Es un acuerdo lleno de incógnitas, de zonas grises y de imprecisiones, pero es un avance en el áspero conflicto entre el Gobierno y la cadena de la carne.
El punto más importante para el mercado ganadero en su conjunto, que es cuándo se volverá a exportar carne, no está aclarado ni precisado, y está sujeto a un vago "cuando el mercado local esté suficientemente abastecido".
La cadena de la carne, presionada por la incertidumbre, firmó el papel que se le ponía por delante porque cualquier situación era mejor que la que estaba viviendo: un momento de incertidumbre, de tristeza y de vacío, especialmente después del abrupto fracaso de las negociaciones de la semana previa.
La mayor parte de los integrantes de la cadena de la carne no puede garantizar la conducta de los minoristas, ni siquiera las asociaciones de carniceros. �Cómo explicar esto al Gobierno bajo la presión del cese de las exportaciones?
�Por qué el Gobierno muestra ahora alguna voluntad conciliadora? Por la presión de los países compradores, que al quedar desabastecidos se sienten estafados, por la presión de las embajadas que responden por los frigoríficos que han hecho fuertes inversiones en la industria con un objetivo exportador, y también por temor a que la resistencia del ruralismo llegara a los cortes de rutas y piquetes.
Según nos dicen, en la reunión el Presidente se mostró relajado, amistoso, y manifestó que en algún momento habría que pensar en disminuir la importancia de la carne en la ponderación del Índice de Precios al Consumidor.
Aseguró además que iba a estudiar veterinaria (sic) para entender mejor el mercado de la carne, confesando además su incertidumbre acerca de qué le iba a decir al día siguiente al primer ministro ruso, que le iba a reclamar por el cese de las exportaciones a ese país. Reconoció también el esfuerzo de toda la cadena de la carne en ceder sectorialmente para llegar a un acuerdo.
Si lo que el Gobierno quería era una caída de las exportaciones que quitara presión sobre el mercado de hacienda en pie, debe decirse que los embarques tocaron un pico de 81 mil toneladas en noviembre, para caer a 61 mil toneladas en diciembre, a 51 mil toneladas en enero y 41 mil toneladas en febrero. En marzo, mes en que se prohíben las exportaciones (!) los embarques habrían caído otra vez, hasta significar no más del 15 por ciento de la demanda total.
Si lo que el Gobierno quería era que el precio de la hacienda cayera, la mayoría de las categorías en Liniers ya están al nivel de los valores de octubre pasado, antes del "plan ganadero", salvo las categorías que con todo criterio el Gobierno prohibió, y que hoy están entre un 10 y un 20 por ciento por encima de octubre último.
El Gobierno sigue sosteniendo que la Resolución 645 tuvo éxito, porque la producción de carne se ha sostenido o ha aumentado pese al faltante de terneros/as y vaquilloncitas en la faena. Debe observarse que esta alta producción de carne -con una baja en el número de animales faenados- se ha registrado en gran medida por el aumento en el último año del peso medio de novillos, novillitos y vacas, en forma independiente de la vigencia de la 645, que de por sí, al prohibir la faena de terneros, permitió un aumento también en el peso promedio ponderado.
Ignacio IriarteAnalista del mercado ganadero