La Cuenca Central de la Lechería Santafesina -integrada por Las Colonias, Castellanos, San Cristóbal y San Martín-, "no posee las mismas condiciones agroecológicas y disponibilidad de mercados como el Gran Buenos Aires y la Capital Federal", advirtió la Ing. Agrónoma, Ana María Cursack, profesora titular de Administración de Organizaciones, Mercadeo Agroalimentario y Economía; investigadora de la UNL y consultora, antes de disertar en la primera jornada La Vinculación de las Investigaciones de la UNL con el sector lácteo de la Región Centro, que se hizo en la Sociedad Rural de Santa Fe.
Sin embargo, "dentro de la heterogeneidad que existe, es una lechería competitiva porque trabajó mucho con dos pilares importantes como la adopción de nuevas tecnologías y cambios organizativos y estructurales dentro de las empresas".
Ante los distintos trabajos de investigación que se realizaron desde el ámbito académico, se observa que "al incorporarse una adecuada tecnología, la actividad lechera logra ser más competitiva en la región" y, a largo plazo, "la implementación de los sistemas mixtos en el área central santafesina es más sostenible".
Muchas veces, se piensa que ante la explosión de la soja, la lechería pierde competitividad. Sin embargo, "cuando la actividad complementaria entre soja y tambo se hace correctamente, estos dos trabajos pueden convivir perfectamente"; y en muchos casos, "el tambo resulta ser altamente competitivo en relación a la agricultura".
En nuestra zona, los suelos clase 1 -más fértiles- no son los más frecuentes; ya que, por lo general, la lechería se desarrolla en suelos de clase 2 y 3.
Sin embargo, cuando el potencial productivo de las tierras es relativamente alto, "la agricultura y el tambo pueden convivir perfectamente". Todo esto alienta, en cierta medida, "la permanencia de la lechería, una actividad que posee una gran demanda de mano de obra y de aprendizaje de parte del empresario y de los operarios". A la vez que "crea una dinámica regional muy importante porque la gente queda en los campos y consume en la zona".
En este momento, la producción agropecuaria necesita contar con políticas de largo plazo para tomar decisiones que están relacionadas con las inversiones, la organización de su producción y planificación de las distintas actividades. Es que "los productores tienen que saber que todos sus esfuerzos no se verán afectados por cambios que deben hacer de forma imprevista dentro de su planificación", advirtió Cursack.
De esta forma, "se lograría trabajar en base a planes de largo plazo y no en la coyuntura".
Por otro lado, la Cuenca Central Lechera de Santa Fe fortalece su actividad en base a la leche en polvo y al queso debido a la distancia que tiene con respecto al mercado consumidor. "Las contribuciones de estos productos son menores a la de la leche fluida, yogures y postres".
Por esta razón, a las empresas del centro de la provincia, muchas veces, "les cuesta competir con las que están localizadas en Buenos Aires o Capital Federal que están más cerca de los consumidores y tienen menos costos para trasladar los bienes", remarcó la profesional.
Cuando en 1986 se empezó a realizar una investigación sobre la producción lechera, se vio que "el mayor impacto sobre esta actividad se obtendría mejorando la tecnología por medio del aumento de los costos directos".
A los años, cuando se repitió esta experiencia, se observó que el mayor impacto en las inversiones estaría mejorando la infraestructura, específicamente, de ordeño y de enfriado de la leche.
Más adelante, se siguió trabajando en modelos de optimización para mejorar la asignación de recursos e indicadores de eficiencia. Hoy por hoy, "estamos haciendo una evaluación económica de las nuevas tecnologías vinculadas a la calidad del producto, Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), sostenibilidad, minimización del uso de agroquímicos, bienestar animal; y sobre los costos que se deben enfrentar para disminuir el estrés térmico de las vacas en verano", concluyó Cursack.
Ivana Zilli[email protected]