Con el avance de la cosecha gruesa y la afluencia masiva de camiones hacia las terminales portuarias del sur, las autoridades sanitarias santafesinas alertaron a los transportistas sobre el uso indebido de pastillas de fosfuro de aluminio cuya utilización -debido a su alta toxicidad- está prohibida para realizar la fumigación en tránsito de las cargas.
Todos los años ocurre que los granos, y en particular los cereales, arriban a los acopios con presencia de insectos vivos que deben erradicarse para evitar posteriores penalizaciones en los puertos o fábricas donde se descargan. El tratamiento, para el que se utilizan las pastillas, sólo está autorizado en inmuebles cerrados como silos, celdas y estibas debido a la peligrosidad del gas fosfina, capaz de causar serias intoxicaciones e incluso la muerte.
Pero sucede que muchas veces este procedimiento no se cumple y se opta por la fumigación en tránsito, que consiste en incorporar la pastilla directamente en la carga."Generalmente se ponen en la boquilla antes de cargar el camión; y en contacto con la humedad del aire va liberando el gas en el camino al puerto", explicó el ingeniero Juan Carlos Debona, titular de la Dirección General de Sanidad Vegetal, organismo de aplicación de la ley provincial de productos fitosanitarios 11.273.
Esta práctica está penada por el artículo 135 de Código de Faltas Provincial que sostiene: "El que utilizare productos químicos o de otra naturaleza sin tomar los recaudos necesarios para evitar un perjuicio a la salud psicofísica del hombre, será reprimido con arresto hasta sesenta días".
Por este motivo, la dependencia sanitaria viene realizando controles en las rutas santafesinas y los accesos a puerto -sobre todo en el sur-, razón por la cual advierte que ante la verificación de gas fosfina se procederá a dar intervención a la justicia. Frente a casos positivos el accionar implica la demora de la carga y las correspondiente sanciones "que continúan con el dador o el camionero, que es el responsable de que no le coloquen la pastilla", dijo Debona.
En las últimas semanas de marzo se realizaron los primeros operativos en los ingresos a San Lorenzo, de los cuales surgieron algunos casos positivos de gas fosfina en las cargas requisadas.
Uno de ellos se detectó en un camión que provenía de Armstrong, departamento Belgrano. El chofer, un joven de 21 años, fue trasladado hasta una dependencia policial donde deslindó su responsabilidad respecto de la fumigación en tránsito, por lo que las autoridades sanitarias decidieron iniciar acciones legales contra el responsable de la carga.
También, en esos días, se reportó un caso de muerte súbita que avivó las sospechas sobre intoxicación por gas fosfina. El martes 28 de marzo Héctor Biazott, de 72 años, falleció mientras acomodaba las lonas de su camión en la playa de la aceitera Vicentín sobre la ruta A012. La causa del deceso se atribuyó a una patología cardíaca del transportista y por ello no se le practicó la autopsia que se requiere para determinar si se trata de un cuadro de intoxicación.
Este caso hizo recordar al ingeniero Debona que varios años atrás un camionero perdió la vida por intoxicación con fosfina mientras dormía en la cabina del vehículo debido a la proximidad con la carga, que se encontraba en proceso de fumigación.
De todas formas se trata de un producto que no presenta mayores riesgos si es bien utilizado. Incluso, dentro de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) -para aplicarse en silos, no en camiones- el Senasa recomienda: "si es necesario, controle los insectos mediante las diferentes técnicas de aplicación de FOSFINAS (gas generado por el fosfuro de aluminio o magnesio)".
Los cereales son los que atraen mayor cantidad de insectos como gorgojos o polillas y el tratamiento comprende 48 horas de fumigación seguidas de otras 24 de ventilación.
Cuando en las terminales de descarga se le detecta a un camión presencia de insectos vivos suele ser un fastidio para el chofer, cuyo vehículo es retirado de la fila para someter los granos a las 72 horas de tratamiento. En general, esto significa que los viáticos de la espera corren por cuenta del propio camionero. Por ello, a veces, son propensos a evitarse estos contratiempos y se arriesgan a la fumigación en tránsito.
Pero a veces es el dador de la carga quién coloca la pastilla y es preciso saber detectar su presencia. El titular de Sanidad Vegetal comentó que el gas se reconoce fácilmente debido a su "característico olor a ajo" y advirtió que la intoxicación puede provocar debilidad, temblor, diarrea, sed intensa, convulsiones o muerte. Además ataca al hígado y los riñones.
La doctora Silvia Martínez, del Centro de Toxicología TAS (Toxicología, Asesoramiento y Servicios) de Rosario, comentó que no registran casos de muerte y que "no se ven muchos de intoxicación", aunque reconoció que "no se consulta tanto como sucede". También aclaró que las posibilidades de afección dependen de la cercanía de la pastilla (que suele caer por la boquilla en el momento de la descarga) y de la humedad ambiente, que es lo que provoca la liberación de gas fosfina.
Juan Manuel Fernández[email protected]