas". En efecto, hacen casas, tambos, galpones, silos para soja de hormigón.
"Siempre construimos viviendas, pero ahora le estamos dando un empuje mayor al tema", dice Agostini. En efecto, están trabajado en distintos planes de vivienda, como en San Jorge.
En cuanto a tambos, el más grande que construyeron hasta ahora es el de Gonella, preparado para unas 700 vacas. El de San Mariano, que está en etapa de terminación, es para 200.
"Si en la ciudad hay que construir 10 casas, gana mi sistema. Una contra una quizás gana el ladrillo. Pero en el campo no, siempre conviene nuestro sistema, por una cuestión de tiempo y de costos", dice Agostini.
En Neuquén, por ejemplo, donde no hay ladrillos, este sistema constructivo ha sido muy utilizado y con un gran éxito.
El arquitecto Hugo Ferreyra también habló con Campolitoral mientras recorría las instalaciones de San Mariano, que levantó la firma Agostini.
"Nosotros hacemos todo, incluso el diseño. El productor nos dice que quiere un tambo para tantas vacas y nosotros lo diseñamos, lo montamos y lo entregamos llave en mano".
Las paredes se construyen en Esperanza, con las instalaciones y toda la armadura. Se llena y luego se transporta en camión, en forma de peine como los vidrios. Una grúa móvil la trae.
A veces, el traslado se complica por los caminos rurales y a veces hasta hay que construir bajadas especiales para que el vehículo, de 22 metros de largo, pueda ingresar.
En cuanto a la calidad, las paredes tienen entre 8 y 10 centímetros y cuentan con cámaras de aire y aislantes térmicos e hidráulicos. "Se hace un sandwich, con plástico por si transpira el hormigón, con telgopor o poliuretano expandido y armadura. Eso permite que en días de mucho sol, desde afuera `hierva' la pared y desde adentro haya la temperatura de ambiente".
Antes de montar las paredes, se hace una platea de hormigón armado con hierro, por lo que no hay cimientos. Este sistema es especial para suelos arcillosos y no hay posibilidad de que se rompa y se hunda sólo una parte de la estructura.
Luego se utilizan aberturas de aluminio de color y todo material de primer nivel. El yeso es en seco.
"La estructura se monta rapídisimo, lo que más lleva tiempo es el terminado, pero no pasa de 28 días. Hay que sellar las paredes con una masilla, se lija, se pinta y también se hace el piso con cerámica", explicó.
Néstor Fenoglio-Martín Scandol