Lo que sucede es que la recolección del maíz está siendo atípica. Se levantó apenas el primer tercio nacional (10 puntos menos que el año pasado) y los rindes son mucho más bajos (62,4 qq/ha, un 20 por ciento menos). La estimación de producción sigue en torno de 14 millones de toneladas, lo que deja disponibles apenas ocho millones de toneladas para el mercado externo. El saldo exportable tendrá una fuerte caída desde los 14 millones colocados durante el ciclo 2004/2005.
Aun así, en términos relativos, los compromisos avanzan rápido. Hasta el 5 de abril se habían vendido 3,2 millones de toneladas, lo que representa un 40 por ciento de los negocios potenciales. El año pasado, la relación era del 34 por ciento, con 4,8 millones de toneladas.
Interesante es el dato que se conoció esta semana. Malasia sigue siendo el principal comprador de maíz; Sudáfrica, Egipto y Filipinas son otros de compradores importantes. Esto significa que Argentina tendrá que seguir siendo competitiva para poder continuar cerrando negocios.
La caída de la producción y el retraso de la cosecha dificultan la logística. Esto se hace visible al notar que apenas se embarcó el 30 por ciento de los compromisos asumidos, muy por detrás del 60 por ciento del año pasado. Según estimaciones extraoficiales, hasta el miércoles 12 se habían cargado en los vapores 1,1 millón de toneladas del cereal, lo que representa un retraso de 65 por ciento en relación con el año previo. Los barcos esperan en los puertos la llegada de los camiones retrasados por las lluvias. Los operadores deben tentar a los productores con mejores ofertas.
Para sorpresa de muchos, los compradores tuvieron que acercarse a los mejores precios de principios de febrero, registrándose la pizarra más alta del up river el martes 11 con 260 pesos (85,6 dólares) y el 31 de marzo en Bahía Blanca con 289 pesos.
Si bien en aquel momento los precios locales estaban sólo a 2,5 dólares debajo de las pizarras de Chicago y ahora la diferencia es de casi 10 dólares, no puede negarse que para la época de cosecha es un muy buen descuento. El favorable escenario se confirma al recordar la situación de abril del año pasado: los precios locales cotizaban en promedio a 67 dólares, lo que equivalía a un descuento de 15 dólares respecto de Chicago.
Mirando hacia adelante es probable ver un mercado sostenido por la mayor competencia entre los demandantes internos y los externos. Actualmente, los mercados a término de Rosario (Rofex) y de Buenos Aires (Matba) están cotizando la posición diciembre 2006 en torno de los 91 dólares la tonelada (próximo a los mejores niveles de fines de febrero). En moneda local este valor equivaldría a 280 pesos.
Si la elección es esperar mejores valores, sería conveniente reconocer los riesgos latentes y ser precavidos sobre los precios objetivos.
Por un lado, la firmeza que presentan los precios hoy depende de elementos muy coyunturales que podrán neutralizarse cuando la cosecha de maíz se generalice en toda la región. Los exportadores han logrado acumular un buen colchón de reserva entre lo que compraron de maíz viejo y lo comprometido de la campaña que comienza; pudieron triplicar la posición neta comprada que tenían cuando comenzaba el ciclo 2004/2005. Sin que esto signifique que estarán tranquilos durante el resto del año, al menos favorecerá el ordenamiento de la logística durante los próximos meses.
Por otro lado, parece difícil que el maíz refleje totalmente el juego de la oferta y la demanda en un contexto político tan sensible a las subas de precios. Se trata de un mercado íntimamente relacionado con las cadenas de valor de carnes, por lo que sería un milagro que un rally de importancia pase inadvertido.
Flavia Rossi